2001: Memoria del caos. De la atomización a la organización popular

Hasta el 16 de enero, la Casa Nacional del Bicentenario presenta una exposición de fotografías, videos e instalaciones sobre las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001.


Decenas de soldaditos de plástico, con sus paracaídas rojo sangre, invaden la sala principal de la planta baja de la Casa Nacional del Bicentenario (CNB). Fotografías y videos, en su mayoría blanco y negro, visten las paredes con imágenes familiares de bancos tapiados, protestas, represión, Madres de Plaza de Mayo y trabajadoras de fábricas recuperadas.

Sobre el muro izquierdo, una gran foto color: Jorge Demetrio Cárdenas yace herido mortalmente sobre las escalinatas del Congreso de la Nación. Cárdenas falleció varios meses después, pero la imagen se utilizó para probar judicialmente que su muerte fue causada por disparos policiales durante la represión al levantamiento popular del 19 y 20 de diciembre de 2001. 39 personas fueron asesinadas en total.


"Invasión", instalación del Grupo de Arte Callejero.

El viernes 26 de noviembre, la Casa Nacional del Bicentenario inaugura 2001: Memoria del caos. De la atomización a la organización popular, una exposición que, a través de fotografías, instalaciones y videos, retrata y trae al presente esas históricas jornadas, 20 años después. Curada por Verónica Mastrosimone, cuenta con la participación de fotoperiodistas y artistas que aportan sus particulares miradas sobre un momento bisagra en la historia del país.

“El recorrido de la muestra se fue armando a medida que aparecieron las obras. Fue un trabajo de búsqueda de piezas, ensayos fotográficos, series, instalaciones que hubieran sido trabajadas en aquel momento o que hayan sido editadas o repensadas en estos años”, explica Mastrosimone.


Verónica Mastrosimone, curadora de la exposición.

“En un principio la idea era que fueran trabajos colectivos, pero a medida que fuimos avanzando en la investigación nos dimos cuenta que los archivos están dispersos”. Así, se fueron sumando a la exposición Sergio Goya, el Grupo de Arte Callejero (GAC), Rafael Calviño, Graciela Calabrese, Nicolás Pousthomis de Subcoop, Damian Neustadt, Enrique Medina, Paloma García, Neka Jara, Verónica Gago, Florencia Vespignani, Malena Bystrowicz, Victoria Tesoriero, Marlene Wayar, Ana Paula Far Puharre, María Claudia Martínez, Aníbal Greco, Martín Acosta, Fernando Gutierrez, Santiago Porter, Alberto Haliasz, Arnaldo Pampillón, Gonzalo Martínez, Antonio Gómez y Guillermo Viana.

Todas las obras son fotografías analógicas, porque así eran las cámaras en ese entonces, y su destino principal, los medios gráficos. “En la calle sucedían muchas cosas, pero los fotógrafos sacaban como mucho dos rollos de 36 fotos durante todo un día. Termina habiendo poco material en relación a todo lo que sucedía”.

Un guion que va de la crisis a la esperanza

El recorrido de la muestra empieza con una serie de fotos de los bancos y las empresas de servicios que eran tapiadas para frenar los piedrazos de los ahorristas y de las y los trabajadores enojados, una situación común en esos días.

“La exposición arranca con la Economía porque es el aspecto fundamental para explicar la crisis que produjeron el neoliberalismo, la intervención del Fondo Monetario Internacional, los ajustes, las privatizaciones de las empresas de servicios. En definitiva, con esa falta de decisión en favor de la gente que la estaba pasando mal y resolver en cambio a favor de las empresas, los bancos o por políticas que venían de afuera”, explica la curadora, también fotógrafa y realizadora audiovisual.

A continuación, una proyección documental explica la instalación de los soldaditos y retoma una acción del Grupo de Arte Callejero (GAC) del 19 de diciembre de 2001 y que llamaron Invasión. El GAC había planeado lanzar los soldaditos en el marco del tradicional Tedeum de navidad en la Catedral, pero al ser suspendido las artistas del grupo decidieron trasladar la performace al microcentro. Tiraron 10 mil soldaditos con sus paracaídas desde los edificios de la City porteña como símbolo de la intrusión de políticas de ajuste foráneas. “Una hora después se decretó el estado de sitio”, recuerda Verónica. Enfrentadas a la sección económica, y como contracara de ese ajuste, la curadora montó imágenes que retratan con crudeza la sangrienta represión

Rafael Calviño
De la serie "La Calle", de Rafael Calviño

Una famosa foto de la serie La Calle de Rafael Calviño continúa el relato de la muestra. En ella, se puede ver un cuadro de Carlos Menem con la banda presidencial tirado en un volquete. La imagen representa para la curadora ese “caldo de cultivo que se estaba gestando por abajo” y que desembocó en un hartazgo social generalizado.

Aparece justo después en el guion otra vez la represión, con una foto de un muy joven Wado De Pedro mientras es detenido violentamente por la policía. En su rostro se ve el mismo gesto de bronca y resistencia que compartían los miles de jóvenes que participaron de las movilizaciones autoconvocadas. “Es muy simbólica porque en la foto lo llevan detenido y hoy está donde está”, señala Verónica.


Foto: Damian Neustadt

2001: Memoria del caos. De la atomización a la organización popular da cuenta además de un cambio histórico también para el fotoperiodismo, el traspaso de lo analógico a lo digital y el surgimiento de cooperativas de fotógrafos y medios alternativos. Una serie de contactos con fotos de las Madres de Plaza de Mayo de Paloma García, entonces integrante del colectivo Argentina Arde, es un ejemplo de cómo trabajan los reporteros gráficos en esa etapa. “Me gusta que la muestra se sostenga también desde lo analógico y la toma directa sin manipulación digital. Tiene otro valor artístico e histórico”, opina Verónica.

En el fondo de la sala de la CNB se destaca una columna empapelada con lo que de lejos parecen billetes verdes, pero que vistos en detalle son cupones del Club del Trueque. La columna verde sirve de marco a varias instantáneas de mismo hecho: el momento exacto en el que el ex presidente Fernando de la Rúa abandona la Casa Rosada, y el Gobierno, en helicóptero.


Contacto fotográficos de Paloma García.

La última parte de la exposición reivindica a las distintas formas de organización colectiva y plural que aparecieron como solución popular a los problemas y sobre las cuales se erigieron otros movimientos actuales como explica María Fukelman, directora de la CNB, en el texto de sala que se puede leer completo más abajo.

“La visibilización del feminismo no es igual hoy que en 2001. Sin embargo, las mujeres estaban: organizaban las ollas populares, el trueque, los piquetes, las asambleas, las fábricas recuperadas”, explica por su parte la curadora sobre la inclusión de un video producido especialmente para la muestra con el testimonio de especialistas y referentas sociales sobre la situación del movimiento mujeres, pre y post 2001. “El 80% de los piqueteros eran mujeres”, señalan en el audiovisual y un ensayo fotográfico de Graciela Calabrese sobre fábricas recuperadas centrado en sus trabajadoras corrobora con poéticas imágenes ese incipiente protagonismo.

“La muestra está pensada para reconstruir la memoria, para hablar del tema y que en ese hablar se integre a les jóvenes, que hoy tienen 20 años o menos y que crecieron con algunos derechos garantizados. Me parece que elles no saben de esto, les parece que es una película de ficción. Contarlo oralmente es fundamental, pero también lo es hacerlo desde lo visual”.


Foto: Graciela Calabrese

¿Es una muestra de arte o de fotoperiodismo? “Es arte. Porque el fotoperiodismo es instantáneo. Las fotos del helicóptero de De la Rúa son tomas instantáneas, pero al compartirlas de otra manera, en conjunto, producen una obra distinta. El fotoperiodista tiene como fin comunicar a través de un medio gráfico. El trabajo de una fotógrafa que está años haciendo fotos sobre fábricas recuperadas, con confianza y profundidad, produce una estética diferente”.

María Fukelman: "La experiencia asamblearia fue retomada con intensidad y constancia por los movimientos feministas"

Compartimos el texto de sala de la Directora de la Casa Nacional del Bicentenario:

"Los levantamientos populares del 19 y 20 de diciembre de 2001 encarnan, sin dudas, uno de los acontecimientos de la historia reciente que más marcas ha dejado en nuestra sensibilidad contemporánea. Pasaron tantas cosas en esos pocos días que la única forma de referirnos a todas al mismo tiempo es acudiendo al calendario: “19 y 20 de diciembre” pareciera ser el significante que explica la multiplicidad de hechos y emociones que vivimos en aquellas jornadas del “¡Que se vayan todos, que no quede ni uno solo!”. Por supuesto que estas reacciones no eran producto únicamente de lo sucedido ese año. La crisis económica, política y social se había gestado en la década del noventa, con la aplicación del neoliberalismo a ultranza, que luego la Alianza profundizó, condenando al hambre y la exclusión a millones de compatriotas.

La reconstrucción de los diferentes entramados sociales post 2001 fue sumamente difícil. Pero la organización popular había dado frutos: asambleas, cooperativas, fábricas recuperadas, teatros comunitarios, clubes del trueque y otros agrupamientos colectivos fueron vitales para atravesar las dificultades. Muchos de ellos, incluso, se instalaron como forma de construcción política y hoy los encontramos en algunos de los movimientos que signan nuestro presente: el feminismo y el ambientalismo.


Nicolás Pousthomis (Subcoop)

Si miramos el movimiento feminista, es pertinente hablar de cierta continuidad. No solo porque quienes se pusieron al frente de los piquetes y se las rebuscaron de mil maneras para parar la olla fueron las compañeras, sino también porque la experiencia asamblearia ‒modalidad de organización horizontal, plural y colectiva‒ fue retomada con intensidad y constancia por los movimientos feministas.

Después de la primera convocatoria de “Ni Una Menos” el 3 de junio de 2015, que marcó el comienzo de una nueva etapa de luchas y conquistas para las mujeres, lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries en Argentina, las asambleas feministas se multiplicaron. Sin ir más lejos, desde 2016 a la actualidad, cada marcha para los 8M y los 3J se forjó de esa manera. Y si pensamos en el ambientalismo, causa a la que cada vez se vuelve más imperioso prestarle la debida atención (ya vimos cómo la pandemia por el Covid 19 está íntimamente ligada a esta problemática), también encontramos conexiones con lo sucedido en 2001.

Durante los momentos previos y posteriores al estallido, se incrementó notablemente la presencia de cartoneros y cartoneras. Su actividad puso en evidencia la pobreza, la desigualdad y la exclusión de un sector de la sociedad que, a la vez, era fuertemente estigmatizado y hasta acusado de “robar basura”. Pero con el correr de los años “cartonear” pasó a significar algo más: organización. El armado de cooperativas (otra forma de articulación que cobró más fuerza luego de 2001) fue determinante en la lucha por la recuperación de derechos (seguridad social, jubilación, sueldo fijo), pero sobre todo para habilitar una arista más de esa tarea: el ambientalismo popular. Hoy sabemos que el trabajo de cartoneros y cartoneras es fundamental para la reducción de residuos evitando la contaminación. También sabemos que las consecuencias de la crisis ambiental afectan principalmente a los sectores más pobres.

Desde el Estado, las respuestas empezaron a llegar en 2003, de la mano de Néstor Kirchner, el presidente que prometió no dejar sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada. Su gestión fortaleció aquello que el pueblo había comenzado y, entre otras cosas, le devolvió la esperanza de que la política podía ser un instrumento de cambio.

Esta exposición se propone recuperar, a través de fotografías, videos e instalaciones, algunos de aquellos sucesos que, en este 2021, están cumpliendo 20 años, con la firme intención de que los contundentes documentos que se exhiben contribuyan al tan necesario ejercicio de la memoria".

Agenda de actividades

La exhibición está acompañada por una programación de cine, música, danza, teatro, charlas y encuentros que contribuyen a conformar un relato robusto y coral sobre aquellos hechos que ocurrieron hace dos décadas y que todavía hoy resuenan en la sociedad. En ellas participan reporteros gráficos como Pepe Mateos, autor de la serie de fotos que reveló la verdadera cronología del asesinato de Maximiliano Kosteki y Dario Santillán; el artista visual RES, y también un encuentro de mujeres fotógrafas.

2001: Memoria del caos. De la atomización a la organización popular se puede visitar en Riobamba 985, hasta el 16 de enero de 2022, de jueves a domingos de 16 a 20 h.

INAUGURACIÓN + MÚSICA
Viernes 26 de noviembre a las 18.30
Malena D’Alessio y banda

CICLO CONTACTOS

Charla #1 La imagen justa
Viernes 3 de diciembre a las 17
Pepe Mateos + Mariana Eliano
En un momento en que invaden las imágenes y abundan por doquier aparece la necesidad de detenerse a pensar cuál es el valor del fotoperiodismo, de las imágenes como documentos de la historia y de los fotoperiodistas como agentes activos en la construcción de la misma. ¿Cómo hablaríamos de los 90 sin las fotografías que nos ayudan a describir el hambre y las necesidades básicas descubiertas a flor de piel? ¿Cuáles son esas imágenes que no podemos permitir que pasen al olvido? Pensemos en la importancia de las y los trabajadores de prensa que ponen el cuerpo y contribuyen a encontrar justicia, ese cuerpo/cámara testigo que teniendo en aquel entonces un número limitado de posibilidades, supo esperar el momento justo para tomar la imagen que hoy forma nuestra memoria colectiva.

Charla #2 Diálogos. A veinte años de 2001
Martes 7 de diciembre a las 18.30
Ricardo Aronskind + Alicia Montoya + Federico Tonarelli + Agustina Ruiz Barrea
Un panel que se propone pensar y construir memoria tomando como ejes la economía, el trabajo y la cultura.

Charla #3 Memoria para armar
Viernes 10 de diciembre a las 17
RES + Cristina Fraire
Cristina Fraire tiene guardada en su memoria las imágenes vividas en el 2001. Para Res, la memoria tiene espacios de olvido. Ambos trabajan y accionan para pensar y pensarse en relación a la historia argentina. Mientras tanto, ¿cómo pensamos la memoria en relación a la velocidad del tiempo que marca lo digital que no tienen que ver con el tiempo de nuestros pasos?

ENCUENTRO EN EL PATIO
Domingo 5 de diciembre a las 17
Encuentro de mujeres fotógrafas. ¿Cuáles fueron los cambios que a partir de 2001 se generaron en el ámbito del trabajo profesional?

CINE
Domingos 5, 12 y 19 de diciembre a las 20.30
Ciclo 2001, a 20 años del estallido
Se proyectarán: Tirar del Carro. Dir. Constanza Niscovolos; Un día de suerte. Dir. Sandra Gugliotta; 19/20. Dir. Sebastián Menassé, Carolina Golder, Mariano Tealdi y Florencia Gemetro.

TEATRO
Sábados 4 y 11 de diciembre a las 20
La vergüenza de haber sido, el dólar de ya no ser
Con actuación y dirección de Alberto Ajaka.

Viernes 17 y sábado 18 de diciembre a las 20
Recorte de Jorge Cárdenas cayendo
Una creación de Compañía Terceto. Danza + Circo + Teatro.
Dirección: Juan Pablo Gómez