Nación, Provincia y municipios contra la inseguridad

GERARDO MILMAN - Secretario de Seguridad Interior


GERARDO MILMAN - Secretario de Seguridad Interior

La búsqueda del bienestar de los ciudadanos debe guiar el accionar de todo gobierno; ellos son los destinatarios de la función pública. Toda acción, toda gestión debe estar orientada a mejorar la calidad de vida de quien ahora lee estas líneas.

En este marco, el falso federalismo al que nos hemos acostumbrado asfixia a la gente. Por eso, lo primero que hay que hacer para mejorar la históricamente compleja relación entre Nación, Provincias y Municipios es lo que viene intentado el gobierno del Presidente Mauricio Macri desde su asunción: romper con hechos  la paradoja de decirnos federales mientras se actúa de manera centralizada y unitaria.

Hacer efectivo el federalismo no sólo requiere amplitud de miras y la aceptación de las diferencias ideológicas sino, también, la acabada comprensión de las diversas realidades regionales y el papel que puede jugar cada una de ellas en el modelo de país integrado que se quiere proyectar.

Las realidades de quienes viven en el Noroeste poco tienen que ver con las de la Patagonia o la zona centro y litoral del país. No son iguales las necesidades de quien vive en la cordillera ni de quien lo hace en una ciudad balnearia.

Cuando pienso en “país integrado” me refiero a una Nación en la que estas realidades sean contempladas y cuyo gobierno sea respetuoso de la autonomía de cada jurisdicción en vez de aplastarlas por la vía del apriete fiscal. Este modelo de relación Nación-Provincias-Municipios es el que debe quedar definitivamente atrás. Nosotros pretendemos una argentina integrada en la que cada instancia de gobierno potencie la autonomía del resto. Los ciudadanos reclaman este cambio y nosotros lo estamos hacendo.

Por eso, desde la Secretaría de Seguridad Interior trabajamos con esta impronta. Todos somos argentinos, merecemos y nos debemos el mismo tratamiento. Nosotros no somos sectarios, trabajamos para todos en igualdad de condiciones y colaboramos muy activamente con aquellas provincias y municipios que nos plantean necesidades acuciantes. Y esto no significa que, en materia de seguridad ciudadana, resignemos los lineamientos principales definidos a nivel nacional. Luchar contra el narcotráfico; fortalecer las capacidades provinciales y municipales en materia de infraestructura para la seguridad; generar y transparentar estadísticas criminales; y nivelar el nivel de la formación de los agentes de calle, son cuatro de nuestros pilares de actuación. Cuatro patas de una mesa a la que están todos invitados con la única condición de no esconder más la inseguridad bajo la alfombra y enfrentarla juntos con total decisión.

Estoy seguro de que, si profundizamos por esta senda, quienes lean esta nota sentirán de manera palpable que su condición mejora poco a poco.
Venimos de muchos años de centralismo, de sometimiento e hipocresía federal. No se trata sólo de cambiar el discurso, no alcanza con decir que somos diferentes: tenemos que actuar y demostrar con hechos que el país unitario se va terminando. Por supuesto que para ello es imprescindible potenciar el capital humano y las ventajas comparativas de cada provincia y municipio para “remar” en el mismo sentido.

Respetar y hacer respetar la ley es básico. Cambiar la cultura del facilismo por la de la responsabilidad compartida es indispensable para fortalecer al federalismo. Es una obligación que tenemos para estar a la altura delo que la ciudadanía espera.

En el ámbito del Consejo de Seguridad Interior, que reúne a los máximos responsables de la seguridad en cada una de las 24 provincias y a los jefes de las Fuerzas Federales, se debaten y aprueban de manera conjunta las iniciativas marco y los programas a implementar en todo el país. Allí todas las jurisdicciones tienen la misma voz y voto. Allí se toman decisiones comunes.

Esta gestión del Ministerio de Seguridad tiene en claro que no se deben esperar soluciones mágicas a problemas crónicos sino trabajar con energía y de forma permanente para que cada acción produzca mejoras. El desafío es inmenso. Nación, provincias y municipios debemos articular acciones compartidas y combinadas para superarlo y superarnos.