Ecorregiones


Argentina hospeda 18 regiones naturales o ecorregiones. 5 de ellas son exclusivas o semi exclusivas. Esto la convierte en uno de los países con mayor diversidad biogeográfica del mundo.

Altos Andes

14.300.000 hectáreas que se extienden desde la frontera con Bolivia hasta el norte de Neuquén, las cumbres cordilleranas soportan un clima extremadamente árido, frío y de feroces vientos. Las especies más características de su flora son las estepas de iros y coirones (pastos de hojas dura y punzante) que se encuentran en los faldeos de pendiente suave. La vegetación se va empobreciendo montaña arriba, hasta desaparecer en las rocas. Sin embargo, asombrosos verdores sorprenden en aquellos valles y hondonadas en donde se junta el agua de deshielo. El chinchillón, el zorro colorado y el cóndor son algunos representantes de la fauna que habitan esta región.

Puna

Sus 3.800 m de altitud promedio la convierte en la segunda altiplanicie de la Tierra detrás del Tibet. Desde Jujuy hasta el norte de San Juan se extienden sus 8.640.000 hectáreas salpicadas de salinas y lagunas salobres de escasa profundidad. Una gran cantidad de aves acuáticas se congregan en estos espejos, entre las que se destacan 3 especies de flamenco. La vegetación típica de la región está compuesta por una estepa de arbustos bajos dominada por tolas y tolillas, en la que se pueden ver vicuñas y suris. En las laderas y quebradas, zonas con mayor humedad, se encuentra la queñoa, el único árbol puneño.

Monte de Sierras y Bolsones

Sus 11.710.000 hectáreas se extienden paralelamente a la Cordillera de los Andes, desde Jujuy hasta el norte de Mendoza. Es una estepa arbustiva tendida sobre valles intermontanos, bolsones y laderas serranas. Pese a que recibe escasas precipitaciones (hasta 200 mm anuales), en aquellas zonas con agua subterránea prosperan algunas especies arbóreas, como el algarrobo. Esta región exclusiva de Argentina alberga guanacos, tortugas terrestres, pumas, vizcachas, el pichiciego menor, la boa de las vizcacheras y el águila coronada.

Selva de las Yungas

Es el apéndice austral de la selva que baja desde Venezuela a través de las laderas orientales de los Andes. La Puna y los bosques chaqueños están separados por sus 4.661.000 hectáreas emplazadas sobre diversos encadenamientos serranos. En esta selva hay entre 900 y 2.500 mm anuales de lluvia. El intrincado ecosistema cumple un papel irremplazable en la regulación hídrica de nuestro noroeste. El loro alisero y la ardilla roja son algunas especies faunísticas exclusivas que se encuentran en esta ecorregión.

Chaco Seco

Abarca 49.298.000 hectáreas cubiertas por bosques xerófilos, apenas interrumpida por pastizales, cardonales y alguna salina. La ecorregión ocupa la mayor parte de la llanura chaqueña y los faldeos serranos que la bordean por el sur y el oeste. El quebracho colorado santiagueño es el árbol emblemático, imponente y con una madera de gran fortaleza. Entre las especies faunísticas, se encuentra el yaguareté y dos fósiles vivientes: el tatú carreta y el chancho quimilero.

Chaco Húmedo

Sobre los ríos Paraná y Paraguay se extienden sus 11.850.000 hectáreas ricas por la cercanía de la florestas misioneras y de un generoso régimen pluvial de hasta 1.200 mm anuales. Conviven bosques cerrados, sabanas salpicadas de palmeras, cañadas, esteros y lagunas. Entre la fauna, se pueden encontrar boas, yacarés, monos, corzuelas, carpinchos, pecaríes y una infinidad de aves acuáticas.

Bosques Patagónicos

Se trata de una delgada franja boscosa que se extiende desde el norte de Neuquén a Tierra del Fuego y la Isla de los Estados. La flora aquí presente posee parientes en Australia, Nueva Zelanda y la Antártida debido a la unión que hubo en el pasado de las masas continentales. También se los llama Bosques Subantárticos y albergan una abundante cantidad de especies exclusivas, tales como el ciervo más pequeño del mundo.

Campos y Malezales

Sus 2.768.000 hectáreas de pastizales y pajonales están ubicadas en el sur de Misiones y el este de Corrientes, vinculando la Selva Paranaense con los bosques del Espinal. La uniformidad del paisaje se ve interrumpida por algunas isletas de monte, conocidas como “mogotes”, y la selva en galería que acompaña los cursos fluviales. Su clima subtropical húmedo favorece la presencia de una rica variedad de plantas herbáceas, como la flechilla, el espartillo amargo, la paja colorada y el pasto jesuita.

Delta e Islas del Paraná

Abarca el laberíntico Delta y las islas ubicadas en los ríos Paraná y Paraguay. Las 4.825.000 hectáreas de humedales conforman un fabuloso corredor biológico. Muchas especies del Chaco y la Selva Paranaense se abrieron paso hasta las templadas latitudes de esta ecorregión favorecida por aguas que brindan humedad, atemperan los picos termométricos y sirven de transporte.

Espinal

Esta formación de bosques armados de espinas típicos de ambientes secos, alternada con sabanas, estepas de gramíneas y palmares representa la herradura arbórea que ciñe al pastizal pampeano. En sus 29.740.000 hectáreas, que corren desde la cálida y húmeda Mesopotamia hasta las secas comarcas del centro de La Pampa y el sur bonaerense, pasando por llanuras levemente onduladas y serranías, predominan los algarrobos.

Pampa

39.133.000 hectáreas componen una de las llanuras más fértiles del planeta, producto de sedimentos andinos. Sólo las sierras de la Ventana y de Tandil, al sur, interrumpen el llano paisaje. Goza de temperaturas benignas y lluvias bastante bien repartidas a lo largo del año. Es recorrida por algunas lagunas y recorrida por un puñado de ríos lentos y meandrosos.

Monte de llanuras y mesetas

Se trata de la franja más árida del país. Desde Mendoza, el Monte tuerce hacia el Océano Atlántico, pasando entre el Espinal y la Estepa Patagónica hasta llegar a la costa del extremo sur de Buenos Aires, Río Negro y Chubut. Prevalecen los llanos y mesetas escalonadas. Sus 35.331.000 hectáreas de jarillales hospedan maras, cuises, pumas guanacos, zorros grises y choiques.

Estepa Patagónica

Son 53.446.000 hectáreas que recorren desde los Andes hasta el Atlántico y en el sentido de los meridianos, corren desde los campos volcánicos de la Payunia, al sureste de Mendoza, hasta los pastizales del norte de Tierra del Fuego. Los suelos pobres, las escasas precipitaciones, las bajas temperaturas, las heladas durante casi todo el año y los vientos que superan los 100 km por hora no impiden que arbustos achaparrados y pastos ralos cubran la mayor parte de esta región. Si bien la Estepa Patagónica se destaca por la abundancia de formas de vida exclusivas, comparte especies y géneros con la Puna y los Altos Andes.

Mar Argentino

Incluye tanto las aguas que cubren nuestra plataforma continental como la franja litoraleña o costera. Varias aves y mamíferos marinos establecen sus colonias de cría sobre la costa patagónica, como el pingüino de Magallanes y el lobo de un pelo, y a su vera se pueden encontrar bosques de cachiyuyo. Además, la ballena franca austral encuentra allí áreas reparadas para reproducirse. La alta concentración de fito y zooplancton que abunda mar adentro congrega alrededor de 300 especies ícticas que generan una fabulosa riqueza pesquera.

Selva Paranaense

Más de 2 mil especies botánicas superiores y un millas de animales vertebrados hacen de esta región la de mayor biodiversidad y complejidad ecológica en Argentina. Esto se debe al constante influjo de humedad y las temperaturas elevadas que allí imperan, provenientes de los vientos del Atlántico y la latitud subtropical. Originalmente cubría 100.000.000 de hectáreas al sur de Brasil, el oriente de Paraguay y el noroeste de Argentina. Hoy en día perduran tan sólo 5,8 millones de hectáreas, de las cuales Misiones alberga el núcleo mejor conservado. Entre la fauna se destacan el yaguareté, la harpía, el zorro pitoco y la corzuela enana.

Islas del Atlántico Sur

Comprende los archipiélagos de Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur. Estepas achaparradas, pastizales y, en áreas saturadas de agua, turberas, son las que dominan los terrenos rocosos que la caracterizan. De clima oceánico, húmedo y frío, su fauna comparte numerosas especies con los Bosques Patagónicos. Se destaca la cría de aves y mamíferos marinos que se produce en las islas subantárticas. Un ejemplo de esto es lo que ocurre en las Georgias del Sur, que albergan multitudinarias colonias de elefantes marinos, osos marinos antárticos, pingüinos de frente dorada y pingüinos de rey, en época reproductiva.

Antártica

Abarca las islas Shetland y Orcadas, y gran parte de la península Antártica, un sector reclamado internacionalmente por nuestro país. Musgos, algas, líquenes y dos especies de plantas vasculares es todo lo que el rigor del clima de esta región permite albergar en cuanto a flora. La fauna terrestre se limita a un puñado de invertebrados. Sin embargo, la fauna marina es sumamente rica. En esta región habita el animal más grande de todos los tiempos, la ballena azul. Asimismo, la región Antártica es el hogar de la orca, la criatura oceánica más veloz; del elefante marino, la mayor foca viviente; y del pingüino emperador, el más grande de todos los pingüinos.

Esteros del Iberá

Lagunas, esteros y bañados mezclan sus aguas en estas 3.793.000 hectáreas de poca profundidad, testimonio del paso del río Paraná hace unos 8 mil años. Se trata de uno de los reservorios de agua dulce más grandes del mundo. Una porción de los 1500 mm de lluvia anuales que recibe regresa al cielo o fluye hacia el Paraná medio a través del río Corriente, único desagüe del sistema. Con una flora abigarrada, la fauna no se queda atrás, incluyendo a especies en peligro como el ciervo de los pantanos.