Cuntún
Alejandro Puente

Artista: Alejandro Puente (Argentina, La Plata, 1933 – Buenos Aires, 2013)
Título: Cuntún
Origen: Gran Premio de Honor Salón Nacional de Artes Visuales, 2001
Fecha de creación: 2001
Tipo de obra: Pintura
Técnica | Materiales: Acrílico s/tela
Medidas: 143 x 180 cm
En 2001, Alejandro Puente obtuvo el Gran Premio de Honor en la categoría Pintura por Cuntún, un acrílico sobre tela de gran tamaño. La pieza fue seleccionada por un Jurado compuesto, entre otros, pos Rogelio Polesello, Mercedes Casanegra, Adolfo Nigro y Julio Barragán.
Puente asistió tempranamente a los cursos de Teoría de la Visión dictados por Héctor Cartier. En 1964, Aldo Pellegrini declaró que, tanto su obra como la de César Paternosto, respondían a una “geometría sensible” ya que, a diferencia del arte concreto, ambos pintores enfatizaban la calidad de la materia y cierta “desprolijidad” en los contornos. A fines de los sesenta, Puente obtuvo una beca Guggenheim con la que viajó a Estados Unidos. En Nueva York, entró en contacto con artistas conceptuales y minimalistas de la mano de Lucy Lippard, crítica de arte que vivía a pocas cuadras de su casa. En ese contexto, comenzaron a llamar su atención las producciones de las culturas prehispánicas, en las que reconoció esquemas geométricos no muy lejanos a aquellos del arte abstracto. Desde entonces, Puente desarrolló un extenso corpus de obra que se situó en el cruce entre el arte moderno y las tradiciones mesoamericanas, a las que consideró de gran actualidad.
En la década de 1990 trabajó en una serie de paisajes arquitectónicos. En ellos, se observa su interés por la dimensión táctil de la pintura, los códigos y signos universales (por ejemplo los planos constructivos), la geometría de las edificaciones incaicas y los colores de los textiles andinos. En Cuntún, el artista reúne, sobre una superficie marcadamente bidimensional, dos variantes de representaciones arquitectónicas: una vista o corte longitudinal duplicado en espejo en el centro de la composición y una pequeña planta o vista cenital en la esquina superior izquierda. Las formas ortogonales y escalonadas del edificio recuerdan a los templos incaicos, mientras que el color, distribuido en gruesas bandas horizontales, proviene de los tejidos amerindios. El color no se aplica de manera uniforme sino gestual, a través de finas pinceladas con las que Puente remite al aspecto visual y táctil del arte plumario y otros materiales no convencionales, como el corcho, el aserrín o el aglomerado. La valoración del gesto o la huella humana fue una preocupación constante en su obra, que el artista evidenció a través de un trazo siempre visible.