Volvió el ciclo “Café de las Ciencias”

La primera charla trató sobre posmodernidad y sociedades. La próxima será el 10 de junio, a las 17 h.


En cuarentena, volvió “Café de las Ciencias”, uno de los ciclos de charlas de divulgación científica que mejor combina actualidad, ciencia y sociedad. En su 44 edición, se presentó la primera charla, en modalidad virtual, titulada “Tiem-posmodernos. ¿Quiénes éramos y quiénes somos? Cómo el tiempo cambia nuestras sociedades”, con la participación de la doctora en Historia por la Universidad Nacional de La Plata y por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, Romina Zamora; el doctor en Derecho por la Universidad Pública de Navarra, Jean- Baptiste Busaall, y la moderación del editor jefe de la revista Ñ, Héctor Pavón.

La charla buscó pensar los retos de la modernidad en tiempos de posmodernidad y la historia como unidad que se repite. En tiempos de pandemia, este proceso de mutación permite reflexionar que, quizás, no es la primera vez que esto sucede en la historia occidental. Una charla entre Francia y Argentina.

De acuerdo a Zamora, la tarea de la posmodernidad -concepto rescatado a fines de los años setentas por el filósofo francés, Jean-François Lyotard, y su par alemán, Jürgen Habermas- tuvo fuerte operatividad en los años noventa, donde prevaleció la lógica del capitalismo multinacional “marcada por el crecimiento de las tecnologías de la comunicación, pero, sobre todo, por la derrota global de las izquierdas. El fin de los antagonismos políticos”. En este sentido, Zamora mencionó al filósofo francés Jean Baudrillard y su teoría sobre el nuevo orden mundial como síntesis de ideologías en reemplazo de las anteriores. “Esto no significaba cambiar la percepción del tiempo sino eliminar las contingencias; también significó el triunfo de los tecnócratas, que tiene la habilidad de anular el debate político. No hay debate sobre el bien común sino mantener equilibrado el sistema”, explicó Zamora.

“A la idea del orden sin contingencia (que no es nuevo) se le opuso el Antiguo Régimen. Se trataba de un orden maduro y estable”, continuó. Se basaba en una justicia divina y equitativa, regida por una verdadera inteligencia suprema, es decir, Dios, el creador de ese orden perfecto. “Un orden donde la casa y la familia eran un engranaje importante. La madre de familia ordenaba la casa; el padre se encargaba de la actividad productiva. Un orden patriarcal que tenía sentido en una mentalidad corporativa”. En la comunidad, que describe la profesora de Historia en Tucumán, cada uno ocupaba su lugar, se organizaban en comunidades políticas, donde el bien común era lo que resultaba bueno para ellos. “Un orden estable, donde no había lugar para el disenso, tanto político como religioso. Este sistema tenía una enorme capacidad de adaptación. La revolución francesa fue una contingencia que llevó a una reformulación de la República y el bien común”, señaló.

Retomando la idea, Busaall describió cómo la República y el bien común fueron objetos de una reformulación en el contexto de las revoluciones radicales a fines del siglo XVIII: “La revolución francesa es el modelo grandilocuente con dos características: una pretensión de fundar tiempos nuevos haciendo tabula rasa del pasado, volver a crear todo de nuevo, y lo segundo, Francia asumiendo una misión divina, de liberación de los pueblos de Europa”. Según el francés, la revolución francesa fue una excepción, producto de una mutación progresiva de las mentalidades a lo largo del tiempo. “El Dogma religioso y de la tradición fueron elementos de esa transformación”, que cambió la cosmogonía que se tenía y la definición de la singularidad de los individuos y los derechos propios fuera de toda construcción social. “El gobierno es una producción artificial de los hombres. Permite pensar nuevos límites y pensar la sociedad como una nueva manera (no como comunidad), donde cada uno de los miembros ha dado un parte de su patrimonio, en términos de derechos naturales, para formar un gobierno, cuya finalidad es proteger a los derechos individuales”, y agregó como novedad, “y a que cada uno se busque su propia felicidad. La felicidad era una idea nueva en Europa”. De acuerdo al profesor de Historia del Derecho y de las Instituciones, esto condujo al final de la revolución francesa y retorno al orden, donde las libertades ya no eran naturales sino aquellas admitidas por la sociedad.

Al término de las ponencias, los investigadores respondieron las preguntas del público.

Para ver la charla completa ingresar a https://www.youtube.com/watch?v=tEK4H6sfCHk

El “Café de las Ciencias” es un ciclo de charlas encabezado por un/a investigador/a francés/a y uno/a argentino/a con la participación del público en general, que se reúne para conversar sobre temas que giran en torno a la ciencia y la tecnología. Dado el contexto actual, las mismas se realizan de manera virtual por el canal de YouTube del C3, hasta nuevo aviso.

El ciclo está organizado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación junto al Institut français d'Argentine, la Embajada de Francia en Argentina, el Centro Cultural de la Ciencia C3 y la Alianza Francesa de Buenos Aires.

Sobre los disertantes
Romina Zamora (Argentina): Es profesora de Historia de la Universidad Nacional de Tucumán e investigadora del Instituto Superior de Estudios Sociales del CONICET. También es miembro del Instituto de Investigaciones de Historia del Derecho y becaria del Madrid Institute for Advanced Study- Casa de Velázquez. Es doctora en historia por la Universidad Nacional de La Plata y por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y miembro del Proyecto HICOES VI.

Jean- Baptiste Busaall (Francia): Es profesor titular de Historia del Derecho y de las Instituciones en el Instituto de Historia del Derecho de la Universidad de Paris (antiguamente Paris Descartes). Es doctor en Derecho por la Universidad Pública de Navarra. Es miembro del grupo de investigación HICOES: Historia Constitucional de España, sub-grupo de la Universidad Autónoma de Madrid