Teleconferencia: Micropolíticas y consumos problemáticos

“Es imprescindible hablar del análisis micropolítico, es decir, hablar de los modos en que el deseo inviste el campo social, tanto en su aspecto negativo: capturas, repeticiones, aspectos tristes; como los aspectos positivos componentes de transformación que aparecen en una relación terapéutica en un determinado marco institucional”, fueron las primeras palabras del licenciado Ignacio Cárcamo en su exposición en el marco del Ciclo de Teleconferencias del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte” desarrollado el 30 de octubre.


“Es imprescindible hablar del análisis micropolítico, es decir, hablar de los modos en que el deseo inviste el campo social, tanto en su aspecto negativo: capturas, repeticiones, aspectos tristes; como los aspectos positivos componentes de transformación que aparecen en una relación terapéutica en un determinado marco institucional”, fueron las primeras palabras del licenciado Ignacio Cárcamo en su exposición en el marco del Ciclo de Teleconferencias del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte” desarrollado el 30 de octubre.

Bajo el título “Micropolíticas y consumos problemáticos" Cárcamo, psicólogo, presidente del programa Andrés Rosario y socio fundador de Prisma Cooperativa de Trabajadores de Salud Mental compartió con la audiencia este tema de gran interés.

El expositor determinó que desde el título de su conferencia se establece una postura analítica y reflexiva: “si hablamos de consumo problemático es porque entendemos de que existe un consumo que no es problemático. El análisis micropolítico nos insta a pensar en el usuario que puede o no transformarse en un paciente”.

En esta línea también manifestó la apuesta a pensar las instituciones y sus trabajadores como componentes que recepcionan, promueven o no un alojamiento, una propuesta posible ante la problemática existente. “El análisis micropolítico nos invita a deliberar sobre quienes constituimos las instituciones, con nuestros investimentos, nuestros saberes, nuestra historia, nuestra cultura. Cobra valor el conocimiento de las relaciones de poder, su distribución y circulación en la toma de decisiones y acciones”. Y agregó: “es necesario pensar la institución para pensar el tratamiento. Pensar la institución junto con el usuario. Es importante situarse como trabajador en esta problemática: ¿para qué estamos acá?, ¿cuáles son los sentidos de nuestra práctica?, ¿qué intereses tenemos?”, reflexionó el psicólogo.

El análisis micropolítico comprende un proceso que se desparrama por todas las acciones y determinaciones institucionales. En este sentido, Cárcamo manifestó la importancia de dicho transcurso en las primeras entrevistas “Por supuesto que no le vamos a exigir a nuestro interlocutor, que seguramente viene con grandes angustias, que se transforme en un analista institucional, en un exégeta del dispositivo. Tampoco que elija un tratamiento posible como una carta, pero es una construcción conjunta”.

Otra de las cuestiones que destacó es la importancia del diagnóstico entendido desde dos conceptualizaciones: como fotografía o como cartografía. “Lo pensamos como una foto, como un recorte sobre una situación. Lo pensamos fuera del tiempo, fuera de lo vincular. Podemos hacer una foto instantánea de ese encuentro terapeuta- paciente negando el devenir como motor de los procesos de salud- enfermedad, deteniendo el análisis o colonizando subjetividades. O podemos pensar en un diagnóstico como cartografía. Abrir las posibilidades para una construcción, una lectura diagnóstica positiva, inclusiva, singular, coyuntural que nos permitirá prefigurar trayectorias terapéuticas, que incluyen el movimiento en el diagnóstico. Que contemplen el agenciamiento dentro de los cuales suceden esos procesos de enfermedad, de salud, de sujeto”.

Cárcamo sostuvo que la cartografía posibilita y permite pensar recorridos institucionales junto con los procesos de les pacientes. “Pensar un diagnóstico como un “entre”. Un entre espacio liso y espacio estriado. Y se cuestionó el fin propio del diagnóstico: “se hace para complejizar las miradas de las problemáticas subjetivas producidas en determinado contexto económico, social, cultural. Esto es todo lo contrario a negar los diagnósticos. Los diagnósticos son absolutamente necesarios, la cuestión es en cómo utilizar esos diagnósticos en herramientas posibilitantes y no como estigma social”.

El expositor hizo algunas consideraciones respecto de las propuestas terapéuticas y tratamientos individuales y colectivos: “El constructo institucional supone una presentación sintomática del consumo de droga, disruptivo e incómodo, ¿disruptivo para quién?, ¿incómodo para quiénes? El consumo problemático es etimología remanida. Esto presupone o acontece una propuesta institucional funcional a esa adaptación que consiste en internaciones, hospital de día, grupos terapéuticos que de alguna manera dan una respuesta a los pacientes, familias, trabajadores. El error ahí está en suponer que como trabajadores de la salud, como integrantes de una institución no tenemos nada que ver, que no somos parte del guión con el que vienen los pacientes y usuarios, que nosotros no somos hablados por ese discurso”.

En este punto, el disertante manifestó el interés y la necesidad del análisis micropolítico en las relaciones donde hay asimetría. Visibilizar esas relaciones de poder permite evitar relaciones de dominación. “Cuando hay poder hay resistencia, hay posibilidad creando. El análisis micropolítico es necesario para inventar nuevas derivas institucionales. Nuevas derivas con sus propios agenciamientos colectivos para pacientes, usuarios, trabajadores, profesionales que tienen responsabilidad de gestión. Pensar propuestas de modelización institucional para hacer salir a los usuarios y a los pacientes de sus clichés, productos de las subjetivaciones capitalistas y relaciones colonizadoras”.

Para concluir, hizo una diferenciación entre los tratamientos morales y los tratamientos éticos dando cuenta de cada una de sus particularidades: “Los tratamientos morales juzgan por valores hegemónicos y borran cualquier proceso subjetivo. Para la moral hay un tratamiento posible que empieza y termina, para la ética hay multiplicidad de abordajes posibles incluso contradictorios, confinados, interrumpidos, son más complejos. La moral nos señala que el objeto de la droga es igual a sí mismo; esto limita la posibilidad de intervención. Un tratamiento ético nos obliga a pensar que hay muchas drogas y muchas relaciones diferentes con ellas a diferencia de la moral que se sitúa en binarismos“.

Este fue el noveno encuentro del Ciclo de Teleconferencias del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte”. Un momento de análisis y reflexión con la participación de disertantes nacionales e internacionales de renombre en temáticas de la clínica contemporánea.