Oliverio Girondo: vanguardia en la literatura argentina
A 59 años de su fallecimiento, la Secretaría de Cultura de la Nación homenajea al autor de "Veinte poemas para ser leídos en el tranvía", uno de los escritores más notables del siglo XX latinoamericano.
Oliverio Girondo nació el 17 de agosto de 1891 en la Ciudad de Buenos Aires. Fue el menor de cinco hermanos, hijo de Juan Girondo Aramburu y, su madre, Josefa Uriburu Arenales. Desde muy joven viajó asiduamente a Europa, donde estudió en un colegio inglés, en la ciudad de Epsom, condado de Surrey. Cursó sus estudios secundarios en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza y en el Colegio Nacional Sud. En 1909 inició sus estudios de Derecho. Se recibió de abogado, pero su destino no estaba allí.
En el viejo continente, se nutrió de las nuevas corrientes artísticas y, entre 1915 y 1916, se inició en la escritura. Coescribió con Zapata Quesada las obras teatrales La madrastra y La comedia de todos los días. Junto a Quesada y a Raúl Monsegur fundó el semanario Comœdia, que duró desde diciembre de 1916 hasta abril del año siguiente. Se trató de una publicación que, si bien duró muy poco, sirvió para explorar distintas poéticas e inquietudes que tenían sus fundadores sobre la literatura en la Argentina.

Girondo frecuentaba las principales tertulias literarias de Buenos Aires, como la del Hotel París, donde se reunían los colaboradores de la revista Caras y caretas, y en la que conoció al poeta Baldomero Fernández Moreno. En 1919 fundó con los escritores Ricardo Güiraldes y Evar Méndez la editorial Proa. Durante 1920 y 1921 viajó por España, Francia, Italia, el norte de África y Brasil para escribir su primer libro, Veinte poemas para ser leídos en un tranvía, publicado en 1922 por Imprimerie Coulouma, en Argenteuil, región de la Isla de Francia, con ilustraciones del propio autor.
Los Veinte poemas para ser leídos en el tranvía y Fervor de Buenos Aires, de Jorge Luis Borges, publicado al año siguiente, son consideradas las obras fundacionales de la literatura de vanguardia en Argentina. Allí el poeta realizó un recorrido por diferentes ciudades dejando sus impresiones a modo de diario, pero no en un orden establecido. El procedimiento que predomina es el de la descripción mediante imágenes sensoriales. El poemario presenta una variedad de personajes arquetípicos de la vida moderna, entre otros elementos que hasta el momento no estaban presentes en el universo poético de la literatura argentina.

"El lugar de Girondo en su momento en la literatura nacional fue rupturista. La vanguardia que él encarna abreva en varias fuentes: en el simbolismo, en el surrealismo que conoció de primera mano en Europa en sus habituales viajes. El tema de los viajes aparece mucho en la primera parte de su obra", comentó en una entrevista el escritor Carlos Bernatek, en relación a la vigencia del autor. Y agregó: "También tuvo vínculos con el Romanticisimo, dado que estuvo en contacto con Rubén Darío, así que hay múltiples fuentes de las que se nutre Girondo en su iniciación literaria".
En 1923, Girondo publicó en España su segundo poemario, Calcomanías, con gran recepción allí y en Argentina. Más tarde, llegó Espantapájaros, un libro heterogéneo que contiene un caligrama, prosas poéticas y poemas en verso. Sus poemas se caracterizaban por la búsqueda incesante de nuevos ángulos desde donde abordar la realidad. Y luego, en 1937, publicó los poemarios Plenilunio e Interlunio, su única obra escrita de ficción en prosa con once aguafuertes ilustradas por Eneas Spilimbergo.

En 1939 fundó Editorial Sudamericana S. A. junto a Victoria Ocampo, Antonio Santamarina, Eduardo J. Bullrich, Alejandro Shaw, Jacobo Saslavsky, Andrés Bausili, Alejandro Menéndez Behety, Carlos Meyer, Alfredo González Garaño, Tito Arata y Rafael Vehils. Se trata de una de las grandes editoriales argentinas y latinoamericanas que continúa vigente, como parte del grupo Penguin Random House.
Sus últimas obras fueron Persuasión de los días (1942), Campo nuestro (1946). En la masmédula, otro hito en la poesía vanguardista argentina -Girondo continuó alejándose de las estructuras tradicionales del lenguaje para explorar nuevas dimensiones poéticas y existenciales- se presentó en dos ediciones: una en 1953 y otra extendida con nuevos poemas en 1956. Tres años más tarde, publicó con el escritor Enrique Molina una traducción de Una temporada en el infierno, de Arthur Rimbaud.

En 1943 se casó con la también escritora Norah Lange, con quien mantuvo una relación durante diecisiete años. En 1961, Girondo sufrió un accidente automovilístico que lo dejó inválido. Falleció seis años después, el 24 de enero. Sus restos fueron enterrados en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires. Hoy, continúa siendo uno de los autores fundamentales de la literatura argentina del siglo XX, por su aportes a una nueva y experimental estética literaria, sin perder profundidad, ni reflexión, ni maestría.