¿Qué aromas rodeaban a nuestros presidentes?

Sus hábitos y sus elecciones cotidianas inundaban los ambientes por los que circulaban y marcaban algunos rasgos de su personalidad. Mientras Bartolomé Mitre perfumaba los espacios con la colonia que usaba para cubrir el olor al opio que fumaba por los dolores de cabeza que sufría trás una herida producida durante la guerra del Paraguay; Sarmiento es bien conocido por su preferencia a los huevos quimbo, una receta traída por los españoles y muy usada desde la época colonial que impregnaba sus lugares personales con ese dulzor característico. Ya hacia finales de siglo, Nicolás Avellaneda usaba a diario una brillantina con esencia natural de lavanda para emprolijar y cuidar su pelo, una práctica que se extiende aún hasta hoy.
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Fotografía: María Iuillera Videla