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Néstor Perlongher, un activista del deseo

Escritor, sociólogo, antropólogo y activista en defensa de los derechos LGBTIQ+, fue uno de los intelectuales argentinos que rompió los moldes de la sociedad de su tiempo. Su deseo era que la libertad sexual vaya de la mano de la libertad social y, en esa búsqueda, encontró una poética neobarroca que también dejó marca en la literatura nacional. En esta nota, lo recordamos y homenajeamos a 30 años de su fallecimiento en una conversación con su amigo y colega Osvaldo Baigorria.


"Me llaman el padre del movimiento gay argentino, cuando todos saben que soy la tía", decía en broma el escritor Néstor Perlongher, quien había nacido el 25 de diciembre de 1949, en el partido bonaerense de Avellaneda. Aquella frase no solo ilustra parte de lo que fue su personalidad, sino también la lucha que mantuvo a lo largo de toda su vida.

El escritor Néstor Perlongher.

De padre taxista y madre costurera, desde joven se interesó por la poesía y los libros. Estudió Letras y luego Sociología, en la Universidad de Buenos Aires, donde comenzó a simpatizar con las ideas del Partido Obrero. Nunca ocultó su homosexualidad ni cierto "aspecto femenino" que mostraba. Por ejemplo, cuando trabajaba en una consultora realizando encuestas en barrios de gran vulnerabilidad social, según comentan algunos de sus más allegados, Perlongher volvía a su casa de madrugada en tacos altos y tapado de piel sintética.

En una época de notable opresión, esto le valió muchas veces la ridiculización y crítica que recibía por parte de distintos sectores. Incluso, su propia familia lo despreció y llegó a echarlo del hogar. Sin embargo, esto afirmó aún más su personalidad y las ideas por las que vivió.

Años de militancia

Fue a principios de los años setenta, que Néstor comenzó a militar en el Partido Obrero. Sin embargo, fue rechazado al poco tiempo porque el Partido no admitía integrantes gays. Así, Perlongher se acercó al Frente de Liberación Homosexual, donde conoció a otros intelectuales y activistas. Entre ellos, el escritor Manuel Puig y el sociólogo Juan José Sebreli. El Frente de Liberación Homosexual se convirtió en la primera asociación por los derechos de los homosexuales de Latinoamérica y, desde entonces, la lucha se tornó cada vez más visible.

Con el tiempo, fundó por su parte el Grupo de Política Sexual con el que encontró, sobre todo, un gran apoyo de distintas agrupaciones feministas del momento. Perlongher no bajó los brazos para poner a debatir todos aquellos temas que permanecían tabú.

Hay quienes lo definieron como un "arengador anarco queer", porque se oponía al discurso clásico de la comunidad gay y a la institucionalización de la homosexualidad. Para él, el marica, la loca, era la gran figura contracultural que le daba batalla al machismo histórico enquistado. Con el golpe cívico-militar de 1976, el Frente de Liberación Homosexual se disolvió para evitar la persecución, la cárcel y, sobre todo, la muerte. Aun así, Perlongher estuvo preso ilegalmente durante tres meses en la cárcel de Devoto. Luego de esto, se radicó en la ciudad brasileña de San Pablo, donde realizó una Maestría en Antropología Social en la Universidad Estatal de Campinas, casa de estudios en la que también fue profesor en 1985.

Sus publicaciones

En sus años de estudiante fue colaborador de la Editorial Atlántida con diferentes seudónimos. Como miembro del grupo editor de la revista Somos (órgano de difusión del FLH) comenzó a publicar sus primeros textos políticos. Uno de ellos se tituló Sexo y revolución, en el que manifestaba las preocupaciones por alinear la lucha por los derechos de las mujeres con la de las disidencias sexuales.

Perlongher, además, colaboraba con la revista feminista Persona (1974-1982), bajo el seudónimo de Víctor Bosch o Rosa L. de Grossman (Rosa de Luxemburgo). En esos años, con el seudónimo de Rosa, redactó informes sobre la represión a los homosexuales en cada ciudad que visitaba y los hacía circular.

En 1975 publicó su primer libro de cuentos Evita vive y otras prosas, el cual despertó una gran polémica entre peronistas y otros sectores, ya que el cuento que le da título al libro ficcionaliza una Evita compañera de prostitutas. Como buen arengador, esto se repetiría con otros de sus textos, como aquellos dos artículos que publicó en la revista Sitio, en los que dejó en claro su posición contraria a la Guerra de Malvinas de 1982. Uno de ellos fue titulado Todo el poder a Lady Di. Perlongher nunca se dejó intimidar y siempre fue en contra del orden establecido.

En los ochenta llegó su primer libro de poesía, Austria-Hungría, al que le siguieron otros, incluso póstumamente: Alambres (1987); Hule (1989); Parque Lezama y Aguas aéreas (1990); El chorreo de las iluminaciones (1992); Lamé (1994), y Poemas completos (1997). “Cierto embarrocamiento (no decir nada como viene, sino complicarlo hasta la contorsión) amanerado o manierista y, al mismo tiempo, una voluntad de hacer pasar el aullido, la intensidad. Un barroco de trinchera, o un neobarroso, que se hunde en el lodo del estuario”, decía el propio Néstor, en relación con su estilo para la poesía. Y entre sus influencias, mencionaba a surrealistas como Enrique Molina, los beatniks como Allen Ginsberg, Góngora, los cubanos José Lezama Lima y Severo Sarduy, y a Osvaldo Lamborghini.

En 1983 colaboró con revista El Porteño y, en 1985, en el diario Folha de San Pablo. En 1986 terminó su tesis de la Maestría en Antropología, El negocio del deseo: la prostitución masculina en San Pablo e impartió un curso sobre antropología urbana. Allí, en la ciudad brasileña de San Pablo, Néstor Perlongher murió el 26 de noviembre de 1992, víctima de una septicemia generalizada producida por el SIDA que padecía desde hacía algunos años.

El autor, leyendo uno de sus poemas más célebres, “Cadáveres”.

Osvaldo Baigorria, escritor y amigo de Néstor Perlongher

El escritor argentino Osvaldo Baigorria es autor, entre distintos título de ficción y no ficción, de Llévatela, amigo, por el bien de los tres (1989), En Pampa y la vía (1998), Georges Bataille y el erotismo (2002), Correrías de un infiel (2005) y tantos más. Este año, la editorial Blatt & Ríos acaba de reeditar Un barroco de trinchera. Cartas a Baigorria de Néstor Perlongher. Baigorria fue un gran amigo y colega de Perlongher y, a continuación, nos cuenta más sobre el escritor.

-¿A 30 años de su fallecimiento, cómo recuerda a Néstor Perlongher? ¿Cuál fue su relación con él?

Lo recuerdo como amigo, compañero e “influencer” dentro del grupo de estudios Política Sexual a principios de los años 70. El grupo integraba a activistas homosexuales con feministas, parejas abiertas al amor libre y varones heterosexuales antipatriarcales. Perlongher me estimuló en las lecturas de Freud, Marcuse, Reich y más tarde Deleuze y Guattari, pero también de Kate Millet, Shulamith Firestone y otras autoras feministas, que marcaron mi temprana formación intelectual. Luego fue el amigo lejano que vivió su exilio en San Pablo y con quien me encontré en persona solo durante momentos fugaces hasta su muerte. Pero escribía una insistente correspondencia y a sus cartas finalmente las recopilé en el libro Un barroco de trinchera.

El escritor, Osvaldo Baigorria. Foto: Télam.

-¿Qué podríamos decir hoy sobre su literatura? ¿Cuál cree que es su mayor aporte?

Perlongher fue el principal animador e impulsor de la corriente neobarroca latinoamericana que en la década de 1980 se vuelve “neobarrosa” en los márgenes del Río de la Plata, y que tuvo una constelación de autores como los hermanos Lamborghini, Tamara Kamenszain, Arturo Carrera, Roberto Echavarren, Marosa di Giorgio, entre otras. En sus ensayos sobre deseo y política, en sus investigaciones de minorías sexuales y socioculturales, en sus artículos académicos sobre literatura y sin duda en sus propios poemas, Perlongher puso en marcha esa operación del lenguaje que barroquiza, carnavaliza y parodia el realismo social y político del imaginario de la época. Sus trabajos de investigación más importantes fueron La prostitución masculina, El fantasma del sida y Antropología del éxtasis. Sus ensayos breves se encuentran reunidos en las antologías Prosa plebeya y Papeles insumisos. Sus libros de poesía fueron Austria-Hungría, Alambres, Hule, Parque Lezama, Aguas Aéreas y El chorreo de las iluminaciones.

-¿Cuáles eran sus inquietudes literarias? ¿Por qué cree que Néstor tuvo la necesidad de escribir?

Creo que, además de lo que mencionaba, podríamos agregarle el propio autorreconocimiento de Perlongher a su “tendencia a dar preferencia a la sonoridad de las palabras en desmedro del nunca bien dilucidado significado que ocultan, que reprimen”.

-¿Piensa que su obra, de alguna manera, no fue tenida en cuenta? ¿Quedó relegado de cierto canon literario argentino?

Hoy se suele recordar sobre todo a su cuento blasfemo “Evita vive” y a su poema barroco-beat “Cadáveres” (a este recomiendo escucharlo recitado por el mismo autor en grabación que se encuentra en YouTube). Aparentemente, sobre el fin de los años 80 y principios de los 90 la corriente poética llamada “objetivista”, basada en la claridad y la precisión, se opuso e impuso sobre las premisas neobarrocas. Pero hay un desplazamiento que es también reconocimiento de la figura mítica de Perlongher como fundacional para las y los poetas que surgen desde aquellas décadas hasta el día de hoy. Creo que esto es porque todos los textos y proyectos de Perlongher desestabilizaban tanto los géneros literarios canónicos como las orientaciones sexuales establecidas.

-¿Qué relaciones encuentra entre su literatura y el activismo por la comunidad LGBTIQ+? ¿Fueron siempre de la mano en la producción de Perlongher?

Cecilia Palmeiro sostiene que la experiencia militante de Perlongher fue fundadora de su poética, y tiene razón. Al mismo tiempo que militaba contra los edictos policiales (que reprimían la “exhibición pública con ropas indecorosas” y la “incitación al acto carnal”) y que escribía informes firmados con seudónimos sobre la represión en tiempos de dictadura, Perlongher desarrolló una poética sobre su experiencia erótico-política. El encuentro de los marginales en la calle, el deseo de conexión y éxtasis a pesar del peligro, el estallido de la normalidad, el cruce de fronteras entre las identidades sexuales y de género se despliegan tanto en sus poemas como en sus posiciones políticas. En ese sentido, hay un continuo entre su activismo, y su obra poética y ensayística.

-¿Por qué deberíamos leerlo hoy? ¿Qué nos dicen sus textos a 30 años de su muerte?

Por un lado, por todo lo mencionado, y por el otro, por lo que Perlongher declaró en la conferencia y luego ensayo “El sexo de las locas” a principios de los 80: “La alternativa que se nos presenta es hacer soltar todas las sexualidades y abrir todos los devenires: el gay, la loca, el chongo, el travesti, el taxi-boy, la señora, el tío, etc. o erigir un modelo normalizador que vuelva a operar nuevas exclusiones. El sexo de las locas sería la sexualidad loca, la que es una fuga de la normalidad, la que desafía y subvierte”. Todo un programa para apoyar la siempre actual defensa de la libertad y la diversidad.

Fuentes: Página 12, Clarín, Prosa Plebeya (Colihue), Serie documental “Soy lo que soy”, Documental Rosa Patria, de Santiago Loza.

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