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Miguel Cané, clásico de la literatura argentina

Autor de Juvenilia, el escritor y político fue de las figuras intelectuales más representativas de la llamada Generación del 80. A 120 años de su fallecimiento, la Secretaría de Cultura recuerda a una figura fundamental de nuestra cultura.

Miguel Cané falleció el 5 de septiembre de 1905, en Buenos Aires, a los 95 años. Había nacido en Montevideo, Uruguay, un 27 de enero de 1851 y llegó a Argentina con dos años. Obtuvo la nacionalidad por una cláusula de la ley de ciudadanía, dictada en 1869, destinada a todos los hijos de padres argentinos, nacidos en las repúblicas vecinas, durante la época de Rosas.

Fue un claro exponente de la Generación del 80 integrando el grupo literario junto a Lucio V. Mansilla, Eduardo Wilde, Lucio V. López, Eugenio Cambaceres, Martín García Mérou, José S. Alvarez (Fray Mocho) y Paul Groussac. La literatura de la época estaba enfocada en la realidad social y política, con un lenguaje claro y accesible, y una preocupación por temas como el progreso, la modernización y la identidad nacional.

Generación del 80

La escritura de Cané se caracterizó por ser autobiográfica, plasmando, entre otras cosas, sus viajes, los países en los que residió y su lectura.

El Colegio Nacional Buenos Aires, escenario de Juvenilia

Entre los años 1863 y 1868 Miguel Cané cursó el bachillerato en el Colegio Nacional Buenos Aires, ubicado en el antiguo edificio de la calle Bolívar, en la ciudad de Buenos Aires. Esos años de adolescente y estudiante marcaron su vida y fueron plasmados en la novela Juvenilia, publicada en 1884 y considerado uno de los libros más conocidos de la literatura argentina del siglo XIX.

Colegio Nacional Buenos Aires

Juvenilia relata los recuerdos y vivencias del autor y sus compañeros, en las aulas de ese colegio, los vaivenes de un primer amor, destacando también la presencia y tarea del educador francés, Amadeo Jacques (1813-1865), exiliado político de Napoleón III y director del Colegio hasta su muerte. Jacques, en buena medida, fue responsable de la estructura académica que haría del Buenos Aires una de las más prestigiosas instituciones educativas en la Argentina.

Su rol en el periodismo y la política

Su vocación periodística despertó cuando tenía 17 años. Comenzó a colaborar en distintos medios gráficos. En los diarios La Tribuna y El Nacional escribió artículos sobre la vida social, política y cultural del país. Según algunas de sus biografías llegó a convertirse en uno de los cronistas principales de su generación. En 1870 viajó a Europa para ser uno de los corresponsales de la Guerra franco-prusiana. Casi todos esos artículos se publicaron en La Tribuna.

La política no le fue ajena. Integró el Partido Autonomista Nacional, desde donde llegó a ocupar los cargos de Intendente de Buenos Aires (1892-1893), Ministro del Interior (1893), Ministro de Relaciones Exteriores (1893), Senador (1893) y Diputado de la Nación (1898-1904).

En el área académica fue Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Su obra, más allá de Juvenilia

Ensayos (1977): una recopilación de artículos y ensayos breves sobre arte, sociedad, historia, filosofía y política. Incluye textos como Dos palabras, Positivismo, Viejo tema, Música, Si jeunesse savait !, El canto de la sirena, Nessun maggior dolor ! u Honor moderno.

A distancia (1882): una colección de escritos que incluye impresiones de sus viajes y experiencias, reflejando el espíritu de su época y su agudeza como observador. La obra documenta la vida social, política y literaria de la época.

En viaje (1884): describe un itinerario que se inicia en París y termina en Estados Unidos. Una crónica del viaje del autor por el río Magdalena, a través de Venezuela y Colombia.

Traducción de Enrique IV, de William Shakespeare (1900)

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