Hacer un viaje con buena compañía para compartir degustaciones de vinos y espumantes en Mendoza puede ser el plan perfecto.
Las bodegas realizan visitas guiadas. Se ofrecen buses turísticos con la posibilidad de subir y bajar para conocer varias de ellas. También hay paseos en bicicleta hacia y entre los viñedos.
Comer en los restaurantes linderos al viñedo ofrece veladas muy placenteras. También hay servicios de picnic completos con exquisitos sabores. Otras opciones incluyen participar de un sunset uniendo el gusto por la música y el buen vino, y alojarse en las bodegas para amanecer con vistas a las montañas.



