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Liliana Viola: “Maitena representa la historia viva de la risa femenina”

Por primera vez la reconocida historietista presenta una muestra retrospectiva de su trabajo que ocupa el cuarto piso del Centro Cultural Kirchner. Liliana Viola, curadora de la muestra, cuenta cómo fue darle forma a este mega proyecto que reúne lo mejor, lo conocido y lo inédito de Maitena.


El pasado 12 de octubre se inauguró la muestra “Maitena. Las mujeres de mi vida” en el Centro Cultural Kirchner, con curaduría de Liliana Viola y diseño de montaje de Alejandro Ros. Se trata de la primera exposición retrospectiva de la artista, ícono del humor y la cultura argentina, socióloga de la vida cotidiana y referente ineludible de la historieta latinoamericana.

Maitena Burundarena desarrolló en más de tres décadas de trabajo una intensa reflexión acerca del universo femenino en la contemporaneidad y la exposición remite a esa enorme labor que la consagró como la gran impulsora de un humor con perspectiva feminista.

La muestra puede ser visitada de miércoles a domingos, de 14 a 20 h con entrada libre y gratuita sin reserva previa. Estará habilitada hasta el próximo mes de marzo.

Para conocer más detalles de este mega muestra su curadora, Liliana Viola, cuenta cómo fue el proceso de producción, que llevó largos meses de armado, y el desafío de sintetizar el trabajo de una de las artistas referentes del humor argentino de las últimas décadas, entre otras anécdotas:

¿Cómo nace la muestra Las mujeres de mi vida?

Nace por una coincidencia mágica. Por un lado, la actual directora de programación del Centro Cultural Kirchner, Liliana Piñeiro, estaba buscando, creo yo, una instancia en que la cultura popular y sobre todo el buen humor pudiera estar a disposición del público. Allí surge el nombre de Maitena quien a su vez se había negado varias veces a la idea de una muestra, porque las ofertas habían llegado cuando ella aun publicaba libros y sus tiras estaban circulando. Ahora, han pasado suficientes años desde que ella decidió retirarse del yugo de dibujar y hacer reír todos los días, el signo del humor ha ido modificándose y hay muchísimas artistas que tomaron la posta. Es el tiempo ideal de revisitar estas cuatro décadas de un trabajo pionero.

¿Cómo fue el proceso de armado y producción de esta mega muestra que ocupa todo un piso del centro cultural?

Afortunadamente Maitena ha guardado prácticamente todos sus trabajos, incluyendo bocetos, chistes fallidos, los apuntes que escribe antes de construir una historia. Eso es bueno y a su vez es desquiciante para el trabajo de curación. Lo hemos puesto todo tratando de diseñar lo más dinámicamente el cómo. El diseño del recorrido, que es donde aparece aquí la mirada de Alejandro Ros, tuvo como objetivo que pudieran entrar centenares de viñetas sin que esto impusiera un trabajo de lectura que solo se puede hacer en una casa sentado en un sillón. Fueron meses de idas y vueltas con el gran equipo de arte del CCK, que entre las buenísimas y generosas decisiones estuvo la de contratar a un equipo de muralistas para que ciertos dibujos pudieran alcanzar una escala tan gigante como estética.

¿Qué podrá encontrar el público al recorrerla?

Va a encontrarse con 8 salas, cada una con una propuesta bien diferente. La primera recorre la historia personal de Maitena, desde que empezaba a hacer chistes en la mesa familiar para llamar la atención de sus padres compitiendo con seis hermanos. La reconstrucción de la mesa de trabajo, bocetos, los trazos previos al estilo que le conocemos. Sus tres grandes éxitos tienen sala propia: Mujeres Alteradas, Superadas y Curvas peligrosas. Pero también están sus comienzos en el comic erótico, en una sala que emula un dark room y sus ilustraciones de intervención política. Ademas, hay una sala especial donde hay solo un dibujo de Maitena entre cientos de trabajos de dibujantes transfeministas reunidas bajo el título de “Línea peluda”, que vienen a darle a esta retrospectiva el toque de sororidad y continuación en el arte y en las luchas.

¿Qué fue lo más desafiante que se presentó como curadora de la muestra?

Que fuera una muestra viva y no un libro de historietas desplegado en vitrinas. Evitar convertir algo que nos ha provocado empatía, sonrisa, bienestar y muchas veces carcajadas, en una pieza de museo. Además, pensemos que hay trabajos de la década del 80 y 90 cuando nos reíamos de cosas que ya no dan risa. El desafío fue poner en perspectiva. A su vez, la vigencia que tiene la mirada tierna y corrosiva de Maitena impone una lectura critica. Eso mas que un desafio, fue una gran ventaja a la hora de pensar como disponer los trabajos.

¿Qué representa Maitena?

Representa una historia viva de la risa femenina. Creadora de espacios amables y seguros para reirse: esa instancia fugaz, como lo es el chiste, de encuentro entre mujeres para burlarse de sus desgracias y de sus responsabilidades en esas desgracias. Representa la complicidad y el sentido del humor de toda una zona de la población tildada siempre de aguafiestas. Es un grito desesperado, un trazo calculado, una tarea de cuidado hecha dibujo. Un lugar donde enojarse y encontrarse. Maitena representa una instancia de diálogo entre generaciones, una educación sexual fragmentaria y adelantada, un lugar donde la autocrítica se vuelve lenguaje.

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