Se realizó un encuentro para reflexionar sobre la ética en la ciencia

El Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología organizó un evento para homenajear a su fundadora, Otilia Vainstok. Participó el ministro de Ciencia, Lino Barañao.


Esta mañana, en el auditorio de la Fundación Leloir se llevó a cabo un encuentro con el fin de homenajear a Otilia Vainstok, fundadora y coordinadora del Comité entre 2001 y 2017 y reflexionar sobre el papel de la ética en el desarrollo actual de la actividad científica y en la cooperación internacional. La apertura estuvo a cargo del ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao.

El ministro Barañao afirmó que en estos momentos “lo importante es rescatar los valores que ha encarnado Otilia”, recordando las fuertes convicciones y la coherencia entre lo que pensaba,  hacía y decía la reconocida socióloga. Rememoró también su “energía vital, siempre con una mirada crítica pero optimista” y remarcó su virtud de convertirse en la columna vertebral del Comité de Ética.

Luego, se realizaron paneles sobre distintas temáticas relacionadas a la ética en el quehacer científico. En la charla “Conocimiento, política y ética en la investigación científica actual”, la antropóloga social Hebe Vessuri disertó sobre la ciencia en la sociedad y expresó que “la imagen pública de la ciencia ha tomado un giro político muy diferente de la visión tradicional que la describía como estando completamente separada de la política”. También se refirió a una preocupación que ha venido ganando terreno, el ¿bueno para quién?, la importancia de la participación ciudadana, de la democratización de la ciencia y la apropiación social del conocimiento.

A continuación el filósofo Matthias Kaiser, a través de videoconferencia habló sobre “Ética, integridad y la crisis actual de la ciencia”. Se refirió entonces a la multiplicidad de voces en la ciencia y afirmó que la crisis de integridad es una crisis de igualdad en la ciencia: “Se necesita más ética en la ciencia porque tiene el poder de cambiar la forma de hacer y pensar la ciencia”. Para alcanzar una mejor ciencia, aseguró, “necesitamos más transparencia, más ciencia abierta, enseñar ética, y tener estructuras éticas visibles a nivel institucional”.

El físico Ennio Candotti, por su parte, hizo una presentación sobre “Habeas data y el dominio público de la información científica” y recodó la intensa colaboración que hubo entre Brasil y Argentina en los inicios del CECTE y en sus conversaciones con Vainstok. “Vale la pena pensar en ciertos principios que son una brújula para los que pensamos sobre ética y ciencia”, sostuvo en referencia a la carta de los derechos humanos que sostiene que todos tienen derecho a conocer los avances de la ciencia. También habló sobre la necesidad de crear un habeas data naturae como instrumento de derecho colectivo, que “podría utilizarse en defensa del principio de libre acceso a los datos de la naturaleza de modo similar al habeas corpus”.

Por último, Noé Jitrik, ex integrante del CECTE, realizó una evocación personal de Vainstok y se mostró muy emocionado por el encuentro: “Otilia eran las acciones que desempeñaba pero su ser era decisión, tenacidad, un sistema de valores y la observación del mundo en el que estamos. En Otilia su ser estaba íntimamente ligado con una relación con el mundo”, afirmó rememorando su especial sensibilidad.

Sobre el Comité Nacional de Ética en la Ciencia y la Tecnología

El CECTE fue creado en abril de 2001 mediante la Resolución 004/2001 de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva -hoy Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva. A diferencia de los comités de bioética difundidos en la Argentina desde hace varios años, el CECTE es el primero de este tipo con incumbencia nacional. Entre sus funciones se encuentran: analizar los problemas éticos en todos los campos de investigación; analizar los valores éticos que atañen a la labor de los investigadores y de las instituciones de investigación, así como a la formación de los futuros científicos; ocuparse de los alcances éticos en la producción de conocimientos científicos, su manejo, interpretación y publicidad de los resultados de la investigación; evaluar proyectos de políticas, leyes y regulaciones que involucran a la investigación científica y las nuevas tecnologías desde una perspectiva de ética en la ciencia; y promover una instancia de argumentación crítica y transdisciplinaria sobre problemas relevantes para la integridad y el progreso de la ciencia; entre otros.