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Lola Mora


Fragmento de una foto de Lola Mora.

Dolores Candelaria Mora Vega, más conocida como Lola Mora, nació en abril de 1866, en El Tala, provincia de Salta y fue bautizada en Tucumán al año siguiente. Por disposición de sus padres -aunque no pertenecían a las grandes familias del norte argentino y conservaban un modesto nivel de vida- se mudaron a esta provincia.

Tomó varias clases con el pintor italiano Santiago Falcucci en las que profundizó sus conocimientos de pintura y dibujo. Sobre todo, las técnicas que venían del neoclasicismo y el romanticismo europeos. A partir de ahí, y algo bastante peculiar en la historia de una mujer de aquella época, la joven Lola comenzó a retratar a distintas personalidades de la alta cuna tucumana. De este modo, ingresó a cierto círculo del poder de aquella provincia y los diversos encargos no se hicieron esperar.

En 1894, exhibió por primera vez una gran colección de todos aquellos retratos de los gobernadores tucumanos que había producido hasta el momento. La muestra recibió muy buenas críticas y la posicionó en el campo artístico. Más tarde, donó esta colección íntegramente a esa misma provincia.

Aprovechando ese éxito, viajó a Buenos Aires para solicitar una beca y perfeccionar sus estudios en Roma. La ganó y allí se fue a estudiar con el pintor Francesco Paolo Michetti y con el escultor Giulio Monteverde, quien era conocido por aquel entonces como “el nuevo Miguel Ángel”. Monteverde observó el gran talento que Lola tenía para esculpir y le aconsejó no abandonarlo. A partir de entonces, la artista se dedicó exclusivamente a la escultura.

Después de cosechar otros éxitos artísticos en distintos países de Europa -en París ganó una medalla de oro por sus obras-, volvió a Argentina en 1900. Con su retorno, también volvieron los encargos.

Realizó los bustos de varias personalidades de la política y la aristocracia argentina, como Juan Bautista Alberdi, Facundo Zuviría, Aristóbulo del Valle, Carlos María de Alvear y Nicolás Avellaneda. También trabajó con las alegorías: las estatuas de La Justicia, El Progreso, La Paz y La Libertad, en las cercanías a la Casa de Gobierno de la Ciudad de Jujuy, y algunas esculturas en el Monumento Histórico Nacional a la Bandera, en la ciudad santafesina de Rosario.

Entre sus obras más reconocidas se destaca la Fuente Monumental de las Nereidas, que representa a seres mitológicos que asisten al nacimiento de la diosa Venus. Se proyectó su emplazamiento para la Plaza de Mayo de la Ciudad de Buenos Aires, justo frente a la Catedral. Sin embargo, no fue aceptada por ciertos sectores porteños que condenaban la representación desnuda de esas divinidades como inmorales. Es por eso que, para evitar el escándalo, se la trasladó a la Costanera Sur.

En su memoria y a modo de homenaje, se instituyó oficialmente el 17 de noviembre (supuesta fecha de su natalicio), el Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas.

Podés escuchar esta biografía de la artista Lola Mora aquí

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