Nuestra esencia

La misión principal del Ejército es la defensa de la Nación. De ahí que la esencia de la Institución sea, en pocas palabras, la preparación para la guerra, y que la profesión militar transforme a quienes la ejercen en expertos individuos de armas.


En el Ejército Argentino, la expresión “nuestra esencia” refiere, ante todo, a su misión prioritaria de defensa, y a los aspectos identitarios de la profesión militar, que se desprenden precisamente de esa función específica: vocación de servicio, adiestramiento permanente y formación en valores.

Quienes integran las filas del Ejército cumplen una función social basada en el servicio a la Patria; un servicio que se plasma en el desarrollo de operaciones militares que garantizan la defensa de la soberanía, libertad, independencia y autodeterminación de la República, y la protección de sus habitantes. Velar por estos principios demanda una dedicación absoluta y, de ser necesario, la entrega de la propia vida.

Imperativo ineludible de esa función social de servicio es, para el profesional militar, el adiestramiento permanente. El realismo y la rigurosidad de ese entrenamiento, así como sus elevadas exigencias de valor, obediencia y abnegación, contribuyen a constituir una Fuerza con plena capacidad de dar respuesta a los diferentes requerimientos que la Defensa Nacional imponga.

Finalmente, de las particularidades de esta misión y de sus exigencias propias se desprenden la necesidad y relevancia de una formación sustentada en valores. Es fundamental que los integrantes de la Fuerza posean una educación y una ética profesional compartidas que, a la vez de garantizar su competencia y buen desempeño, promuevan el espíritu de cuerpo indispensable para la eficacia militar.