Margarita
Cristina Piffer

Artista: Cristina Piffer (Argentina, Buenos Aires, 1953)
Título: Margarita de la serie Des/Inventario
Origen: Premio Adquisición de Artes Visuales 8M, 2022
Fecha de creación: 2018
Tipo de obra: Instalación
Técnica | Materiales: Impresión serigráfica con grasa refinada | Chapa negra lisa de 3mm de espesor, papel de algodón Arches de 300 grs, cúpula de acrílico, base pintada blanca
Medidas: 88 x 95 x 47 cm
Cristina Piffer estudió arquitectura entre 1971 y 1976 en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En la UBA también cursó la carrera de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras, y fue alumna de Basia Kuperman y Alejandro Puente. Su formación fue clave para el desarrollo de sus obras. Desde la década de 1990 Piffer ha construido un corpus artístico basado en una rigurosa investigación histórica, abordando la violencia política en la historia argentina a través de fuentes literarias y documentales. Al mismo tiempo trabaja de manera proyectual, explorando materiales como sangre, carne, tripas y grasa vacuna, y las múltiples aristas conceptuales que denotan. Para Piffer, estos elementos orgánicos evocan tanto prácticas violentas y sacrificiales como dimensiones histórico-políticas, subrayando el carácter profundamente político del arte. Junto con Hugo Vidal realizó intervenciones en espacios de memoria que fueron centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar. Entre 2013 y 2017 formó parte del grupo Artistas Solidarios, que también integraron Javier del Olmo, Ana Maldonado, Juan Carlos Romero y Hugo Vidal. Desde 2019 integra el colectivo Cuatro junto con Lucía Bianchi, Ana Maldonado y Hugo Vidal, con quienes realiza intervenciones gráficas y acciones en las calles en el marco de movilizaciones políticas y sociales.
A lo largo de su carrera, Piffer ha creado una poética que cuestiona “lo argentino” a través de materiales provocativos. Sus piezas destacan por un exhaustivo trabajo de archivo y resaltan la importancia tanto técnica como conceptual de la materialidad.
Margarita, parte de la serie Des/Inventario, se inscribe en estas premisas: una serigrafía de grasa refinada sobre papel de algodón Arches cuidadosamente montada sobre una chapa negra lisa y coronada por una cúpula de acrílico que la resguarda y permite su observación. Presentada con el rigor de un objeto científico o una pieza de museo, la obra recupera datos registrados en el catálogo de restos humanos indígenas de la Sección Antropológica del Museo de La Plata, compilado en 1911 por Robert Lehmann-Nitsche. Este documento clasifica una colección mayormente integrada por donaciones de científicos y expedicionarios. La obra pone en evidencia el vínculo entre el genocidio de los pueblos originarios y la práctica de exhumar cuerpos en nombre de la ciencia para incorporarlos a colecciones museísticas. La investigación en los archivos del Museo de Ciencias Naturales de La Plata resultó crucial para la gestación de Des/Inventario, donde Piffer reconstruye la identidad de los fallecidos, las causas de sus decesos y las circunstancias en que fueron obtenidos sus restos. Entre los registros hallados, se lee: “India araucana, Margarita. Fallecida en el Museo el 21 de septiembre de 1887. De esta persona se conserva, además del cerebro, el cuero cabelludo con los pelos y la máscara de la cara sacada después de la muerte, así como muchos retratos”. La frase “fallecida en el museo” evidencia que indígenas fueron confinados en estas instituciones, donde sus cuerpos fueron despojados de humanidad y convertidos en objetos de investigación y exhibición. Frente a ello, Piffer interroga el sistema museográfico y científico a través de una puesta en escena que interpela su significación. En una primera instancia, la chapa metálica y la vitrina de acrílico de Margarita remiten a los dispositivos expositivos de los museos, que evocan un orden racional y científico. Sin embargo, el ojo curioso advierte la presencia de la grasa y, con ella, de la barbarie, a través de la aparición de la muerte en tanto huella de un cuerpo que ya no lo es. Todo reverbera en un siniestro orden y pulcritud que, si bien calma en su minimalismo el ejercicio de la contemplación, activa la intuición.
En Margarita esta aparente delicadeza minimalista contrasta con la presencia de lo abyecto y de lo que debió permanecer oculto. Como señala Elena Oliveras, las estrategias minimalistas pueden llevar a una toma de conciencia sobre lo extremo a través de lo mínimo. En las obras de la artista si bien la muerte coquetea con lo imperceptible, se expande insistentemente en múltiples espacios proliferando en sus recovecos y soportes: desde el material orgánico hasta el nombre de aquel que fue exterminado. El cuerpo muerto irrumpe sutilmente en el mundo de la vida contra la tradición moderna que separa el lugar de los vivos de los muertos. Así, la impresión de grasa blanca sobre papel blanco diluye y enmascara su significado en un primer acercamiento. La escritura –convertida en huella de lo que se ha escrito pero no puede ser leído– se presenta como una re-presentación que exige imperiosamente una ausencia: un espectro que, lejos de ser exorcizado, reaparece cada vez que se intenta conjurar la “civilización” por sobre la “barbarie”. Esta dificultad de lectura metaforiza el modo en que la tradición ha seleccionado y legitimado ciertas narrativas civilizatorias, relegando al olvido aquellas que no encajan en su relato oficial.
Walter Benjamin advertía que “no existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie”. En su obra, Piffer desmonta las leyendas canonizadas de la historia argentina y da voz a quienes fueron silenciados, evidenciando las huellas de la violencia en los restos de los vencidos. Su trabajo revela la deuda pendiente de la cultura con aquellos cuerpos e identidades que han sido borrados de la memoria oficial, recordando que todo proceso civilizatorio implica una destrucción que, por momentos, parece irreparable.
Foto: Fabián Cañas