¿Por qué la Pedagogía Social para pensar hoy la educación?

El jueves 9 de septiembre se llevó adelante un nuevo encuentro del Ciclo de Salud Mental y Educación en el Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte” a cargo de Violeta Núñez.


El jueves 9 de septiembre se llevó adelante un nuevo encuentro del Ciclo de Salud Mental y Educación en el Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte” a cargo de Violeta Núñez.

Conceptualizando a la pedagogía social desde las categorías de Pierre Bourdieu, como un campo de fuerzas discursivas y diversas que la atraviesan y configuran su heterogeneidad, Núñez manifestó el lugar desde donde parte: “Mi filiación teórica y práctica se remonta a una lectura no positivista de Johann Herbart, fundador de la pedagogía. Las consideraciones pedagógicas de varios pedagogos, aportaciones leídas a la luz de las conceptualizaciones de Lacan constituyen otros de los pilares del discurso que sostengo, que no es hegemónico”.

La expositora destacó a Herbert como fundador de la disciplina teórica, “porque ha podido conceptualizar una cuestión clave: que la educación consiste, al menos en dos trabajos sobre la cultura. Un trabajo que realiza el agente de la educación, y segundo trabajo que ha de realizar el sujeto de la educación en tanto apropiación, transformación, tramitación de las herencias y de los objetos de la cultura”, continuó.

De esta manera, Nuñez manifestó que ambos trabajos, tanto el del educador como el sujeto de la educación se encuentran con un tercer elemento. Esta triada es una configuración indispensable para que el acto educativo tenga lugar. “Ese tercer elemento es la cultura heterogénea, plural y diversa y ahí se constituye en relación agente, cultura, sujeto el vínculo educativo”.

“Sabemos que la educación ocupa un lugar paradójico entre la repetición y el cambio, entre lo perdurable y lo aún impensable, entre la sociabilidad y la subjetividad. La pedagogía social es una disciplina que puede ayudarnos a pensar y situar cultural y socialmente ese lugar paradojal, y aproximar una tentativa de respuesta a la compleja relación entre educación y el campo de la salud mental”, expresó.

La educación se despliega en el orden de lo social, es una secuencia de actos que constituyen la sociabilidad del sujeto. Desde este lugar, Nuñez puntualizó esta característica paradojal la cual “corresponde a poder desplegarse en ese campo de la sociabilidad que es lo propio de la educación. Requiere de un consentimiento del sujeto que es del orden de la subjetividad”.

“No sabemos qué atañe a la particularidad del sujeto con quien tenemos que trabajar, no sabemos lo que lo anudará al orden de la sociabilidad y la cultura. Por eso la educación puede articular al sujeto particular con el mundo, Es con esta piedra de la contradicción entre la sociabilidad y la subjetividad con la que tropiezan las reformas educativas, ya que estas proponen grandes despliegues tecnológicos y didácticos y planificaciones de objetivos y de buenas intenciones.”

De esta manera, su exposición giró en torno a pensar las posiciones subjetivas, sus decisiones respecto de consentir o no el trabajo educativo, percibiendo propuestas que puedan o no a respetar sus apetencias en lugar de reprimirlas.

Violeta Nuñez, licenciada en Ciencias de la Educación (UBA), doctora en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Barcelona formó parte de esta propuesta, en su cuarto encuentro de formación y discusión sobre ejes fundamentales que hacen a la salud integral.