La base Esperanza fue reabastecida con combustible

El rompehielos llegó por tercera vez a esta base conjunta antártica para completar la carga de combustible necesaria para la invernada de quienes la habitarán durante un año.


Antártida – Con los primeros rayos de sol, ayer por la mañana el rompehielos ARA “Almirante Irízar” llegó a la base conjunta antártica Esperanza que funciona todo el año y donde habitan alrededor de 80 personas, principalmente personal del Ejército Argentino y sus familias.

Habían transcurrido 43 días desde que el buque de la Armada Argentina había llegado anteriormente para la descarga de gasoil antártico, víveres y materiales de construcción.

Ahora el buque regresó para completar la descarga de “rolling tanks”, con capacidad para 1000 y 2000 litros de gasoil antártico (GOA) –combustible para motores de ciclo diesel especial para climas polares, ya que por sus componentes químicos no se congela– empleado para calefaccionar, para el funcionamiento de vehículos y generadores de energía eléctrica.

Los vuelos de los helicópteros Sea King sobre la base hasta llegar al helipuerto, donde los esperaba el Grupo Playa, se sucedieron incesantemente. El trabajo en la bodega y en la cubierta de vuelo durante esas horas fue constante para cumplir con la misión de proveer y completar la carga de combustible necesaria para la invernada en la base Esperanza.

Ese trabajo se reforzó con botes para replegar muestras científicas de la Dirección Nacional del Antártico, para su posterior estudio en tierra.

Seis cadetes de 3° y 4° año de la Escuela Naval Militar, que se encuentran realizando adiestramiento a bordo del “Irízar”, y algunos integrantes de la dotación pudieron desembarcar en bote para recorrer la base que aún conserva el refugio de piedra conocido como Choza de los Suecos, construida por los náufragos del barco “Antarctic” de la Expedición Antártica Sueca dirigida por Otto Nordenskjold, quienes la ocuparon desde el 12 de marzo hasta el 29 de septiembre de 1903, cuando fueron rescatados por la corbeta ARA “Uruguay” –actual buque museo que se encuentra en Puerto Madero, Buenos Aires–.

Ceremonia de puesta en cargo

Durante la mañana se llevó a cabo una ceremonia presidida por el Comandante Conjunto Antártico, General de División Justo Treviranus acompañado por el Comandante del Componente Terrestre, Coronel Adolfo Ernesto Humarán; el Comandante del Componente Naval, Capitán de Navío Carlos María Allievi; y el Jefe Científico de la Dirección Nacional del Antártico, doctor Antonio Curtosi.

Participaron otras autoridades del Comando Conjunto Antártico, del Servicio Meteorológico Nacional e integrantes de la actual dotación de la base Esperanza, junto con las familias con quienes invernarán.

Tras entonarse las estrofas del Himno Nacional Argentino, se leyó la designación del Teniente Coronel Norman Walter Nahueltripay como jefe de la base antártica conjunta Esperanza durante la Campaña Antártica de Invierno 2020.

Repliegue de dotaciones y carga

Luego de su paso por la base científica Brown el sábado 22, donde se replegó a la dotación y carga, el rompehielos puso proa hacia el Norte para dirigirse al Este de la Península Antártica. Su primer destino programado era la base conjunta antártica Esperanza y luego le sucedería Petrel.

Pero lo programado tuvo que modificarse en virtud del clima que obligó a mantener un circuito hipódromo entre Esperanza y Petrel. Finalmente, el buque arribó el martes 25 a Marambio, un poco más al Sur de la Península Antártica, donde fondeó esa madrugada en Bahía López de Bertodano para trasladar en sucesivos vuelos de helicóptero Sea King al personal del refugio Paso de los Andes y de las bases San Martín y Brown. Desde Marambio, un avión C-130 Hércules llevó a esas dotaciones antárticas de regreso al continente.

Ese mismo martes, unas horas más tarde, el buque fondeó pasadas las 16 en Rada Petrel de la Isla Dundee para replegar, mediante operaciones aéreas y en botes, la carga remanente de la base conjunta antártica Petrel, consistente en tubos de gas, cajones y basura.

Esta base temporaria, ubicada al pie del Glaciar Rosamaría, permaneció abierta desde el 8 de diciembre cuando a bordo del rompehielos llegó su dotación y el material que requerían para hacer tareas de mantenimiento.

Luego de haber concretado ayer el reabastecimiento de combustible en la base Esperanza, el rompehielos se dirige a la base científica Carlini, último destino previsto en el continente blanco.