
En 1880, al erigirse Buenos Aires en capital de la Nación, la ciudad colonial había sumado armonía y coherencia merced a la impronta del Clasicismo italianizante imperante en las décadas anteriores; sin embargo, la nueva dirigencia liberal estaba dispuesta a extirpar cualquier signo que refiriera al “atraso” español y a la “barbarie” federal, sustituyéndolos por un modelo europeísta cuyo faro civilizatorio era la París de Napoleón III y retomando ideas rivadavianas que la Generación del 80 reivindicaba como propias.
Si bien inicialmente se pensó en una perspectiva coronada por el Teatro Colón –al modo de la Avenue de l’Opéra–, al fin quedó constituido un eje cívico de alto valor simbólico que conectó las cabeceras de los máximos poderes de la República, aplicándose cirugía mayor al abrir un tajo en el centro histórico de la ciudad. El plan monumental nace en 1882 con la ampliación de la Plaza de Mayo mediante la demolición de la Recova Vieja (1). En el otro extremo se crearía más tarde la Plaza del Congreso –que exhibe el bronce “El Pensador” de Auguste Rodin–, ampliando la Plaza Lorea mediante una gran explanada y un alegórico monumento- fuente realizado en 1914 por el escultor belga Jules Lagae y el arquitecto Eugène D’Huicque. Junto a Buschiazzo, cuyo trabajo se corona con la traza de la Avenida de Mayo, otros dos italianos imprimen el lenguaje del Academicismo de ese origen a la obra pública institucional: Francisco Tamburini, con la reforma de la Casa Rosada, y Víctor Meano, con el Congreso Nacional.
En 1883 se encarga la nueva Casa Rosada, con el completamiento de la manzana que ocuparan el Fuerte y la residencia de los virreyes y la edificación de las alas norte y este. La fachada sobre la plaza consistió en el englobamiento mediante un gran arco triunfal de los dos edificios neorrenacentistas separados por el pasaje que conducía a la Aduana Nueva, construidos por los suecos Carlos Kihlberg –quien proyecta la Casa de Correos en el ángulo sur (1873)– y Enrique Aberg –que diseña a pedido de Roca un edificio público en el lado norte (1882)–. Víctor Meano, discípulo de Tamburini, ganará el concurso del Congreso Nacional presentado una grandiosa propuesta inspirada en el monumento a Vittorio Emanuele en Roma; entroncada con aquel emblema del Risorgimento italiano, esta apoteosis urbanística clausuraba así entre nosotros el auge de los lenguajes italianizantes ante el triunfo del academicismo Francés.
Textos: Sergio López Martínez.
Ubicación:
Provincia: Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dirección: Rivadavia, Bolivar, Hipólito Yrigoyen y Balcarce
Declaratoria: Decreto N° 122.096/1942
Categoría: Lugar Histórico Nacional