Cómo es el tratamiento del VIH

El tratamiento, que incluye la medicación y los estudios de seguimiento, es gratuito en todo el país. Te lo garantiza la Ley Nacional Nº 23.798.

El tratamiento consiste en una combinación de medicamentos llamados “antirretrovirales” que se encargan de:

  • Detener la multiplicación del virus.
  • Reconstruir las defensas dañadas.
  • Disminuir la posibilidad de desarrollar enfermedades.
Recordá qué

Con el tratamiento sostenido en el tiempo y mantenido de forma correcta, el VIH se puede convertir en una infección crónica.


Cuándo iniciar el tratamiento

Es recomendable iniciar el tratamiento tan pronto recibas el diagnóstico de VIH.

Tu médico/a va a realizarte un examen físico y pedir varios análisis de sangre. Entre ellos, el recuento de CD4, que permite evaluar cómo están las defensas, y un test de carga viral que mide la cantidad de virus en sangre y sirve para evaluar la efectividad del tratamiento una vez iniciado.

La importancia de la adherencia al tratamiento

Una vez que comenzaste el tratamiento es muy importante que lo sostengas en el tiempo y lo cumplas adecuadamente para que sea eficaz.

Consejos para la adherencia:
  • Incorporá el tratamiento a tu vida cotidiana: podés asociarlo a alguna rutina diaria como cepillarte los dientes o desayunar.
  • Organizate: usá pastilleros y alarmas para recordar los horarios de cada toma.
  • Respetá dosis y horarios de la medicación: si te olvidaste de tomar una dosis, no tomes dos juntas. Continuá con la siguiente y consultá a tu médico/a.
  • Anticipate: si vas a viajar o tener un cambio de rutina, tratá de preverlo para no interrumpir el tratamiento. Avisale a tu médico/a para pedir la medicación.
  • Si tenés dudas siempre hablalo con el equipo de salud o tu médico/a de cabecera.

La medicación

La medicación, dependiendo del organismo de cada persona, puede provocar o no efectos secundarios.

La mayoría son manejables y podés pedir recomendaciones para contrarrestarlos a tu médico/a.

Efectos secundarios

Náuseas, vómitos, dolor de cabeza, insomnio, dolores musculares, cansancio, fiebre, escalofríos, anemia, dolores abdominales, hormigueo en pies y manos, erupciones cutáneas, falta de sensibilidad.

Algunos antirretrovirales pueden provocar efectos secundarios específicos. Podés consultarlos en la Guía de tratamiento.

Si tenés alguno de los efectos frecuentes, no dejes ni modifiques la toma de la medicación sin antes consultarlo con tu médico.


Tu alimentación

Llevar una dieta equilibrada es clave para ayudar a tu sistema inmunológico, reforzar la respuesta al tratamiento y minimizar los efectos de la medicación.

Consejos para tu dieta
  • Tomá abundante cantidad de líquidos (agua, jugos, infusiones, caldos) para prevenir los cálculos renales.
  • Consumí frutas, verduras y hortalizas de todo tipo y color: son fuente de vitaminas y antioxidantes beneficiosos para la salud y tu sistema inmunológico.
  • Incorporá el pescado, fresco o enlatado, para ayudar a reducir el nivel de triglicéridos que aumenta con los antirretrovirales.
  • Reemplazá las frituras por preparaciones al horno o a la plancha.
  • Mejorá el consumo de lácteos (quesos, leche y yogures).

Podés armar una dieta óptima y adecuada a tus gustos y preferencias con la ayuda del equipo de salud.


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