Entrega de sables a suboficiales

En el histórico Regimiento de Infantería 1”Patricios”, se llevó a cabo la ceremonia central de entrega de sables al personal que logró alcanzar la jerarquía de suboficial superior.


El acto fue presidido por el subjefe del Estado Mayor General del Ejército, general de división Héctor Horacio Prechi, quien se refirió a la entrega de sables a los suboficiales superiores como una manera de reconocer “el esfuerzo y la dedicación puestos de manifiesto, así como las aptitudes demostradas que los condujeron a ostentar el grado que cada uno lleva consigo”.

En la oportunidad, fueron reconocidos 340 suboficiales, muchos de ellos acompañados por familiares que se acercaron desde distintos puntos del país.



Asimismo, el general Prechi hizo hincapié en el significado del sable diciendo: “Cada militar entenderá, a poco de conocer la traducción simbólica de sus partes constitutivas, que éste le recuerda que es heredero responsable de las tradiciones y glorias del Ejército Argentino”.

Otra ceremonia similar se realizó en la Escuela de Suboficiales del Ejército “Sargento Cabral” y en varias unidades del interior del país.

El significado del sable

El sable carecería de valor en sí mismo si no fuera por su significado intrínseco, que lo convierte en símbolo de mando. No es un simple aditamento y a cada una de sus partes constitutivas le corresponde una traducción simbólica:

El puño (1) simboliza la Verdad. Lleva acuñado en su pomo (2) el Escudo Nacional.

El guardamanos (3) ofrece la misma curvatura, de origen morisco, escogida por el general San Martín y representa el Equilibrio, la Justicia y la Paz. Tiene tallada la efigie del Cuzco, que simboliza la llegada hasta el Perú de las armas argentinas libertadoras.

En el nacimiento de la hoja (4) se encuentran las efigies del dios de la Guerra, Marte, y de La Libertad.

En la hoja (6), de acuerdo con los propósitos de nuestro Himno Nacional, está inscripta con caracteres indelebles la leyenda “Sean eternos los laureles”.

La dragona (5) tiene una cinta con lazo corredizo, a los efectos de que su dueño lo ciña a su muñeca al desenvainar. Dentro de esa cinta, una vez extendida, cabe la cabeza de un hombre.

Para quien deba empuñar el sable en cumplimiento de su deber, la traducción simbólica de estos elementos significa:

“Siempre que desenvaines tu sable, empuñando la Verdad y teniendo al Escudo Nacional como divisa, en defensa de nuestra Libertad, aunque te empeñes en la Guerra, las más caras y gloriosas tradiciones nacionales te protegerán la mano.

Tuya será la victoria y eternos serán los laureles, pero piensa que atado a tu muñeca llevas un juramento prendido que te recuerda: ¡Más vale morir ahorcado que traicionar a la Patria!”.