Canberra: el adiestramiento en Inglaterra

El comodoro Héctor Simonetti, jefe de Grupo Técnico de la comisión Canberra de 1970, explica cómo vivió esta experiencia.


Por Lic. Florencia Sosa

En el marco de la conmemoración por el 50° Aniversario de la llegada del Sistema de Armas Canberra a la Argentina, el comodoro Héctor Simonetti, ex jefe del Grupo Técnico integrante de la comisión Canberra de 1970, compartió su testimonio sobre la génesis de esta aeronave en la Fuerza Aérea Argentina.

En 1968, la Fuerza Aérea Argentina emitió una directiva en la que se indicaba que se adquiriría un lote de Canberra de 14 unidades, 12 de ellas del modelo BMK 62 de bombardeo y 2 del modelo BMK 64 de entrenamiento.

Posteriormente, en septiembre de 1969, el Comando de Operaciones Aéreas creó el Grupo de Tareas Canberra con la responsabilidad de recibir el nuevo equipamiento integrado por el Núcleo Operativo, el Grupo Recepción de Aviones, el Núcleo Técnico, el Escalón Perú y la Sección Central.

La misión del Núcleo Técnico

El oficial perteneciente a la Promoción XVII de la Escuela de Aviación Militar confiesa que “al llegar a Inglaterra, entre los meses de marzo y abril, tuvimos un primer encuentro entre los oficiales y suboficiales de la Fuerza Aérea antes de ir al aula.

Estuvimos con los directores y nos dieron un folleto. Grande fue mi sorpresa cuando leí que en el título decía ‘El Canberra es 20’, es decir, que el Canberra tenía 20 años. Este folleto lo guardo al lado mío de manera celosa”.

“El Núcleo Técnico fue un grupo de avanzada integrado por los oficiales y suboficiales que íbamos a tener a cargo el mantenimiento de primera línea y segunda, en algunos casos, de los Canberra en Paraná”, afirma el comodoro, quien lleva un registro exhaustivo de todas las personas que integraban esta comitiva.

“Allí estaba el suboficial mayor Rossi, el suboficial principal Saganías y el suboficial principal Yostar; y en el otro team, en la parte del fuselaje del avión, estaba el suboficial principal Rosas, suboficial principal Barbero y suboficial auxiliar Escanes.

Después venía la parte de motores en la que teníamos 5 suboficiales: Barrionuevo, Saldivar, Ehienne, Busto y Sixto”, explica y agrega “luego vino otro grupo para la parte de hidráulica en la que estaba el suboficial Martino, Palacios y Sánchez. Además, llegó otro grupo para la parte giroscópica, que lo integraba el suboficial Herrero, Castellani y Guerrero, y por último, la parte de radio propiamente dicha, con los suboficiales Frankemberger, Badia y Medina. En la parte de armamento estaba el suboficial principal Locícero y Onetto”.

Este fue el núcleo técnico, que según el destacado oficial, fue designado por el Comando de Operaciones. “Nosotros dependíamos de ellos en la parte de Adiestramiento, que en esa época estaba de jefe el brigadier Apella”.

En ese entonces, Simonetti tenía a cargo 24 suboficiales y, de acuerdo a la programación que la British Aircraft Corporation hizo firmar a la Fuerza Aérea Argentina antes del contrato, se debía cumplir con un cupo asignado para capacitar a dichos suboficiales en las distintas fábricas especializadas en electrónica, radioeléctrica e hidráulica.

“En lo que a mí respecta como jefe, mi función era ver la parte de la primera línea y a lo sumo segunda línea, que eso era lo que íbamos a hacer en Paraná y eso fue cumplido hasta que volvimos, tal como lo había programado la fábrica”, recuerda el comodoro.

De esta etapa lleva consigo un recuerdo imborrable: “Esta foto nos la sacaron los ingleses en la BAC, ahí estamos adelante del Lightning II, que era un avión biturbina, el boom de la época para los ingleses. En la foto aparece el suboficial mayor Calderón, que era del otro grupo de la Dirección de Material, el vicecomodoro Risso junto conmigo, después viene el capitán Etchegoyen, que también era de la comisión de Material, el personal civil Bosco del Área Material Río IV, y el suboficial mayor Rossi, que fue el primer encargado que tuvo los Canberra en Paraná, creo que es una foto nítida que habla por sí sola”.

El Canberra en el mundo

“Los ingleses estaban orgullosos de su avión, de lo que representaba y del éxito que tuvo en el mundo. Fabricado por la English Electric Canberra, fue presentado a la RAF, que con entusiasmo adquirió 60 unidades, para ellos era urgente reemplazar el Avro Lincoln”, explica el oficial y agrega: “en octubre de 1952, en vista del éxito que habían tenido, un Escuadrón Canberra inglés hizo un tour de demostración por distintos países de Latinoamérica. En total abarcó 13 países donde se radicaban en un lugar, invitaban a pilotos y mecánicos de distintas Fuerzas Aéreas americanas, les daban un curso, les mostraban el avión y así lo iban promocionando”.

Al respecto, Simonetti relata que, en 1953, la Fuerza Aérea Venezolana fue la primera en adquirir este Sistema de Armas: “compró 6 Canberra y en mayo de 1954 es cuando la Fuerza Aérea Ecuatoriana compró 6 más”.

Asimismo, el oficial destaca que EE. UU., con gran visión, compró la licencia de fabricación y llegó a construir 450 aviones. Además de Argentina, los Canberra fueron adquiridos por Alemania, Australia, Chile, Ecuador, Etiopía, Francia, India, Nueva Zelanda, Pakistán, Perú, Rodesia, Zimbabwe, Venezuela, sumando un total de 1350 aviones.

“La BAC daba una vida útil de 25 años si a posteriori de esta primera serie se les hacía por ellos mismos una recorrida general que consistía en reparar, modificar y robustecer 10 sectores de reparaciones principales junto con 14 reparaciones menores.

Para la Argentina la denominación BAC fue BMK 62 y BMK 64 que correspondía a 10 aviones bipostos y 2 aviones doble comando”, comenta el comodoro y añade: “lo único que no se llegó a comprar fueron las coheteras Matra porque se decidió en la Fuerza Aérea Argentina que le iban a poner las mismas coheteras del A4-AR para estandarizar cohetes, que eran las LAU 60”.