La Gendarmería Nacional y la Aduana incautaron popper en Recoleta

Luego de una exhaustiva investigación, y tras dos allanamientos en el barrio porteño de Recoleta, la Gendarmería Nacional, que depende de este Ministerio de Seguridad de la Nación, junto con la Dirección General de Aduanas (DGA), descifró el modus operandi de un farmacéutico dedicado al tráfico de popper, nombre genérico de una sustancia química –el nitrito de alquilo o nitrito de amilo-, ilegal en el país. En los dos allanamientos se secuestraron 32 frascos del estupefaciente.


Las pesquisas se iniciaron el 14 de enero cuando personal de la DGA a cargo de Silvia Traverso detectó e incautó cinco cajas con 106 frascos de nitrito alquilo, más conocido como “popper” o “droga del amor”. Estas sustancias habían sido enviadas por correo privado (courier) e identificadas en las instalaciones de una empresa de correos internacional, ubicada en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Los frascos estaban destinados a un farmacéutico localizado en el barrio de Recoleta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Desde entonces, y en el marco de las políticas de intensificación y profundización de las investigaciones criminales que ha ordenado Sabina Frederic para neutralizar el delito complejo y desarticular las organizaciones transnacionales de tráfico de droga que operan en el país, el personal del Escuadrón Operaciones Antidrogas de la Gendarmería trabajó de manera conjunta con la División de Narcotráfico de la Dirección General de Aduanas y el Escuadrón de Investigaciones y Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales Buenos Aires.

De manera coordinada, los equipos de investigación lograron obtener el dato de que el farmacéutico involucrado había estado recibiendo esta clase de estupefaciente desde hace dos años y desde diferentes puntos de Europa: Holanda, Alemania, Austria y otros países.

Siguiendo la disposición judicial de la Fiscalía Nacional en lo Penal Económico Número 11, las y los gendarmes allanaron dos domicilios entre los cuales se pudo incautar 32 frascos de popper, dispositivos electrónicos (teléfonos celulares y una computadora) y gran cantidad de información de vital importancia para la investigación. El farmacéutico quedó sujeto a la causa.