Tercer conversatorio de Género

Mediante la pregunta: ¿cómo afecta a las mujeres y a las disidencias la criminalización de los consumos?, se llevó a cabo el tercer encuentro del Conversatorio sobre Género, Salud Mental y Consumos Problemáticos del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte” con la coordinación de Melisa Reynoso y Milagro Compte.


Mediante la pregunta: ¿cómo afecta a las mujeres y a las disidencias la criminalización de los consumos?, se llevó a cabo el tercer encuentro del Conversatorio sobre Género, Salud Mental y Consumos Problemáticos del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte” con la coordinación de Melisa Reynoso y Milagro Compte.

Una vez más, la actividad propuso introducir discusiones contemporáneas y necesarias en relación al ámbito de la salud mental. Es así que en esta ocasión se contó con la disertación del abogadx Aramis Lascano y la licenciada Luana Malheiros representantes de Argentina y Brasil con gran trayectoria en las temáticas convocantes.

Lascano manifestó la condición de problematizar la perspectiva de género desde sus usos, bajo la premisa de “discutir que el género no sería más que los atributos culturales asociados a los sexos. Este presupuesto omite y suspende preguntas de cómo se asigna los sexos e instaura de alguna manera a la diferencia sexual como un trato natural”, y agregó “esta forma de pensar el género como categoría no cuestiona esta noción de naturaleza – cultura y legitima la jerarquización, la discriminación y el disciplinamiento de aquellas personas cuyos cuerpos no son inteligibles, no son leídos bajo este esquema”. De esta manera, Lascano apuntó a incluir otra perspectiva que es la noción de interseccional.

“La noción de interseccionalidad ayuda a pensar que las injusticias de la violencia operan intersectadamente y para pensar este abordaje no podemos solamente pensar en el género y mucho menos sólo en las mujeres. Es necesario situar al género en contexto, en relación y en función con otros vectores de jerarquización social como el racismo, el capacitismo, el clasismo que nos ayudan a cuestionar las relaciones desiguales de poder y las normas que operan en cada contexto”, sentenció.

En segundo orden, realizó un recorrido histórico de las políticas de drogas en nuestro país destacando la convivencia de distintos modelos de abordajes y respuestas estatales respecto de los consumos de determinadas sustancias.

“La ley penal de estupefacientes vigente en la Argentina es cuestionada por violar derechos humanos, por su fracasos, por causar daños en distintos ámbitos nacionales e internacionales. Sin embargo estas legislaciones suelen ser guías ordenadoras de prácticas judiciales y administrativas. A partir de este esquema las personas usuarias de estupefacientes son señaladas con una doble caracterización: como delincuentes y como enfermas”.

De ese modo, Lascano, apuntó a la necesidad de repensar la información y las condiciones de producción de conocimiento de las causas judiciales. “Las fuerzas federales o provinciales en la Argentina ocupan un lugar central en torno a la provisión de información que provee al poder judicial y que sostiene a las investigaciones judiciales. En este sentido, la mayoría de los datos que hay disponibles señalan que la participación de la policía en el inicio de las investigaciones penales vinculadas a esta clase de conductas es mayoritaria” y concluyó: “los reduccionismos que giran en torno a ciertas drogas omiten justamente las diferentes maneras que tienen las personas de usar las sustancias, los múltiples sentidos que pueden atribuirle las personas que se relacionan con ellas”.

Así finalizó su disertación con la presentación de datos estadísticos y analíticos respecto del impacto del encarcelamiento de delitos por drogas en mujeres y mujeres tans. Según diversos estudios se reúnen ciertas características comunes: fueron detenidas por delitos no violentos, no suelen tener trayectorias delictivas, son personas primarias, jóvenes, marrones, pobres, negras, indígenas y afro descendientes. Son sostenedoras de hogar, monoparentales, madres solteras, tienen baja escolaridad, y concentran el cuidado de sus hijes u otras personas de su familia.

Por su parte, Luana Malheiros inició su presentación basándose en su mirada antropológica cuyo interés estuvo enfocado en el estudio de las personas y el uso de las drogas extendido en distintas culturas para centrarse en la llamada “guerra contra las drogas”, definiéndola como una guerra genocida.

“La guerra contra las drogas llamada prohibicionismo es una herramienta de penalización hacia algunas personas: mujeres, afrodescendientes, personas de la periferia. En nombre de esta guerra se violan derechos. Es una herramienta que hace una perpetuación del racismo, del sexismo, de las desigualdades económicas. Es una herramienta de protección de las personas blancas, las que tienen dinero y una estrategia de criminalización de las personas pobres”, sentenció.

La licenciada sostuvo que el motor para la elaboración de las primeras leyes de prohibicionistas fue el odio racial establecido en Estados Unidos y extendido en todo el mundo. Asimismo destacó que “en Latinoamérica todos los países son distintos pero tenemos un proyecto histórico de control y dominación para la población, que se ve reflejado en la similitud de los datos de encarcelamiento”. A su vez, destacó que dicho proyecto se sustentó no sólo a partir de la creación de fondos para la internacionalización de la guerra, sino y sobre todo por la construcción de una ciencia que abogaba su prohibición.

“Tenemos suficientes datos para decir que el prohibicionismo y la penalización de las personas que usan drogas no ha logrado el objetivo declarado en las últimas convenciones de la ONU: de crear un mundo libre de drogas y más seguro para todos. Los daños causados por el prohibicionismo en toda Latinoamérica y especialmente en Brasil son la criminalización del usuario/a, la cultura punitiva y moralista de los servicios de salud, la construcción de prejuicios que desinforman, las dificultades para buscar ayuda, el fortalecimiento de racismo institucional, el encarcelamiento y la creación de entorno constante de violación de derechos en nombre de la guerra”.

Malheriros finalizó su disertación presentando algunos apartados con el propósito de construir acciones integrales y democráticas; apuntalando la lucha contra la despenalización de personas, historias y culturas colonizadas. Además de promover la construcción de un proyecto feminista, antirracista y contra-hegemónico que combata el proyecto colonial – racista – patriarcal de guerra contra las drogas.

El conversatorio se enmarca en las acciones desarrolladas por el Departamento de Formación, Capacitación e Investigación del Hospital en pos de consolidar a la institución como espacio de construcción de pensamiento y reflexión.