Presidencia de la Nación

César González: la poesía desde los márgenes

Como parte del festival de poesía, que se lleva a cabo hasta el domingo próximo, el escritor y cineasta junto a compañeros artistas hicieron vibrar la noche en la Casa Patria Grande con poemas, cine, música y arte urbano.


El martes por la noche la Casa Patria Grande "Presidente Néstor Kirchner", una de las cuatro sedes de la 3ra edición del Festival Internacional Poesía Ya!, fue escenario de una explosión artistica a cargo del escritor y cineasta César González y músicos urbanos como Alan Garvey, El Fénix y Junioor Nehuen, entre otros.

La actividad ¿Qué poesía hay en las villas?, que convocó público de todas las edades en el espacio abierto de la Casa Patria Grande, propuso una experiencia viva de la poesía junto con una reflexión sobre su relación con la vida en nuestros barrios populares.

En momentos previos al arranque del evento César González nos habló sobre su participación en esta edición del Festival Internacional Poesía Ya!

"Siguiendo un poco la línea y la propuesta conceptual del festival a mí se me generó esta pregunta a modo de título de ¿qué poesía hay en las villas?, que es un poco irónica, un poco cínica. Claramente la villa rebalsa de poesía, entendiendo la poesía como la entiendo yo; es una experiencia vital, una forma de percibir el mundo, de posicionarse en la sociedad. No es simplemente una catarsis o un formato literario exigente. La poesía tiene algo de incognocible pero a la vez tiene algo muy terrenal. Por eso pienso que en las villas hay mucha poesía no escrita. Hay mucha poesía porque hay mucha vitalidad, una vitalidad que se impone en un lugar donde abunda la muerte. No hablo necesariamente de la muerte física sino de de otras maneras de morir, como no tener una perspectiva de futuro seria, como tener que vivir el día a día con un montón de adversidades y de situaciones muy violentas a las que las poblaciones de los barrios populares están muy acostumbrados. Pero a pesar de eso, paradójicamente y te diría que hasta casi milagrosamente, persiste una vitalidad, una algarabía, una alegría. Se baila y se disfruta. Eso es poesía no escrita y reivindicamos nuestro derecho a acceder a un espacio hasta ahora dominado por un estereotipo aristocrático de la poesía, pero sin caer en una romantización del universo villero. Porque si bien recién destacada toda su belleza hay que que remarcar que es una belleza que brota de un lugar donde suceden muchas cosas tristes".

En el comienzo de la actividad, César González realizó una lectura de una selección de poemas de su libro La venganza del cordeo atado por la cual ovacionado por el público. El primero de los textos fue:

Villas: la vida en un mundo aparte o así se vive apartado del mundo.

(dedicada a la gente de la Carlos Gardel, mi barrio)

Familias numerosas, o mejor dicho madres solteras con muchos hijos.
Los cascotes que inventan caminos así el barro no te muerde los tobillos.
Pilones de basura por acá y por allá. Esqueletos de autos robados ya desmantelados,
saqueados y prendidos fuego. El sonido de un disparo en una esquina, diez disparos de
respuesta en la otra.
Charlas de vecinas a través del alambrado mientras cuelgan la ropa en la soga: ¨Che te
enteraste que lo mataron a fulano¨. ¨Si, y que a mengano le reventaron el rancho en la
madrugada¨. La policía y sus cacerías.
La iniciación sexual bien temprana, los guachos, las pibas.
El comedor que se redujo a tan solo una merienda por día.
Los que se van a trabajar con sus bolsitos y sus bicis y sus ojos tristes y cansados.
La mayoría de la juventud que abandona la escuela sabiendo que San Martín lo único que
hizo fue posar para el billete de cinco pesos.
Las madres que lloran la muerte del hijo chorro en velorios propios y ajenos.
Más patadas que gambetas en el campeonato de fútbol, los domingos a la tarde. El aire
intoxicado por el porro cortado que esta vendiendo hoy la transa. Los evangelistas y sus
gritos. Los perros persiguiendo las motos.
El guiso salvador del mediodía, el mismo guiso a la noche, lo que quede del guiso mañana.
Uno con las últimas Nike al frente, dos acá a la vuelta, diez en el fondo.
El micro que recorre los penales lleno de novias, de hijos, de madres y padres. La cumbia
poniéndole ritmo a la miseria. El amanecer y los carros. El amanecer y los que todavía siguen
de gira.
Los muchos sueldos flacos destinados a un celular, a ropa nueva, a disfrazar la pobreza.
Maradonas que mató la policía, que están en cana o laburando en una fábrica y que derrochan
su magia pero en una canchita de barro.
La avenida y su frontera que divide a la villa del mundo. Rezos que ruegan exiliarse a la
sociedad.
El sonido anestesiante de la lluvia maltratando las chapas. Los extranjeros de la clase media
que vienen a comprar droga y se van descalzos, sin plata, pero con la droga.
Las velas derritiéndose en los mini-santuarios con las fotos de los pibes que murieron a
manos de las balas, paredes que recuerdan sus hazañas.
Mujeres que modelan ante la pandilla, amor inconsciente pero puro, niños que se convierten
en padres.
La religión de odiar a muerte a la yuta y dos de sus devotos a bordo de un súper auto
seguramente robado.
Habitantes que se conocen todos, secretos que saben todos, engaños imposibles de ocultar.
Panorama de vida que siempre tiene olor a celda, a plomo, a trabajo en negro o en gris... o a
traje de encargado de limpieza.
Es la villa, es otro mundo, es vivir apartado
.

Luego se presento el corto La vitalidad de los muertos, escrito y dirigido por el propio González, que con un lenguaje cinematográfico contemporáneo, casi experimental, retrata la multiplicidad de dimensiones de la vida de los habitantes de un barrio popular.

Más tarde y hasta el cierre de la noche el público pudo disfrutar de un show que contó con la voz de la cantante Belkim y los ritmos de trap, reguetón y rap de Alan Garvey, El Fénix y Junioor Nehuen, quienes hicieron bailar a todos los presentes.

Mientras la mùsica sonaba en el escenario, el artista urbano Bro realizó un mural que quedó como testimonio de una noche que mostró toda la vitalidad y el poder de la poesía.

El Festival Internacional Poesía Ya! continúa hasta el domingo 12 de febrero. Consultá acá la programación completa en cada una una de sus cuatro sedes.
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