Anticipan un otoño más húmedo y el posible regreso del fenómeno climático El Niño hacia fin de año
El ingeniero agrónomo Omar Puig, de la Agencia de Extensión Rural (AER) Bandera, dio a conocer un informe agrometeorológico en el que analizó las perspectivas climáticas para los próximos meses en el este de Santiago del Estero y la región.
Transición hacia condiciones neutrales
Según explicó el especialista, durante el trimestre abril-mayo-junio (A-M-J) las condiciones del fenómeno ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) muestran una transición hacia una fase neutral, luego de haberse registrado una débil “La Niña”.
En ese sentido, indicó que los modelos dinámicos y estadísticos estiman cerca de un 80% de probabilidades de que predominen condiciones neutrales durante este período.
Corto plazo: continuidad de lluvias y descenso térmico
Para lo que resta de abril, Puig señaló que continuará un escenario muy húmedo, con nuevas precipitaciones previstas para los próximos días, como los sucedidos entre domingo 19 y lunes 20, lo que podría agravar la situación de anegamientos y encharcamientos en distintos sectores del sudeste provincial.
Los departamentos más comprometidos serían Belgrano, Taboada y Aguirre, donde ya se observan complicaciones por exceso hídrico.
Además, hacia fines de abril y comienzos de mayo se espera un marcado descenso de temperaturas, aunque sin heladas. A partir de la primera semana de mayo podrían registrarse jornadas frescas y mayormente despejadas, lo que permitiría retomar la cosecha de soja en los lotes donde el suelo posibilite el ingreso de maquinaria.
Mediano plazo: lluvias y temperaturas por encima de lo normal
Para el trimestre abril-mayo-junio, el informe estima entre un 40% y 45% de probabilidades de precipitaciones superiores a los valores normales en la provincia.
En cuanto a las temperaturas, también se proyectan chances similares de ubicarse por encima de los registros habituales para la época.
Largo plazo: posible Niño débil en primavera-verano
A nivel regional, Puig indicó que hacia la primavera y el verano aumentan las posibilidades de desarrollo de un evento “El Niño” débil, aunque aclaró que todavía existe incertidumbre respecto de su intensidad y consolidación.
Explicó que, para que el fenómeno tenga impacto pleno en las lluvias regionales, no solo debe producirse el calentamiento del Pacífico ecuatorial, sino también el acople atmosférico, vinculado a la circulación de los vientos Alisios.
Recordó además que, históricamente, El Niño suele favorecer mayores precipitaciones en la zona central del país, la pampa húmeda y el Litoral, mientras que en el NOA, Santiago del Estero y la región de Cuyo las lluvias pueden retrasarse o ubicarse por debajo de los promedios hasta que se complete ese proceso atmosféric
Panorama general
Como síntesis, el especialista consideró que la región podría cerrar un otoño más húmedo de lo habitual, mientras que el invierno se presentaría dentro de parámetros normales de precipitaciones. No obstante, advirtió que la estación invernal podría extenderse en cantidad y fechas de heladas.
De cara a la primavera-verano, el escenario más probable muestra la presencia de un Niño débil, con escasas chances de convertirse en un evento fuerte.