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La CONAE está probando dos antenas en Córdoba, que se destinarán a la Antártida

En el centro espacial están testeando su correcto funcionamiento antes de trasladarlas a la Base Belgrano II. Mientras tanto, en el rompehielos Irízar están viajando hacia el sur las estructuras metálicas que servirán de base al sistema de receptores parabólicos. Será la tercera estación terrena de la agencia espacial.


Durante la Campaña Antártica de Verano 2022-23, que comenzó a mediados de diciembre con la partida del rompehielos “Almirante Irízar”, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) continúa las acciones que viene realizando para instalar una nueva estación terrena en la Base Antártica Conjunta Belgrano II, integrada por dos sistemas de antenas que brindarán servicios de Seguimiento, Telemetría y Telecomandos (TT&C) y de descarga de datos de ciencia de misiones satelitales.

La iniciativa, impulsada por la Gerencia de Gestión Tecnológica de la CONAE, a cargo de Leonardo Comes, se inscribe en el marco de convenio firmado entre la agencia espacial argentina, la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur (SEMAS) y el Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR).

Gustavo Rébola, Jefe de Unidad de Estaciones Terrenas de la CONAE, informó que las antenas conformarán la tercera Estación Terrena de la CONAE con capacidades de TT&C, junto a las de Córdoba (ETC) y de Tierra del Fuego (ETTdF). Al ser la base argentina más cercana al Polo Sur (ubicada casi a -80 grados de latitud sur), Belgrano II posee características destacadas para el seguimiento de los satélites de órbitas polares, como los SAOCOM 1A y 1B. Desde allí se podrá contactar a los satélites argentinos 15 veces por día, contra 4 y 7 veces por día que se pueden observar desde las estaciones ETC y ETTdF, respectivamente.

Las antenas tienen un diseño mecánico especial que permite armar los platos a solo un metro y medio del suelo, para minimizar el uso de grúas y disminuir el riesgo ante la intensidad de los vientos, que en la base austral pueden superar los 200 km/hora.

Los dos nuevos sistemas de antenas ingresaron a la Argentina en octubre de 2022, provenientes de Estados Unidos, y hoy se encuentran armados en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Falda del Cañete, provincia de Córdoba, donde se están realizando todas las pruebas necesarias para verificar su correcto funcionamiento antes de ser trasladados al continente blanco. Mientras tanto, en el rompehielos Irízar están viajando dos superestructuras metálicas de 3 metros de altura, diseñadas y fabricadas a medida del proyecto, por el grupo ENG, en la ciudad de Buenos Aires, para soportar las antenas y radomos, con sus grandes platos (receptores parabólicos) de 6,1 metros de diámetro, en condiciones climáticas extremas.

A diferencia de los métodos tradicionales de anclaje, que utilizan un bloque de hormigón, estas plataformas se van a fijar directamente sobre la roca. Para esto, la campaña pasada (2021-2022) se realizó un estudio de suelo mediante el cual se evaluaron las características particulares del Nunatak Bertrab, que es el afloramiento rocoso sobre el que se encuentra la Base Belgrano II. Ahora, esperan colocar esas estructuras durante febrero de 2023, para avanzar en las siguientes campañas con la instalación final de las antenas.

Testeo de las antenas

Rébola explicó que las antenas se probaron primero en la fábrica de Estados Unidos. “Luego se va a realizar el test de aceptación en el sitio definitivo donde se van a instalar, en la Base Belgrano II. Pero dadas las condiciones climáticas extremas de la Antártida y la logística asociada, antes de esa instancia final estamos replicando los procesos instalación y de armado en nuestro centro espacial, en Córdoba”, indicó. Además, destacó que las antenas tienen un diseño mecánico especial que permite armar los platos a solo un metro y medio del suelo, para minimizar el uso de grúas y disminuir el riesgo ante la intensidad de los vientos, que en la base austral pueden superar los 200 km/hora.

Las superestructuras metálicas posen 3 metros de altura. Fueron diseñadas y fabricadas a medida del proyecto, por el grupo ENG, en la ciudad de Buenos Aires, para soportar las antenas y radomos en condiciones climáticas extremas.

“En estos meses se realizó una batería de test muy exhaustivos, que incluyeron pruebas a nivel mecánico y de diseño, así como de distintos factores que hacen a la operación de la antena, como la potencia, la configuración de los sistemas y la recepción de datos satelitales”, detalló. Además anticipó el cronograma para las próximas acciones: “Durante la campaña 2023-2024 se prevé completar el armado de las estructuras metálicas y enviar las antenas desde la provincia de Córdoba hasta la Antártida. En 2024-2025 se avanzaría en las tareas de armado de los dos sistemas de antenas en la Base Belgrano II y se llevaría a cabo un testeo de aceptación final”, apuntó.

Rébola advirtió que los trabajos van a estar expuestos a factores meteorológicos extremos, con tiempos muy acotados. “Normalmente las tareas de reaprovisionamiento en la base Belgrano no duran más de cinco días. Como una excepción, y gracias al trabajo en conjunto que venimos realizando con la Dirección Nacional del Ártico (DNA), el Instituto Antártico Argentino (IAA) y COCOANTAR, en esta campaña se extendió a ocho días para el armado de las estructuras”, concluyó.

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