Presidencia de la Nación

Un año sin Horacio González

Sociólogo, docente, investigador y ensayista, fue uno de los referentes intelectuales más importantes de la Argentina. Sus análisis literarios y políticos contribuyeron a lecturas críticas y comprometidas de la realidad. El Museo de la Lengua llevará su nombre a partir de hoy


El 22 de junio de 2021, a los 77 años, murió Horacio González. Sociólogo, docente, investigador y ensayista, fue uno de los referentes intelectuales más importantes de la Argentina. Sus análisis literarios y políticos contribuyeron a lecturas críticas y comprometidas de la realidad.

"Horacio González fue un ser extraordinario. Tenía el don de las aventuras colectivas, en un aula, en un café, en una biblioteca, como alguien que contagia el amor por pensar lo común, la política. Un milagro en esta vida, pero a fuerza de voluntad y compromiso, de pensamiento y prácticas revolucionarias. Compartimos con él aprendizajes y debates, viajes y proyectos. Su obra inmensa, vital, curiosa, de erudito autodidacta, se seguirá leyendo, estudiando y descubriendo por generaciones", destacó Ezequiel Grimson, actual director del Centro Cultural Borges y ex director de Cultura de la Biblioteca Nacional.

Había nacido el 1° de febrero de 1944 en la ciudad de Buenos Aires. Obtuvo su licenciatura en Sociología en la Universidad de Buenos Aires en 1970 y se doctoró en Ciencias Sociales en la Universidad de São Paulo, Brasil, en 1992. Desde 1968 ejerció la docencia universitaria y fue profesor titular en las universidades de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Rosario y en la Facultad Libre de Rosario, entre otras. En 2013 fue distinguido por la Universidad Nacional de La Plata con el título honorífico de Doctor Honoris Causa.

Desde su creación en 2008 integró Carta Abierta, un espacio que nucleó a los intelectuales que apoyaban al kirchnerismo.

Fue director de la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno” entre los años 2005 y 2015. También dirigió el sello Fondo de Cultura Económica para Argentina; y fue director y editor de la revista El Ojo Mocho, que habilitó reflexiones estéticas, políticas, históricas, éticas, morales y filosóficas.

"Horacio González es el nombre de una ausencia que nos pesa todo el tiempo, cada día, porque había algo en la densidad de su palabra política, de su compromiso intelectual, de su labor docente, que es difícil de encontrar. Él persiguió con tenacidad y lucidez, la composición de la palabra crítica y el compromiso público. Lo hizo como escritor, como profesor, como funcionario. Me gustaría recordar aquí, especialmente, el modo en que pensó la cultura argentina, como un conjunto de tesoros a los que había que interrogar críticamente, a la vez que poner en diálogo con el saber universal; pero al mismo tiempo, pensando lo popular y lo complejo, evitando tanto el acuerdo concesivo como el gesto snob. Se dolía ante las sensibilidades formateadas por la razón del capital o las máquinas de una tecnología que todo captura, a la vez que seguía buscando los destellos de la redención en esas mismas sensibilidades. Por eso, acompañó cada vericueto de la vida de este pueblo, aunque a veces no dejara de llorar pa`dentro, como escribió hermosamente en uno de sus últimos artículos", reflexiona María Pía López.

Para el sociólogo, ensayista y escritor Christian Ferrer: "Horacio era uno de esos hombres de ideas que aparecen muy de vez en cuando, si es que alguna vez llegan a aparecer. Un intelectual sumamente argentino, forjado en medio de las tormentas políticas y sociales que fueron propias de este país. Recuerdo que sus clases narrativas –fui su alumno– eran un océano de reflexiones graves y verdaderas así como de conexiones inesperadas e imaginativas entre autores y teorías. Recuerdo que en sus intervenciones públicas –tantas veces lo acompañé– latían la disconformidad con el estado de cosas y una percepción alarmada del posible devenir trágico de la patria. Y además lo recuerdo comprensivo, suave y predispuesto a conversar –éramos amigos–. Muchas veces, en su presencia, y sin decírselo, me pregunté adónde miraban esos ojos, esa mirada suya que descendía hasta el fondo de la historia nacional, o bien ascendía hacia el aura de las cosas, y siempre atenta al llamado de lejanías tan presentes como indescifrables. ¿Quiénes fueron sus interlocutores? Sus amigos, claro, sus compañeros de aventuras, también, sus innumerables alumnos y oyentes, de principio a fin, y además los muertos de su generación y los fantasmas argentinos que nunca dejan de volver. Ahora, y para siempre, duele su ausencia, y nos queda apenas el consuelo de haber compartido el mundo con un hombre excepcional".

El Museo del libro y de la lengua llevará el nombre de Horacio González

Hoy, a un año del fallecimiento de Horacio González, la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno” le rinde homenaje con una maratón de actividades. Se realizarán lecturas, filmaciones, música, imágenes y un micrófono abierto, culminará a las 18 h con el nombramiento del organismo que él creó: "Museo del libro y de la lengua Horacio González”.

“Esta fue y será para siempre La Biblioteca de Horacio. Como en el fútbol, le puso su impronta, su estilo, su sabiduría y su increíble capacidad de trabajo. Que hayamos tenido un director de semejante envergadura intelectual, un todoterreno incansable que nunca le sacó el cuerpo, la palabra, la opinión y el análisis a ninguna cuestión o coyuntura o foro, ni se agachó obsecuentemente ni se cerró obstinado, es un lujo", sostiene Juan Sasturain, actual director de la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno”.

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