XVIII Peregrinación Castrense a la Basílica de Luján

Las Fuerzas Armadas y de Seguridad participaron de la Santa Misa en la Basílica de Luján.


Luján – El jueves al mediodía, se llevó a cabo la XVIII Peregrinación Castrense al Santuario Nacional de Nuestra Señora de Luján, en donde personal militar y civil de las Fuerzas Armadas y de Seguridad junto a sus familiares, presenciaron la solemne misa que se hace cada año en honor a la Santa Madre.

La misa fue celebrada por el Nuncio Apostólico, Arzobispo, Monseñor Miroslan Adamczyk. Concelebraron el Obispo Castrense, Monseñor Santiago Olivera, quien estuvo acompañado por los Capellanes Mayores de la Armada, Ejército, Fuerza Aérea, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y sacerdotes del clero militar.

Asistieron a la peregrinación el Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, General de División Juan Martín Paleo; el Jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea, Brigadier Mayor Xavier Julián Isaac; el Jefe del Estado Mayor General del Ejército, General de División Agustín Humberto Cejas; el Subjefe del Estado Mayor General de la Armada, Contraalmirante Eduardo Antonio Traina; el Intendente de la ciudad de Luján, Leandro Boto, efectivos de las Fuerzas, fieles castrenses y familiares quienes colmaron el interior de la Basílica con su ferviente devoción a la virgen.

Asimismo, participaron de la ceremonia autoridades de las Fuerzas de Seguridad; representantes del Ministerio de Defensa, junto a autoridades civiles e invitados especiales.

Al comenzar su homilía, el Nuncio Apostólico, Arzobispo, Monseñor Miroslan Adamczyk oriundo de Polonia destacó: “Saludo a todos ustedes muy cordialmente, en el nombre de Su Santidad el Papa Francisco, que tengo el honor de representar en su país natal, y personalmente los saludo también a todos ustedes. Es para mí un honor y un privilegio poder celebrar hoy la Santa Misa en el Santuario y Basílica de Luján, en ocasión de la décima octava peregrinación de la Diócesis Castrense”.

Durante su homilía, el Nuncio Apostólico comentó “Nosotros tenemos una casa común. Esta casa común se llama Patria. Para ustedes la Patria es Argentina, donde quieren vivir en paz y tranquilidad. Donde quieren vivir sin ser perturbados y tienen el derecho y el deber de protegerla”.

Y agregó que” justamente la misión principal de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad es proteger la vida, bienes y demás derechos y libertades de todos los ciudadanos de Argentina. ¿Por qué lo digo? No para complacerlos a ustedes, miembros de las Fuerzas Armadas y Fuerzas Federales de Seguridad, lo digo porque es una verdad. Ustedes tienen la alta misión de defender y proteger la casa común, la Patria, Argentina”.

Finalizada la homilía, antes de terminar la santa misa, el Obispo Monseñor Santiago Olivera agradeció la presencia y calidez del Nuncio Apostólico, Arzobispo, Miroslan Adamczyk y destacó “venir al Santuario para la comunidad Diocesana Castrense, es ya una confesión de fe. Venir aquí al Santuario es un verdadero canto de esperanza, y estar aquí, en la casa de María, es un canto de amor. Nuestra mirada, la mirada de los peregrinos, se deposita tras una imagen sencilla que simboliza la ternura y la cercanía de Dios. Lo disfrutamos cantando, celebrando y en silencio”.

Recordando, además, “venimos con muchas intenciones. Cuando peregrinamos traemos las intenciones de tantos, pero pedimos especialmente por nuestro país, por la fraternidad, por el encuentro entre todos y por la paz. Esta es una Diócesis que está comprometida en la preservación de la paz, por eso la presencia de las Fuerzas, siempre es para preservar y custodiar la paz”.

Una vez finalizada la ceremonia y otorgada la bendición final, la Banda de Música de la Armada Argentina ejecutó los acordes del Himno Nacional Argentino.