¡Hasta siempre, Diego!

A los 60 años, murió Diego Armando Maradona y el fútbol mundial está de duelo.


Se fue el más grande. Pelusa. El cebollita que soñó con alguna vez ganar un mundial. El Diego. El genio del fútbol mundial. El libertador que le ganó la batalla a los ingleses en México 86. Barrilete cósmico. D1OS.

Diego Armando Maradona seguirá siempre inmortal en el recuerdo del mundo futbolero, estará vivo en cada canchita, en cada pisada o gambeta, en cada pelota tratada con cariño por aficionados y profesionales.

La mano de Dios le dio su canción, pero el mítico gol a Inglaterra fue su Mona Lisa. Maradona, siempre frontal y auténtico, construyó su liderazgo con carácter, perseverancia y sueños que viajaron por Fiorito a La Paternal, de La Boca a Barcelona, de Nápoles a Sevilla, de Newell's Old Boys a las canchas de Racing, Mandiyú de Corrientes, Dorados de Sinaloa y que encontraron su última parada en El Bosque Platense.

Nunca se rindió. Nunca se calló nada. Maradona es potrero, es milonga, es folklore, es cumbia argentina, es nuestro fútbol, es el ADN que todos tenemos por ser hijos de este suelo. "Me van a tener que disculpar", dijo alguna vez Eduardo Sacheri. Y siguió: "Así que señores, lo lamento. Pero no me jodan con que lo mida con la misma vara con la que se supone debo juzgar a los demás mortales. Porque yo le debo esos dos goles a Inglaterra. Y el único modo que tengo de agradecérselo es dejarlo en paz con sus cosas".