El proceso de reconversión del Ejército

Con la creación de la Dirección de Educación Operacional, se dio el primer paso en el proceso de reconversión de la Fuerza, tendiente a lograr resultados definidos, realistas y alcanzables.


En oportunidad de la puesta en el cargo del nuevo director de Educación Operacional, coronel Marcelo Adrián Calvo, el jefe del Ejército, teniente general Claudio Ernesto Pasqualini, pronunció un discurso en el que se refirió a la reconversión de la Fuerza, describiendo dicho proceso como el fruto de una etapa de estudios realizados por un grupo de oficiales jefes y superiores, que analizaron los procesos y las funciones dentro de las diferentes organizaciones del Ejército.

Asimismo, explicó que para poner en marcha la reconversión era necesario guiarse por tres principios básicos: ordenamiento, optimización y transformación.

Nuevo DEOP

En cuanto a la evolución de la Escuela de las Armas, el teniente general Pasqualini señaló: “Hoy no deja de existir nada: hoy estamos optimizando las funciones que desarrollaban en simultáneo la Dirección de Educación Operacional y la Escuela de las Armas. Buscamos así asegurar la eficiencia en la gestión educativa y en la administración y gobierno […], optimizar el empleo de recursos humanos y materiales sin afectar el funcionamiento”.

Destacó también que el proceso de reconversión es una evolución natural y que está orientado a ordenar, optimizar y transformar, potenciar y sistematizar las funciones, actividades y tareas, priorizando el principio de unidad de comando a los efectos de conducir, planificar y programar centralizadamente.

Finalmente, en una llamada a la cohesión, declaró: “Formamos parte de un único Ejército y necesitaremos del esfuerzo y la dedicación de cada uno de los integrantes de la Fuerza para aprovechar este momento histórico que nos impone el camino de la reconversión”.

Desfile DEOP

¿Cómo se lleva adelante la reconversión?

La etapa inicial del proceso de reconversión implicó la realización de estudios con el fin de implementar acciones de adecuación de la estructura orgánica del Ejército. Lo antedicho se enmarca en las nuevas exigencias impuestas por la Directiva Política de Defensa Nacional y comporta los siguientes objetivos:

  1. Fortalecer las capacidades específicas para el desarrollo y sostenimiento de operaciones militares, adecuando las organizaciones a las previsiones presupuestarias y de personal para el corto y mediano plazo.

  2. Mantener la presencia de la Fuerza en todo el territorio nacional, considerando ésta como una de las mayores fortalezas del Instrumento Militar Terrestre.

  3. Fortalecer las capacidades para dar rápida respuesta ante emergencias o catástrofes naturales.

  4. Optimizar el uso de la infraestructura disponible, teniendo en cuenta la disminución de recursos para su conservación y mantenimiento.

  5. Adecuar las organizaciones a los nuevos desafíos.

El proceso implica tres momentos. Inicialmente se busca lograr un ordenamiento, a fin de incrementar los elementos de la Fuerza Operativa con organizaciones y personal que se reducen en el subsistema de administración y gobierno, ajustando a su vez las organizaciones para optimizar funciones y procesos relevantes. Esto se llevará a cabo con la implementación de medidas concretas y factibles que se pondrán en marcha en los diferentes ejes en los que se trabajó durante 2018.

Una vez logrado el ordenamiento, se comenzará con la optimización para completar las organizaciones y capacidades, redistribuyendo de manera eficiente los recursos humanos, materiales y financieros de la Fuerza.

Finalmente, se dará inicio a la transformación en el mediano y largo plazo, con el objetivo de dotar a los elementos de la Fuerza Operativa de sistemas de armas de última generación, empleando simultáneamente la Educación Operacional como núcleo de modernidad que permita desarrollar en el personal perfiles y competencias acordes con las nuevas tendencias y desafíos de los futuros escenarios.

Todas las medidas que se adopten para ejecutar las acciones orientadas a la implementación del proceso serán congruentes con las directrices propias del planeamiento estratégico militar.

De esta manera, se pone en marcha un proceso de reconversión que se caracteriza, fundamentalmente, por ser racional y posible, pero que, a la vez, proporciona la idea de un porvenir acorde con los nuevos desafíos.