7° Encuentro Nacional del Parlamento Juvenil del Mercosur

Cerca de 1000 jóvenes de todas las provincias llegaron a esta instancia nacional donde pudieron expresarse e intercambiar visiones en torno a la escuela secundaria que quieren.


Durante los días 17 y 18 de noviembre 800 estudiantes, acompañados por docentes, de 19 provincias participaron en el Parlamento Juvenil del Mercosur que se desarrolló en la Ciudad de Buenos Aires. El primer día los estudiantes participaron en comisiones debatiendo sobre distintas temáticas vinculadas con la escuela secundaria. Al final de la jornada, entre todos elaboraron un Documento Nacional que recoge los principales acuerdos. Al día siguiente, 256 estudiantes elegidos por el resto de sus compañeros lo aprobaron por unanimidad en la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación.

El Parlamento Juvenil del Mercosur es organizado por el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación y reúne a jóvenes de todo el país que previamente participan en las instancias escolares y provinciales, y son elegidos por sus compañeros para participar de la instancia nacional.

El entusiasmo de encontrarse
El 17 de noviembre comenzó con una inmensa alegría. Los cánticos de los chicos y chicas de distintas provincias dieron un marco emotivo a la apertura del encuentro que contó con momentos tan intensos como variados. “No les voy a preguntar cómo andan porque se los ve muy bien” aseguró el Secretario de Gestión Educativa, Max Gulmanelli, y confesó: “se me pone la piel de gallina de sentirlos, es sumamente emocionante cuando uno entra y los ve bailando, saltando, encontrándose, viniendo desde cada rincón de nuestra Argentina a traer su voz junto con otras voces”.

Los temas que importan
Los jóvenes parlamentarios conformaron distintas comisiones de debate, por eje temático según la propuesta del PJM, para trabajar sobre los documentos elaborados en cada una de sus provincias. El desafío era alcanzar el consenso y plasmar sus propuestas colectivas en un documento común, para su lectura en el recinto del Honorable Congreso de la Nación.

En una recorrida por las comisiones se podía apreciar las distintas voces de los chicos y las chicas, y sus perspectivas, por ejemplo, sobre el rol del Centro de Estudiantes; los acuerdos de convivencia escolar; la capacitación laboral; la implementación de pasantías; la creación de cooperativas; la posibilidad de contar con talleres de oficio; la necesidad de más flexibilidad de la escuela para las y los estudiantes que trabajan y para las alumnas embarazadas; la importancia de fortalecer políticas como la de Educación Sexual Integral; el rol de los gabinetes de psicopedagogía; la importancia de la continuidad y el fortalecimiento de los programas socioeducativos como los Centros de Actividades Juveniles (CAJ) y el Programa Nacional de Educación Solidaria, entre muchas otras propuestas.

Cuando las ideas se comparten
Kevin, de la Escuela N° 503, del partido de Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires, comentó: “es la segunda vez que participo de un encuentro nacional del PJM. A partir de esta experiencia siento que aprendí a expresarme mejor y estoy más consciente de la importancia de ayudar a los otros”. Para Kevin la propuesta de implementar el lenguaje de señas para hipoacúsicos en las escuelas es crucial y tiene que ver con ponerse en el lugar del otro.

Carolina, de la Escuela Manuel Belgrano, de la provincia de Corrientes, habló de su experiencia en el PJM: “A mí me sirvió porque me di cuenta de que mis propuestas tenían aceptación. La primera vez que participé del programa me llevé un montón de ideas y formamos un Centro de Estudiantes para mejorar la escuela. Se sumaron más chicos y revalorizamos el recurso de la mediación para resolver conflictos dentro de la escuela”. La joven ya había participado de otras jornadas del PJM y aseguró: “El proyecto me abrió la cabeza; compartí las realidades de los chicos del interior de mi propia provincia que desconocía, en eso juega la empatía y la capacidad de consensuar. Escuchando se aprende muchísimo”.

Además, los jóvenes destacaron la unidad del grupo más allá de las diferencias. “Es increíble juntarte con otros compañeros y sentir que todos tenemos algo que aportar. Se trata de ser protagonistas, de esforzarnos y confiar en nuestras propias capacidades”, expresó Milagros, de Lanús, provincia de Buenos Aires.

El sentido de la vida se contagia
Tanto docentes como estudiantes asistieron a una charla con el Padre José María Di Paola, más conocido como el Padre Pepe, quien transmitió parte de su experiencia con algunas problemáticas que afectan a los sectores más vulnerados, como la cuestión de las adicciones, e hizo referencia a las estrategias que lleva adelante con jóvenes en los barrios. “Vivimos en una sociedad en donde a veces es difícil encontrarle el sentido a la vida. El desafío que tenemos los adultos es ayudar a los jóvenes sin expectativas, cosa que pasa en los barrios y en otros lugares donde los jóvenes son seducidos por el consumo”, explicó Pepe.

El sacerdote ofreció su charla acompañado de Daniel, un joven que hace unos años pudo salir del consumo problemático de drogas y ahora coordina distintos espacios para jóvenes en el barrio. Daniel compartió su experiencia personal y a partir de su relato se dispararon una serie de historias juveniles vinculadas con adicciones y violencia en la que muchos jóvenes presentes se sintieron interpelados. De allí surgió la idea de los propios jóvenes de incorporar para el próximo año del PJM un eje más que los preocupa: el tema de las adicciones.