“El espíritu del sargento Cabral vive hoy con ustedes”

En el Regimiento de Infantería 1 Patricios, se llevó a cabo la ceremonia de ascenso a suboficiales mayores: la máxima jerarquía en el escalafón de suboficiales.


El acto fue presidido por el jefe del Estado Mayor General del Ejército, teniente general Claudio Ernesto Pasqualini, quien estuvo acompañado por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, teniente general VGM Bari del Valle Sosa. Además estuvieron presentes el subjefe del Ejército, general de división Héctor Prechi; el comandante de Adiestramiento y Alistamiento del Ejército, general de división Aldo Sala; generales en actividad y en situación de retiro; oficiales, suboficiales, soldados y veteranos de la Guerra de Malvinas, y familiares de los distinguidos.

Tras el saludo protocolar del teniente general Pasqualini y la entonación del Himno Nacional Argentino, ejecutado por la Banda Militar Tambor de Tacuarí, el capellán mayor del Ejército, presbítero Daniel Castellanos, pronunció una invocación religiosa y bendijo al personal que luego recibiría los despachos.

Una vez leída la resolución correspondiente, se efectuó la entrega de los despachos a los suboficiales mayores. En primer término, el teniente general Sosa entregó la distinción a quien obtuvo el promedio más alto por la Junta de Calificaciones, suboficial mayor Víctor Guerrero. Luego, el jefe del Ejército hizo lo mismo con el segundo promedio más alto, el suboficial mayor Rodrigo Nieto. Posteriormente, y de manos de distintos generales y del encargado del Ejército, suboficial mayor Héctor Vera, recibieron su despacho los restantes suboficiales ascendidos.

A continuación, hizo uso de la palabra el jefe del Ejército, quien se dirigió a los flamantes suboficiales mayores diciendo:

“Hoy pueden mirar hacia atrás con orgullo y satisfacción, y ver el resultado de muchos años de esfuerzo y de trabajo. Para ello, han puesto toda su voluntad y fuerza de espíritu. Han demostrado poseer las cualidades personales y profesionales, así como las condiciones de mando y de carácter necesarias para asumir las responsabilidades que esta jerarquía impone. A partir de hoy, serán observados y servirán de guía y ejemplo para todos los suboficiales. Esta es una gran responsabilidad que deben asumir y honrar. Serán referentes para el personal que tienen a sus órdenes (...) Deben lograr que los subalternos sean aún mejores que ustedes mismos para, de ese modo, contribuir a mantener la cadena de conocimientos y conformar el mejor Ejército posible hacia el futuro. Deben mandar con firmeza, pero humanamente y dando el ejemplo. Su conducta debe transmitir seguridad y confianza. No impartan órdenes que a ustedes no les gustaría cumplir. Los jóvenes suboficiales deben mirarlos con admiración. Lo que enseñan para las nuevas generaciones será su legado para el Ejército. Para ustedes, esto significa asumir un mayor compromiso, tener más responsabilidades y una actitud más activa y participativa en el elemento en el cual les toque prestar servicio”.

También destacó la importancia de la familia en la vida del militar: “Es justo compartir esta alegría con la familia porque seguramente han contribuido para que hoy puedan vivir este momento de felicidad. Este logro es también mérito de ellos. Les deseo mucha suerte y el mejor de los éxitos en esta nueva etapa de la vida militar. El espíritu del sargento Cabral vive hoy con ustedes”.

Para concluir, se entonaron las estrofas de la canción del Ejército Argentino y las autoridades presentes saludaron al personal recientemente ascendido.

Finalizada la ceremonia, el suboficial mayor oficinista Diego Ibarra, de la Auditoría General de las Fuerzas Armadas, contó: “Cuando llegamos a esta cima de nuestra vida militar, la sensación es sumamente gratificante y de mucha satisfacción. Uno se da cuenta de todo lo que el Ejército nos brinda y nos dio”.

Por su parte, la suboficial mayor Marisa Salinas, del Estado Mayor General del Ejército y primera mujer poseedora de la aptitud especial de asalto aéreo, manifestó: “Siento mucho orgullo. Una mira para atrás y no se da cuenta del tiempo que transcurrió. Pasaron muchas cosas buenas y malas. Mi intención de ahora en más es transmitir lo que sé, apoyar al subalterno y al superior también, así como brindar lo mejor de mí como lo hice hasta ahora”.