Conversatorio: Salud Mental en tiempos de Pandemia

Las licenciadas Edith Benedetti, Interventora General del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte”, y Paula Cabanchik, Jefa del Departamento de Redes, formaron parte del último encuentro del Ciclo de Conversatorios “Salud Mental en tiempos de Pandemia” con la disertación “Dispositivos de umbral mínimo en clave vincular”.


Las licenciadas Edith Benedetti, Interventora General del Hospital Nacional en Red “Lic. Laura Bonaparte”, y Paula Cabanchik, Jefa del Departamento de Redes, formaron parte del último encuentro del Ciclo de Conversatorios “Salud Mental en tiempos de Pandemia” con la disertación “Dispositivos de umbral mínimo en clave vincular”.

La actividad estuvo organizada por el Dispositivo Integral de Abordaje Territorial (DIAT) de Mercedes, provincia de Buenos Aires; el Centro de Día de Salud Mental; el Centro Provincial de Atención de la Salud Mental y Adicciones (CPA); y la municipalidad de la localidad bonaerense.

“La misión que tuvimos en la primera gestión de trabajo (2013-2015) en el Hospital fue transformar lo que era el Centro Nacional de Reeducación Social (CENARESO) en Hospital Nacional en Red. Introduzco esta cuestión porque hablamos de un abordaje vincular, porque hablamos de umbral mínimo y porque estamos discutiendo una perspectiva, un marco epistémico para pensar la reeducación social”, mencionó la licenciada Benedetti al iniciar su exposición.

De esta manera, enmarcó y describió la propuesta de transformación ocurrida en la institución tanto desde la concepción del trabajo, como también desde la denominación ante el cumplimiento de la vigente Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 y Ley de Derechos del Paciente N°26.529. “Era importante encontrar un nombre que sintetizara esas nuevas prácticas en salud mental acorde a la normativa y la perspectiva de derechos”, comentó.

Bajo la premisa de que “no hay práctica que no sea político epistémica”, la interventora detalló la diferencia en los abordajes con el modelo médico – sanitario donde tanto el tipo de prácticas como el tipo de intervenciones están concentradas en el problema de la droga, por lo cual, la abstinencia sería en un principio su resolución. Desde esta perspectiva el tratamiento sería igual para todos les usuaries.

“Cuando nosotras hablamos de umbral mínimo y de lo vincular estamos paradas desde una perspectiva teórica diferente. No es que el problema sea la droga. Pensamos que desde nuestra perspectiva, lo tóxico no tiene que ver con una sustancia, ni con un objeto de consumo. Hay una cancelación tóxica del dolor que es un mecanismo psíquico por el cual es una manera económica paradojal de autor conservación”, explicó Benedetti. Y agregó: “Hay una situación traumática tan insoportable que el mecanismo es sacarla del campo simbólico y por eso se pone en el cuerpo. Hace a una presentación de un padecimiento subjetivo y no a la problemática en sí misma”.

De esta manera, manifestó que lo que le ocurre a la persona es un enigma. Desde la mirada relacional, abonaron a pensar sobre todo en los tiempos actuales la necesidad de ir hilvanando, anudando aquello que aparece absolutamente deshilvanado: “esto es una tarea clínica”.

“Abrimos el Hospital hacia afuera, para acercarnos a aquellos que no llegan, con el fin de construir lazos amigables que pudieran vincularlos con la institución, desde una perspectiva de derechos”, detalló Cabanchik respecto del modo de abordaje. Y sumó: “desde ese lugar se crearon lazos y accesibilidad a espacios con umbral mínimo para recibir al otro”.

En este marco, cobraron importancia los conceptos de disponibilidad y accesibilidad a fin de entenderlos en relación a la salud como un derecho y a un Hospital de gestión estatal como garante de su cumplimiento.

“Si determinamos que la centralidad está puesta en la persona y no la sustancia y que lo importante es el vínculo que alguien establece con un determinado consumo, la estrategia empieza a ser la estrategia de reducción de riesgo y daño. Esta entonces plantea una manera de intervenir y desde aquí se tienen que definir los distintos niveles de umbrales de requerimiento”, señaló Benedetti, introduciendo las definiciones de umbral mínimo.

Las expositoras los puntualizaron como dispositivos abiertos para alojar a lo que las personas traen, sin exigencias de permanencia, ni de horarios, ni de actividades a realizar. “Implica generar espacios abiertos y amigables que vayan alojando al otro y permitan la construcción o reconstrucción de lazo social. Entonces significa abrir posibilidades respecto a la oferta de atención, de asistencia y esto es una intencionalidad clínica. El objetivo clínico es que a partir de la construcción del lazo social se logre mover una posición subjetiva y que posibilite el ingreso a algún tipo de tratamiento”, puntualizaron.

Para finalizar hicieron especial hincapié en el trabajo interdisciplinario: “a mí me gusta pensar la clínica del entre varios. Esto implica lo que yo llamo navegar entre dos planos, un plano que es la intervención misma y otro que es poder discutir con los compañeros cuál es el plan terapéutico, hacia dónde vamos, cuál es el sentido”, manifestó la interventora y sumó: “El dispositivo es el “entre”. No es un espacio físico, es lo que ocurre. Si no ocurre nada, entonces no hay un dispositivo”.

Por su parte, Cabanchik agregó: “trabajar en umbral mínimo, trabajar en un pasillo, en la ranchada, en la calle, es trabajar con esa caja de herramientas que es simbólica, con equipos interdisciplinarios sin borrar las especificidades. Es un trabajo complejo. Se trata de una clínica de reconstruir el rol de cada uno y ponerlo en diálogo con otros saberes”.

Las expositoras mantuvieron también un intercambio con les participantes a través de dar respuestas y reflexiones a las consultas establecidas.

El Hospital, en tanto lugar de pensamiento y construcción de conocimiento, sus autoridades y trabajadores agradece estos espacios de encuentro que contribuyen a interpelar las prácticas clínicas.