Biodiversidad


Ecosistema

La superficie del Parque se sitúa en la ecorregión del Chaco Seco. Tanto la pampa de Achala como las quebradas y serranías circundantes, exhiben una fascinante gama de endemismos que son resultado de su relativo aislamiento, aún cuando reciben influencia de las ecorregiones vecinas.

Clima

Templado frío de montaña, con gran amplitud térmica. Las temperaturas medias son de 14,5 ºC en verano y 5,5 °C en invierno (con mínimas absolutas de -10º C). Las precipitaciones llegan hasta 800 mm anuales, concentrados en la época veraniega. Nevadas probables en el seco invierno y elevado promedio anual de neblinas.

Se recomienda su visita en primavera y otoño; el verano es lluvioso y se cierra el ingreso a sendas cuando hay mucha neblina.

Flora

La vegetación dominante son los pastizales de altura con los bosquecillos aislados de tabaquillo, similares a los característicos del Noroeste argentino. Por su cualidad de “isla biogeográfica”, uno de los rasgos más destacables del área es la presencia de un apreciable número de especies y subespecies endémicas de las altas cumbres de estas serranías.

En las porciones más bajas, el pastizal da paso a matorrales de romerillo y en las estribaciones serranas crecen árboles como el molle y el coco.

Fauna

Animales exclusivos de la zona son el lagarto de Achala, una raza característica de zorro colorado y varias especies de aves. Pero sin duda son los cóndores quienes concitan la atención de los visitantes. Sobre la quebrada que da su nombre al Parque, estas enormes aves instalan sus nidos y aprovechan las corrientes térmicas de aire que se generan entre los paredones rocosos para remontar vuelo. Esta condición también la aprovechan para enseñar a los juveniles los rudimentos del vuelo planeado.

Desde el 2007 se desarrollan acciones correspondientes al programa que permita la reintroducción de uno de los antiguos habitantes de Achala: el guanaco.