Las exposiciones
A lo largo de su historia, las exposiciones del Salón Nacional de Artes Visuales han variado en su disposición espacial, influenciadas por las sedes de exhibición, la organización de obras y las tendencias estéticas de cada período. Además del Palais de Glace (1932-1954, 1960-1980, 1985-2017), el Salón Nacional de Artes Visuales se ha celebrado en una variedad de sedes a lo largo de su historia, incluyendo la Comisión Nacional de Bellas Artes (1911-1931), el Museo Nacional de Bellas Artes (1956 y 1957), el Congreso de la Nación (1958), las Galerías Pacífico (1981-1984), entre otras.
Hasta el año 1999 contemplaba solamente dos disciplinas: Pintura y Escultura. Las obras pertenecientes a Cerámica, Grabado, Dibujo, Fotografía y Textil tenían concursos individuales y, en consecuencia, exposiciones independientes. En ese año se unificaron conformando un Salón con ocho categorías, similar al formato actual. Una variedad de disciplinas que generó una alta demanda de espacio en el Palais de Glace. En el año 2000, se exhibieron 343 obras en diferentes locaciones: Pintura, Grabado, Fotografía y Artes Electrónicas en Palais de Glace; Escultura en el Centro Cultural Recoleta; Arte Cerámico, Arte Textil y Dibujo en Buenos Aires Design. A partir de entonces, se implementó un formato de exhibición en el que grupos de disciplinas se presentaban de manera rotativa cada dos meses, abarcando todas las categorías del Salón. Las divisiones generalmente eran: pintura y escultura; grabado y dibujo; textil y cerámica; y nuevos soportes y fotografía. También se realizaron exhibiciones en tres tramos, y en algunos años se realizaron en tándems. Además, se mostraban los premios adquisición de las otras disciplinas junto con pintura y escultura. Cabe mencionar que hasta el 2014 los artistas debían llevar sus obras físicamente para participar, luego se introdujo la presentación de una carpeta (2015-2017) y, finalmente la inscripción online, método utilizado actualmente.
Tras la reforma del reglamento en 2018, se incorporó la figura del curador/curadora en el Salón Nacional, encargado de seleccionar las obras como miembro del Jurado y de organizar una exposición conjunta donde se vinculan todas las disciplinas. Esta modalidad representa un desafío, ya que implica la tarea de crear un relato expositivo coherente al trabajar a distancia con las obras hasta el momento del montaje. La tarea de crear una exhibición en el Salón siempre ha implicado encontrar un sentido, ya sea por relación técnica o narrativa, en un conjunto cuya conexión puede ser fortuita. Quienes en los últimos años han sido curadoras han optado por organizar las obras en núcleos temáticos en correspondencia con las salas o las sedes, identificando así posibles lecturas que emergen, año tras año, de esta selección sincrónica de la producción nacional.
