Paisaje
Hugo De Marziani

Artista: Hugo De Marziani (Argentina, La Plata, 1941)
Título: Paisaje
Origen: Primer Premio Salón Nacional de Artes Plásticas, 1979
Fecha de creación: 1979
Tipo de obra: Pintura
Técnica | Materiales: Acrílico s/tela
Medidas: 160 x 160 cm
Hugo De Marziani nació en 1941 en la ciudad de La Plata, en la provincia de Buenos Aires. Desde muy joven se interesó por el arte y estudió dibujo y grabado en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata entre 1956 y 1958. A lo largo de su carrera, De Marziani realizó numerosos viajes que enriquecieron su formación artística. En 1974 visitó Italia y Francia, y al año siguiente se radicó en Milán gracias a la obtención de la Beca de Pintura “Francesco Romero” otorgada por el Fondo Nacional de las Artes y el Estado italiano. Más adelante, en 1984, recibió el Premio-Beca de la Fundación Guggenheim para artistas latinoamericanos, lo que le permitió desarrollar su obra en la ciudad de Nueva York, donde residió a partir de 1985. Su trabajo fue reconocido en numerosas oportunidades. En 1990 ganó el Gran Premio de Honor de Pintura en el Salón Nacional de Artes Plásticas, uno de los galardones más importantes de Argentina. Aunque vivió en distintas ciudades del mundo, en la actualidad reside en Argentina, donde continúa desarrollando su obra.
A partir de 1975, Hugo De Marziani orienta su trabajo hacia una mayor exigencia formal, adoptando un método más riguroso y racional. La geometría comienza a ocupar un lugar central en su producción, convirtiéndose en la estructura que sostiene sus composiciones. Sin embargo, esta geometría no se presenta de manera fría o estrictamente lógica: muchas veces aparece “disfrazada” de paisaje, como si lo natural y lo racional se entrelazaran. El resultado no es puramente racional. Sus obras generan una atmósfera particular, a veces enigmática, producto de la fusión de distintas tradiciones visuales. En ellas conviven influencias de la abstracción geométrica europea, los lenguajes del arte moderno y, al mismo tiempo, una sensibilidad profundamente americana. La experiencia del paisaje, aunque transformada, sigue presente como memoria visual y emocional que atraviesa su trabajo. Desde 1979, el césped se transforma en una microtextura visual, una fibra mínima que se repite infinitamente hasta generar la sensación de extrema cercanía, como si la pintura fuera un zoom sobre el detalle, tal como lo haría una cámara fotográfica.
De Marziani utiliza las herramientas de la abstracción para repetir trazos y generar texturas que desafían la mirada del espectador. En Paisaje se observa cómo busca sintetizar el paisaje hasta su unidad mínima, incluso desintegrarlo, tanto desde una dimensión visual como poética. Esta operación convierte a la naturaleza en una trama de gestos, donde cada trazo deja de ser representación para transformarse en materia pictórica pura.