El Ministerio presentó la sexta entrega del ciclo de charlas “Lo que vendrá: pensando juntos el futuro”

A lo largo del encuentro se debatió sobre la situación de los bosques nativos de Argentina, los avances desde la implementación de la Ley de Bosques y los desafíos que presenta su ejecución, las causas y consecuencias de la deforestación, y los modos de vida de las comunidades que habitan zonas forestales.


El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, a cargo de Juan Cabandié, presentó la sexta entrega del ciclo de charlas virtuales “Lo que vendrá: pensando juntos el futuro”, conducida por Sergio Elguezábal, periodista especializado en ambiente, y que fue emitida por el canal de YouTube institucional. Para debatir sobre la deforestación, la forma de vida rural ligada a los bosques nativos y los desafíos para la implementación de la Ley de Bosques, participaron Ornella Paz, representante del grupo de mujeres de reservas campesinas de Ojo de Agua, Santiago del Estero, junto con otras referentes del colectivo; y Pablo Peri, coordinador nacional de Programas Forestales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

“Hay dos patas que resultan fundamentales para la preservación de esos patrimonios: por un lado, la ciencia y, por el otro, las comunidades que habitan el lugar y reproducen saberes ancestrales”, sintetizó Elguezábal al comienzo de la charla, para dar cuenta de la importancia de la sinergia entre ambos saberes para el cuidado de los bosques nativos.

“Los bosques ocupan más de 53 millones de hectáreas en el país y representan más del 6 % de los bosques de América del Sur”, caracterizó Peri y agregó que además de ser hábitat de fauna y diversidad genética, estos brindan “un sinnúmero de servicios ecosistémicos, como la provisión de madera, de alimento a través del ganado o de especies vegetales nativas como la algarroba, o la captación de gases de efecto invernadero, en el marco del cambio climático”.

A su turno, las representantes campesinas reconstruyeron sus actividades cotidianas, profundamente ligadas con los bosques nativos: “Las reservas campesinas son un modelo de protección de la vida, donde las familias viven en comunión con la naturaleza” a lo cual sumaron que “cuando el monte está vestido, tenemos alimento para nuestros animales, frutos para recolectar y plantas aromáticas. Nosotros criamos las ovejas, que comen en el bosque, y luego nos dan la lana. Y ahí mismo fabricamos las telas y teñimos los hilos”.

Consultado por los impactos de la deforestación, el funcionario explicó que Argentina es uno de los 15 países del mundo más afectados por esta problemática, cuyas causas fundamentales son la expansión de la frontera agrícola, la sobreexplotación de los recursos forestales y los incendios; y destacó que esta no solo presenta consecuencias ambientales, sino también sociales. Para graficarlas, citó un informe realizado conjuntamente entre la cartera ambiental nacional y el INTA sobre la materia: “Este estudio determinó que en los últimos 16 años se perdieron más de 82 mil productores ligados a bosques nativos por efecto del desmonte”.

Asimismo, Peri consideró que los modelos de conservación para aplicar en regiones de bosque nativo, deben necesariamente incluir a las comunidades y tener a la sostenibilidad como uno de sus ejes principales. “Hay que darle valor agregado a los productos de los bosques nativos, a los madereros y aquellos no madereros. Necesitamos industria, que también puede ser familiar, pequeña o mediana, que tienda a valorizar al bosque”.

Por otro lado, al analizar los avances posteriores a la implementación de la Ley de Bosques n.° 26331, el funcionario recalcó que “si bien la deforestación sigue existiendo, ha disminuído. Antes que no hubiera una ley eran otros los indicadores, hemos mejorado y hay que cuidarla”, y agregó: “También los fondos de la ley realmente fortalecieron a las provincias, que son las responsables de administrar el recurso”. Asimismo, reflexionó que “el Estado tiene un rol de mediador, si uno deja solo al mercado actual, perderíamos todo o gran parte de nuestros bosques”, y enfatizó que el mayor desafío es buscar un equilibrio entre la conservación, la producción y la generación de empleo y riqueza, en un marco de sostenibilidad.

A su vez, como testimonio de una forma alternativa de coexistir de forma armónica con los ecosistemas forestales, las mujeres campesinas afirmaron: “Nosotros en el campo, en el monte, utilizamos todo su valor para nuestras vidas. La verdad es que venimos protegiendo el bosque, a los árboles abuelos, día a día, colocando carteles, indicando caminos, señalando cuando crece el arroyo, que no tiren basura, que no pinten grabados, que se respeten las memorias antepasadas”. Al mismo tiempo, destacaron la trascendencia del rol de la mujer dentro del movimiento campesino: “Siempre estamos en la tierra, viendo cómo subsistir y realizar los trabajos productivos y reproductivos, porque los hombres salen a trabajar. Por eso nos organizamos”.