¿Cómo serán los primeros pasos para operar el SAOCOM 1B?

El Centro de Control de Misión de la CONAE comanda desde 2018 el satélite SAOCOM 1A y ya está listo para trabajar con el SAOCOM 1B. Aquí detallamos las tareas que realizarán para a desplegar la antena radar y otras maniobras que llevarán adelante durante las primeras 24 horas más críticas del satélite en el espacio.


Cuando el próximo 30 de marzo ocurra el lanzamiento del satélite argentino de observación de la Tierra SAOCOM 1B, comenzará una nueva etapa llena de desafíos para los profesionales del Centro de Control de Misión, en el Centro Espacial Teófilo Tabanera de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en la provincia de Córdoba. Desde ese lugar se harán las primeras operaciones -algunas de las más críticas- para comenzar a controlar el satélite, y al mismo tiempo deberán continuar con las rutinarias que realizan con su hermano gemelo, el SAOCOM 1A, lanzado en 2018.

Así se preparan para esta nueva instancia: “Con el SAOCOM 1A tuvimos que operar un satélite, demostrar que podíamos mantenerlo en órbita y atender las pasadas sobre las estaciones en la Argentina y otros países. Con el lanzamiento del SAOCOM 1B tendremos que operar dos satélites en simultáneo, que van a pasar al mismo tiempo por diferentes puntos de la Tierra, y desplegar la infraestructura tecnológica para atender a los dos en órbita. Esto significa actualizar todos nuestros procedimientos y software utilizados, dijo Lucas Bruno, jefe de operaciones de la Misión SAOCOM.

Los profesionales del Centro de Control de Misión de la CONAE vienen realizando simulaciones desde hace un año para poner a punto su funcionamiento y atender al SAOCOM 1B, en conjunto con ingenieros de INVAP y de la empresa VENG. Las últimas pruebas las realizaron recientemente, en el marco de la campaña de ensayos que tuvo lugar en la ciudad de San Carlos de Bariloche, cuando lograron desplegar con comandos a distancia desde Córdoba la enorme antena radar SAR de 10 metros de largo.

“Este fue uno de los testeos más importantes previos al lanzamiento, porque el despliegue de la antena será una de las actividades más críticas que tengamos que realizar desde Córdoba, durante las primeras 12 horas de vida del satélite en el espacio, explicó Laura Moreschi, responsable de Ingeniería de Vuelo de la Misión SAOCOM. Además esa prueba tuvo otro condimento especial porque se hizo a la par de las operaciones de rutina con el SAOCOM 1A. “Mientras desde el Centro de Control simulábamos el despliegue de la antena radar del SAOCOM1B, hicimos una maniobra real y crítica con el 1A”, agregó Bruno.

El pasado 21 de febrero, el satélite SAOCOM 1B fue trasladado de Bariloche a Estados Unidos para su próximo lanzamiento. Antes de su puesta en órbita se prevé realizar un último testeo desde el Centro de Control de Misión en Córdoba, que implica conectarnos con el satélite ubicado en Cabo Cañaveral, en las instalaciones de la empresa SpaceX, y revisar por última vez su estado de salud, dijo Moreschi.

Actividad crítica

Los profesionales de la CONAE llaman commissioning al período de puesta a punto del satélite apenas llega a su órbita. Es un espacio de tiempo que puede demandar hasta tres meses, cuando queda en su órbita definitiva. Durante ese período se realiza una serie de actividades críticas desde el Centro de Control de Misión ubicado en Córdoba.

Moreschi y Bruno describieron cómo son los pasos previstos “segundo a segundo”. Una vez que el satélite llega a su órbita, se abren los paneles solares para que apunten al sol. Enseguida se despliegan los paneles de la antena radar. A medida que se cargue la batería se irán prendiendo todos los sistemas, y el satélite permanecerá en el llamado modo supervivencia durante las primeras 12 horas. En las siguientes 12 horas críticas se orienta al satélite de tal forma que la antena SAR queda “mirando” a la Tierra, en su configuración final.

“Se trata de una actividad crítica porque los 7 paneles deben quedar perfectamente alineados para que la antena radar pueda cumplir con su objetivo, sostuvo Bruno. En 12 horas tenemos que completar todo el despliegue, apuntó Moreschi.

“Debemos comprobar que todo lo testeado en Tierra se comporte del mismo modo en el espacio”, comentaron, y si esto no sucede cuentan con diferentes planes de contingencia. “Con el SAOCOM 1A habíamos planeado desplegar los paneles en 18 horas pero cuando se estaba por desplegar el tercer panel de un ala tuvimos que abortar la operación porque no estaban dadas las condiciones térmicas, ya que la temperatura estaba por debajo de los requerimientos para el despliegue”, recordaron. En su órbita el satélite está expuesto a una variación térmica que va de -150°C a 120°C. Las temperaturas pueden ir de un extremo a otro en apenas 45 minutos por la gran velocidad a la que viaja (27.500 Km/h). En esa oportunidad, la situación se pudo controlar con la ayuda de una serie de calentadores (heaters) dispuestos estratégicamente en los paneles y en otras partes del satélite. “Recién a las tres pasadas se dieron las condiciones térmicas y pudimos retomar las operaciones”.

Otra experiencia vivida durante las primeras horas del SAOCOM 1A en el espacio fue cuando recibieron una alerta de la Agencia Espacial Europea (ESA) advirtiendo cierta probabilidad de riesgo de que el satélite colisionara con chatarra espacial en cuatro días. “Estábamos a punto de llegar a la condición nominal de la misión, pero tuvimos que reacomodar el plan y adelantar algunas actividades. Lanzamos el satélite un lunes y el viernes hicimos la primera maniobra para esquivar chatarra espacial. Para ello, 10 propulsores (thrusters) se impulsaron al 100% durante 3 segundos. Fue como si prendiéramos las turbinas de un avión dijo Moreschi.

Lo más importante es preservar la misión, aseguró Bruno. “No hacemos ninguna operación crítica en tiempo real. Planificamos todo. Uno o dos días antes se precargan las actividades en el satélite y al momento de la pasada monitoreamos la operación. Estamos preparados para la contingencia, en base a los testeos que se realizan en Tierra, incluyendo simulaciones. Además tenemos una especie de botón rojo para abortar, llegado el caso”, agregó.

Una ventana de 14 minutos

Una vez que sea lanzado, está previsto que el SAOCOM 1B orbite a una altura baja, ubicada 620 km sobre la Tierra. El satélite viajará a una velocidad de 7 km por segundo y completará una vuelta al planeta cada 99 minutos, sumando poco más de 14 vueltas diarias. Sobre el Centro Espacial Teófilo Tabanera se podrá ver 4 veces al día (2 por la mañana, entre las 6 y las 9 hs, y 2 por la tarde, entre las 16 y 20 hs), durante unos 14 minutos por pasada. Esa será la ventana de tiempo para que los profesionales del Centro de Control de Misión puedan hacer su trabajo.

Toda nuestra capacidad de controlar el satélite es durante estas pasadas por las estaciones terrenas. En este lapso de tiempo la principal rutina es enviarle las órdenes al satélite para las próximas 24 o 48 horas y hacer las adquisiciones (capturas de datos). También se llevan adelante actividades de mantenimiento sobre el satélite, se ajustan parámetros de los sensores a bordo, se corrigen datos de la atmósfera o se realizan maniobras de altitud, por ejemplo, para que el satélite se mantenga en su órbita o para evadir chatarra espacial”.

Para aprovechar esos escasos 14 minutos de visibilidad del satélite y cubrir todas las pasadas, en el Centro de Control de Misión SAOCOM trabajan 20 personas (entre operadores e ingenieros en electrónica, sistemas, aeronáutica, física y telecomunicaciones) que se organizan en dos grupos. Un equipo trabaja de 6 a 14 horas para cubrir las pasadas sobre Córdoba y Tierra del Fuego, donde se ubica otra estación de la CONAE. El segundo grupo cubre las pasadas que van de las 14 a las 22 horas. En la fase de lanzamiento del SAOCOM 1B y para ciertas actividades particulares se agrega otro turno a la noche.

En la fase de rutina, desde el Centro de Control de Misión también trabajan en colaboración con estaciones de otras regiones, como las de Italia, Noruega, Kenia y Antártida. No obstante, durante el commissioning utilizamos todas las estaciones disponibles (nueve, distribuidas en todo el mundo) porque necesitamos una actividad continua con el satélite para verificar que todo esté en orden, concluyeron.