Presidencia de la Nación

51 años sin Aníbal Troilo

En un nuevo aniversario de su fallecimiento la Secretaría de Cultura recuerda al bandoneonista, director y compositor que amplió la fronteras expresivas del tango y continúa siendo una referencia obligada para los nuevos creadores y amantes del género.

Aníbal "Pichuco" Troilo nació el 11 de julio de 1914 en el barrio del Abasto, en la ciudad de Buenos Aires, un lugar donde el sonido del tango formaba parte de la vida cotidiana. Fascinado por el bandoneón, consiguió con apenas diez años que su madre que le comprara su primer instrumento.

Su debut en público fue al año siguiente en un bar vecino al Mercado de Abasto. Luego de integrar algunas agrupaciones formó a los catorce años su propio quinteto.

En julio de 1937, se presentó con enorme éxito al frente de su orquesta típica en el legendario cabaret Marabú. Ese momento marcó el inició de una carrera artística que se extendería por cuatro décadas.

La orquesta de Troilo fue una de las más populares de la llamada “época de oro” del tango. Su estilo combinaba sensibilidad, elegancia y una manera única de frasear el bandoneón. Más allá del virtuosismo técnico, quienes lo escuchaban destacaban su capacidad para transmitir emoción. Esa cualidad lo transformó en un músico admirado tanto por el público como por sus colegas. Entre quienes pasaron por su orquesta se encuentran figuras fundamentales como Astor Piazzolla, quien trabajó como arreglador entre 1939 y 1944, y cantores emblemáticos como Roberto Goyeneche, Edmundo Rivero y Francisco Fiorentino.

Como compositor, Troilo creó más de sesenta obras que forman parte del repertorio esencial del tango. Entre sus piezas más recordadas se encuentran Sur, Barrio de tango, Che bandoneón, Garúa, La última curda, María y Desencuentro. Muchas de esas composiciones fueron realizadas junto a poetas como Homero Manzi, Cátulo Castillo y Enrique Cadícamo.

Además de su legado musical, Troilo dejó una huella cultural que atraviesa generaciones. En 2005, el Congreso argentino declaró el 11 de julio, fecha de su nacimiento, como Día Nacional del Bandoneón. Su influencia se encuentra presente en nuevas generaciones de músicos y orquestas que mantienen vivo el espíritu del tango. Su figura sigue siendo homenajeada en festivales y conciertos donde todavía es recordado como “el bandoneón mayor de Buenos Aires”.

Aníbal Troilo falleció el 18 de mayo de 1975. Sus más de 450 grabaciones, con el sonido inconfundible de su bandoneón, continúan aún hoy acompañando el trajín de las ciudades argentinas.

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