La Sanidad Naval en época de pandemia

En el Día de la Sanidad Naval, recordamos sus orígenes y repasamos su actualidad en el marco de la pandemia por COVID-19.


El 21 de abril de 1879 se creó el cargo de Cirujano General de la Armada. A 142 años, el personal de salud de la Armada Argentina continúa trabajando como desde el primer día y, desde el año pasado, se le sumó la batalla contra la pandemia por COVID-19, haciendo sus jornadas aún más extenuantes.

Históricamente, las cuestiones vinculadas a la salud del personal del Ejército o la Marina de Guerra se mantenían bajo el alcance de la Sanidad Militar, cuya máxima autoridad residía en un Cirujano Mayor del Ejército. Esta realidad sería modificada con la creación del cargo de Cirujano General de la Armada.

Así, avalado por el Presidente de la Nación Nicolás Avellaneda, la Armada pasaba a contar con un jefe médico propio: el doctor Pedro Mallo sería el primero en ocupar esta función, convirtiéndose en el referente principal de la Sanidad Naval.

Desde ese entonces, los integrantes del equipo de Sanidad de la Armada han ampliado su campo de acción, brindando atención médica a miembros de la institución y sus familiares, asistiendo zonas vulnerables y prestando servicios en las bases antárticas.

Ya sea a bordo de unidades de superficie, en destinos aeronavales o en el terreno junto a los infantes de Marina, en hospitales y en escuelas, este equipo transdisciplinario de Sanidad mantiene como objetivo principal el cuidado de la salud, la prevención de enfermedades y la preservación de la vida.

La Sanidad en época de pandemia

Con la llegada del COVID-19 al país, el trabajo del personal de salud fue el eslabón principal dentro de una inmensa cadena de ayuda humanitaria por parte de las Fuerzas Armadas que se materializó con la Operación “General Manuel Belgrano I”. Los hospitales de la Armada pasaron a funcionar día y noche, teniendo que readaptar sus estructuras y sumando nuevo instrumental para abastecer las demandas del servicio.

La experiencia enseñó a reconocer limitaciones y a redoblar esfuerzos en pos de superarlas, dejando bien en claro el rol estratégico que los centros de salud de la Armada, al igual que su personal, representan para la comunidad.

“En nuestro pico de casos llegamos a tener 139 pacientes internados, lo que además de la adaptación lógica de espacios preservando las medidas de bioseguridad, significó un trabajo de sistemas, ya que no todos los pisos tenían las prestaciones para alojar a pacientes que demandaban una atención más específica”, expresó en octubre del año pasado el Director del Hospital Naval Buenos Aires “Cirujano Mayor Dr. Pedro Mallo”, Capitán de Navío Médico Hugo Crocci.

“Hubo que atender primero los cambios de estructuras y procesos, pero también preocuparse por conocer bien a la enfermedad y cómo se iban a comportar los internados dentro del hospital. Para eso fueron necesarias varias capacitaciones, sobre todo en el uso de elementos de protección personal, hasta que generamos una rutina y se alcanzó la consolidación por parte del personal en el abordaje de pacientes confirmados o sospechosos de COVID-19”.

Asimismo, el Hospital Naval Pedro Mallo incorporó equipamiento, como un equipo de diagnóstico molecular; y el Hospital Naval Puerto Belgrano recibió prototipos de cápsulas de traslado para pacientes con COVID y una plataforma remota robótica, entre otros equipos.

Estos cambios y las reestructuraciones fueron posibles gracias a la convergencia de todas las áreas y la inagotable labor de los trabajadores del área, militares y civiles, quienes afrontaron y continúan afrontando cada demanda con plasticidad y profundo servicio de vocación.

Actualmente, el equipo de Sanidad Naval colabora con el Plan de Vacunación Nacional más importante de la historia del país en el marco de la Operación General Manuel Belgrano II, redoblando el apoyo logístico y evidenciando una vez más su fiel compromiso e inquebrantable vocación con la salud de los argentinos.