Una gran amenaza a la fauna en Iguazú

Pese a que se implementan dispositivos especiales para evitar accidentes, las altas velocidades de los automovilistas en las rutas de la zona siguen siendo la principal causa del atropellamiento de más de 300 animales cada año.


Como parte del monitoreo de fauna silvestre y con el objetivo de reforzar las medidas que impidan el atropellamiento vehicular en los accesos viales del Parque Nacional Iguazú, se desarrollan una serie de medidas para evitar esta importante amenaza a los animales de la selva, tales como la instalación de una pasarela especial para monos que facilita el cruce aéreo de la ruta.

Las intervenciones llevadas adelante por los equipos técnicos de la Administración de Parques Nacionales ya exhibieron sus resultados. Los monos caí adoptaron el “pasa-monos” como puente habitual, y a ellos se sumaron otras especies como la comadrejita cenicienta. La sólida estructura de la construcción permitió que se pudieran instalar en ella un sistema de cámaras trampa con el fin de registrar el paso de la fauna y su monitoreo sistemático por parte de los investigadores.

De todas las amenazas para la fauna que se aproxima o cruza rutas y caminos, la mayor se debe al exceso de velocidad de los vehículos. Con un promedio de 300 animales atropellados por año, los principales afectados son los mamíferos (65%), seguidos por los reptiles (de 15 a 30%) y las aves (entre 10 y 15 %).

Según señalan las investigaciones, algunos patrones de comportamiento de la fauna -como el cortejo, apareamiento, migración y búsqueda de alimentos - contribuyen a que exista una mayor cantidad de animales muertos en las rutas durante determinados períodos del año.

Los animales de sangre fría (culebras, lagartos, etc.) se acercan a los caminos para aprovechar el calor absorbido por el pavimento y así poder regular su temperatura corporal; ciertas aves ingieren pequeños granos de arena del borde de la ruta para lograr una mejor digestión de las semillas; mientras que los carroñeros (como jotes, chimangos, zorros, zorrinos, etc.) se posan en la ruta para alimentarse de los animales atropellados, o bien de los residuos orgánicos arrojados desde los vehículos a las banquinas.

También se ha comprobado que la iluminación artificial favorece los atropellamientos, dado que la luz nocturna atrae insectos y otros animales que se alimentan de ellos; funcionando como un punto de concentración de fauna en determinados espacios cercanos al trazado vial.

Desde el lanzamiento de la campaña de concientización “Cuidado, Animal” en 2012, en el Parque Nacional Iguazú se implementaron diversas acciones tendientes a revertir esta situación. Se colocaron nuevos carteles indicativos, se construyeron varios “pasa-monos” por encima de la ruta y se realizó una plantación de árboles para favorecer la conexión entre sus copas, de manera de facilitar el cruce de la fauna arborícola. Además, se colocaron lomas de burro, se rediseñaron señales de tránsito específicas en conjunto con la Dirección Nacional de Vialidad para prevenir los atropellamientos y se instalaron radares detectores de velocidad.

Más allá de la importancia de estas acciones, cabe destacar que la responsabilidad de los conductores al momento de respetar la velocidad máxima sigue siendo el principal factor determinante para la solución de esta problemática.