Presidencia de la Nación

SECRETARIA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE


Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable

CONSERVACION DE LA FAUNA

Resolución 243/2006

Apruébase el proyecto 'Plan de Monitoreo para el Uso Sustentable y Conservación de Zorros en Argentina'.

Bs. As., 6/3/2006

VISTO el Expediente Nº 1-2002-5351000603/04-7 del registro de esta SECRETARIA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE del MINISTERIO DE SALUD Y AMBIENTE, la Ley de Protección y Conservación de la Fauna Silvestre Nº 22.421 y su Decreto Reglamentario Nº 666/ 97, y

CONSIDERANDO:

Que conforme surge del artículo 2º de la Ley Nº 22.421, las autoridades deberán respetar el equilibrio entre los diversos beneficios que la fauna silvestre aporta al hombre, dando en todos los casos la debida prelación a la conservación de la misma como criterio rector de los actos que se otorguen.

Que por lo tanto, es necesario propender a la utilización sustentable de la fauna silvestre, tomando las medidas tendientes a la preservación de los recursos.

Que el Decreto Nº 666/97 establece en sus artículos 8º y 9º que la Autoridad de Aplicación, sobre la base de estudios y evaluaciones realizadas respecto de aquellas especies de la fauna silvestre cuya utilización fuera posible y conveniente, elaborará planes nacionales de manejo para la utilización racional y sostenible de las mismas, sin comprometer la estabilidad de sus poblaciones, para lo cual se podrán fijar cupos, así como otras medidas de regulación que se consideren pertinentes.

Que los estados provinciales que habilitan la caza de zorros son conscientes de la problemática actual del recurso y de la necesidad de adoptar las medidas de manejo consecuentes a estos fines, lo cual ha quedado asentado en actas de reuniones que con este fin se han realizado en Junín de los Andes, Neuquén (1999) y Trelew, Chubut (2002).

Que el sector privado, principal beneficiario del uso de este recurso, es también consciente de la necesidad de tomar medidas que aseguren su utilización sustentable y por lo tanto la posibilidad de seguir haciendo uso del mismo a futuro, habiéndose comprometido a financiar los estudios necesarios.

Que Investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (C.E.A.N.), han elaborado un proyecto para realizar un monitoreo de las poblaciones de zorro colorado Pseudalopex culpaeus y zorro gris Pseudalopex griseus, para ser desarrollado en la Región Patagónica.

Que la Dirección General de Asuntos Jurídicos del MINISTERIO DE SALUD Y AMBIENTE, ha tomado la intervención que le compete.

Que el suscripto se encuentra facultado para dictar el presente acto administrativo en virtud de la Ley Nº 22.421 y su Decreto Reglamentario Nº 666 del 18 de julio de 1997.

Por ello,

EL SECRETARIO DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE

RESUELVE:

Artículo 1º — Apruébase el proyecto 'Plan de Monitoreo para el Uso Sustentable y Conservación de Zorros (Pseudalopex culpaeus y Pseudalopex griseus) en Argentina', que se adjunta como Anexo al presente acto, presentado por investigadores del Centro de Ecología Aplicada del Neuquén (C.E.A.N.), a la Dirección de Fauna Silvestre de esta Secretaría.

Art. 2º — La Dirección de Fauna Silvestre implementará, en coordinación con las provincias de la Región Patagónica y con financiación del sector privado directamente interesado en la utilización del recurso, el proyecto aprobado en el Artículo 1º con el objeto de poder generar un Plan de Manejo para las especies, a fin de asegurar la sustentabilidad en el aprovechamiento de estas especies.

Art. 3º — Para dar cumplimiento a lo establecido en el Artículo 2º, el solicitante deberá realizar, sin excepción, un aporte de TREINTA Y CINCO CENTAVOS ($ 0,35) por piel al momento de realizar la acreditación ante este Organismo. El monto resultante deberá ser depositado en la Cuenta Corriente Nº 7400051/33 denominada 'Fundación ArgenINTA' del Banco de la Nación Argentina, Sucursal Alvear, de acuerdo al Convenio suscripto entre la ex SECRETARIA DE DESARROLLO SUSTENTABLE Y POLITICA AMBIENTAL, actual SECRETARIA DE AMBIENTE Y DESARROLLO SUSTENTABLE del MINISTERIO DE SALUD Y AMBIENTE y la FUNDACION ArgenINTA. El comprobante del depósito efectuado deberá adjuntarse al documento por el cual se solicita la acreditación y dentro del tiempo de validez otorgado al mismo por la autoridad de Fauna provincial correspondiente.

Art. 5º — Las disposiciones contenidas en la presente Resolución no serán aplicables a los productos o subproductos de las especies mencionadas en los artículos precedentes, provenientes de la importación o de la cría en cautiverio.

Art. 6º — La presente Resolución entrará en vigencia al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial.

Art. 7º — Regístrese, comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCION NACIONAL DEL REGISTRO OFICIAL y archívese. — Atilio A. Savino.

ANEXO

PLAN DE MONITOREO PARA EL USO SUSTENTABLE Y CONSERVACION DE ZORROS EN ARGENTINA

Presentado por:

Andres J. Novaro, Ph.D.

 

CONICET y Wildlife Conservation Society

 

Centro de Ecología Aplicada del Neuquén

 

E-mail: [email protected]

 

Martín C. Funes, M.Sc.

 

Centro de Ecología Aplicada del Neuquén

 

E-mail: [email protected]

 

Fecha:

Julio de 2004

Introducción

Los zorros sudamericanos (Pseudalopex sp. y Cerdocyon sp.) son intensamente cazados en la Argentina por el valor de su piel y para reducir la depredación sobre el ganado y otros animales domésticos. Sin embargo, no se han implementado hasta el presente planes integrales de manejo para estas especies de zorros en ninguna provincia o región del país. Como consecuencia de esta carencia son frecuentes las contradicciones entre las acciones de manejo de jurisdicciones vecinas o entre distintos sectores de la población rural, debido a que algunos consideran a los zorros como una peste y otros como un importante recurso natural. Por otra parte, tanto agencias nacionales como internacionales (CITES) han reclamado en los últimos años la implementación de un plan de manejo de las poblaciones de zorros en Argentina. Es así que se hace necesario elaborar un plan regional de manejo que incorpore información de campo sobre estas especies y sobre los requerimientos de los sectores humanos involucrados en su manejo. En términos generales, los fines del plan de manejo deberían ser integrar los objetivos del uso sustentable de las poblaciones de zorros, el control de la predación sobre el ganado y la conservación de las poblaciones y los ecosistemas de los que son parte.

Para elaborar el plan de manejo de zorros se propone inicialmente implementar un programa de monitoreo de tendencias poblacionales. El programa de monitoreo en la región centro y sur de Argentina se basará en la actualización de muestreos iniciados entre los años 1989 y 1992 (ver Antecedentes) y en el muestreo de nuevas áreas. En la región norte del país se deberá iniciar un nuevo programa de monitoreo.

El programa de monitoreo permitirá contar con información anual actualizada sobre las tendencias poblacionales de los zorros. Esta información de tendencias poblacionales permitirá evaluar las consecuencias de las políticas de manejo aplicadas y de las fluctuaciones naturales de las poblaciones. La información proveniente del programa de monitoreo será integrada con información ecológica disponible sobre los zorros y sus presas y con información sobre factores económicos y sociales de cada jurisdicción. A partir de esta integración se elaborarán recomendaciones de manejo específicas para cada jurisdicción pero integradas a nivel regional.

Antecedentes

Entre los años 1989 y 1992 se iniciaron programas sistemáticos de monitoreo de poblaciones de zorros en la región centro y sur de Argentina. Los muestreos fueron realizados por diversas agencias de investigación y manejo de la región (Informes de Monitoreo Regional de 1993, 1994 y 1995 resumidos en Novaro y cols. 1996). Estas agencias incluyeron personal de las Direcciones de Fauna provinciales, la Administración de Parques Nacionales, el INTA y centros de investigación regionales. Los monitoreos fueron realizados en 24 áreas de nueve jurisdicciones (provincias de Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén, La Pampa y Mendoza y en los Parques Nacionales Tierra del Fuego y Nahuel Huapí). Algunos de estos muestreos anuales se interrumpieron debido a limitaciones presupuestarias durante mediados a fines de los años 90, mientras que han sido continuados en la provincia del Neuquén. En la mayoría de las áreas muestreadas se alcanzó a contar con estimaciones de tendencias poblacionales durante varios años.

En todas las áreas se monitorearon las tendencias poblacionales de zorros usando el método de estaciones odoríferas (ver sección Métodos). Mediante el uso de índices obtenidos a partir de las estaciones odoríferas se evaluaron las densidades relativas del zorro gris chico (P. griseus), zorro colorado (P. culpaeus) y zorro gris pampeano (P. gymnocercus). En algunas de las áreas se estimaron también tendencias poblacionales de las principales presas utilizadas por estos zorros, incluyendo lagomorfos introducidos y edentados. Finalmente, se registró en todas las áreas el número de zorros cazados, densidad de ganado, tipo de uso del suelo, características de la vegetación y patrones climáticos.

Simultáneamente a los programas de monitoreo, durante los últimos años se han realizado diversos estudios ecológicos sobre las poblaciones de zorro colorado, gris chico y zorro gris pampeano. Estos estudios se suman a los realizados hace varias décadas por Crespo y de Carlo (1963) y Crespo (1971). La información proveniente de estos estudios será integrada a la proveniente de los monitoreos poblacionales para evaluar pautas de manejo para cada especie y región. En particular, en los últimos diez años se desarrollaron al menos los siguientes estudios con aplicación a manejo en diferentes provincias argentinas: a) ecología trófica de los zorros gris chico y colorado en Tierra del Fuego (Mateazzi, 1996); b) percepción por parte de los ganaderos del daño producido en sus majadas por los zorros (Travaini y cols., 2000) y estudio de métodos para cebado de zorros en Santa Cruz (Travaini y cols., 2001); c) ecología trófica de los zorros gris y colorado en el este de Chubut (V. Quiroga, com. pers.); d) impacto de la predación por zorros sobre el ganado doméstico en el oeste de Río Negro (Bellati y von Thungen, 1990); e) impacto de la caza sobre la dinámica poblacional del zorro colorado y ecología trófica de los zorros gris y colorado en el sur de Neuquén (Novaro 1995, 1997; Novaro y cols. 2000a;); f) ecología trófica del zorro gris pampeano en el sur de La Pampa (M. Pessino y cols., com. pers.), el este (Farias, 2000; Vuillermoz y Sapoznikow, 1998) y el sur de la provincia de Buenos Aires (García, 2001; M. Lucherini, E. Luengos y D. Birocchio, com. pers.) y g) ecología trófica del zorro gris chico y su posible impacto sobre el ganado en Mendoza (G. del Solar y cols., 1997). Adicionalmente, existe abundante información ecológica sobre zorro colorado y gris chico proveniente de Chile y sobre el gris pampeano en Paraguay que también será utilizada.

Metodología

El monitoreo de tendencias poblacionales de zorros se basará en la estimación de densidades relativas. La baja densidad y el comportamiento de la mayoría de los carnívoros como los zorros dificultan la estimación de su densidad con precisión y con bajo sesgo y costo. Por estas razones, es conveniente utilizar métodos basados en índices de densidad relativa a partir de signos, frecuentemente huellas y heces (Sargeant et al., 1998). Estos índices deben ser calibrados, determinando cuál es la relación entre el índice y la densidad absoluta y si el índice refleja con exactitud el tamaño y las tendencias de las poblaciones de interés (Lancia et al., 1994; Walker y cols., 2000).

El único índice de estimación de densidades relativas de zorros de Argentina que ha sido calibrado hasta el presente es el obtenido con el método de estaciones odoríferas (Novaro y cols., 2000b). Las ventajas principales de este método son que es relativamente barato, fácil de reproducir por personal técnico con un nivel intermedio de capacitación y puede ser aplicado en grandes áreas. Sus principales desventajas son que posee escasa resolución espacial y temporal (no sirve para áreas pequeñas y períodos cortos) y baja potencia (se necesitan grandes muestras para detectar cambios de tamaño poblacional; Minser, 1984; Sargeant et al., 1998). Por estas razones, proponemos comenzar el plan de monitoreo con estaciones odoríferas y simultáneamente, durante los primeros años de implementación, poner a prueba otros métodos de estimación. Por ejemplo, será conveniente intentar la calibración del índice basado en el conteo de heces en transectas, que ha demostrado ser de utilidad para otros carnívoros (Knowlton, 1984; Gese, 2001).

El método de estaciones odoríferas (EO) provee un índice de densidad basado en la proporción de estaciones visitadas por animales de una especie con respecto al total de estaciones instaladas (Linhart y Knowlton, 1975; Roughton y Sweeny, 1982). Este método ha sido ampliamente usado para estimar densidades relativas y tendencias poblacionales de carnívoros y sus resultados han sido aplicados con frecuencia para hacer recomendaciones de manejo o conservación (ej. Johnson y Pelton, 1981; Jimenez et al., 1996; Travaini et al., 1996; Muñoz-Pedreros et al., 1995). El método de EO fue calibrado en Norteamérica para poblaciones de coyotes (Canis latrans; Davison, 1981; Knowlton, 1984), linces (Felis rufus; Conner et al., 1983; Diefenbach et al., 1994), mapaches (Procyon lotor; ej. Conner et al., 1983 y Smith et al., 1994) y zorros grises (Urocyon cinereoargenteus; Conner et al., 1983).

La relación entre el índice de estaciones odoríferas (IEO) y la densidad poblacional de culpeos en un área de estepa de Neuquén fue calibrada durante un estudio reciente (Novaro y cols., 2000b). Esta calibración significa que los índices de visita de zorro colorado a las estaciones odoríferas pueden reflejar adecuadamente los cambios que se producen en las densidades poblacionales de esta especie en áreas de estepa. Por lo tanto, durante los primeros años del plan de monitoreo será fundamental intentar calibraciones del IEO para las otras especies de zorros y en otros tipos de hábitat como el monte o el bosque andino-patagónico.

Las nuevas áreas a muestrear en las distintas jurisdicciones serán seleccionadas al azar en diferentes estratos ambientales de cada jurisdicción y considerando factores como accesibilidad y representatividad de condiciones de manejo. La continuación de algunos de los muestreos iniciados en 1989 a 1992 en la zona centro y sur del país tendrá la ventaja de permitir contar rápidamente con información de tendencias poblacionales de zorros a mediano plazo (10 a 15 aZos). Información de tendencias poblacionales a esta escala temporal es de gran utilidad para mamíferos relativamente longevos como los zorros y cuyas poblaciones pueden experimentar retardos en su dinámica, lo que implica que las consecuencias de disturbios (ej. intensa caza, falta de alimento) pueden demorar varios aZos en expresarse.

El tamaño muestreal para cada área podrá decidirse en función de la sensibilidad deseada en la detección de tendencias poblacionales (ej.: qué porcentaje de cambio de densidad desea poder detectarse) y los recursos con los que se cuente. Como mínimo, en cada sitio a muestrear se deberán operar durante un día y una noche 15 líneas (unidades muestrales) de 5 estaciones cada una (Roughton y Sweeny, 1982; Novaro y cols. 2000b). El número de líneas, número de estaciones en cada línea y número de noches de operación podrá ser mayor en función de los factores antes mencionados.

Los muestreos se realizarán durante el otoño de cada año, antes de iniciarse la temporada de caza (que frecuentemente se establece entre mayo y julio) y con el fin de evitar el clima adverso del invierno. Las estaciones odoríferas se instalarán a lo largo de caminos secundarios (no pavimentados y poco transitados) y sendas internas de campos, intentando muestrear en forma homogénea la mayor parte de cada área. Será necesaria la utilización de un vehículo y de al menos dos personas (preferentemente tres) para la instalación. En cada estación, ubicada en forma alternada a derecha e izquierda a 1.5 a 10 m de la senda, se removerán piedras y vegetación en una circunferencia de 1.5 m de diámetro, se alisará el suelo con un secador y un rodillo de pintura y cuando sea necesario se depositará arena fina para mejorar la identificación de huellas. Para determinar su operabilidad se hará una marca en la superficie que deberá ser identificable al día siguiente. La separación entre estaciones en cada línea será de 0,4 km y entre líneas de 1,3 km, para intentar lograr independencia entre unidades muestrales (Roughton y Sweeny, 1982; Novaro y cols., 2000b). Como atrayente en el centro de cada estación se utilizará 1 cm3 de ácidos grasos (FAS, U.S. Department of Agriculture, Pocatello Supply Depot, Idaho, EE.UU.) presentado en un disco de yeso saturado (Roughton, 1982; Roughton y Sweeny, 1982). Las estaciones serán revisadas por la mañana y serán consideradas no operables cuando su superficie sea destruída por heladas, viento, lluvia o pisoteo por ganado, o cubiertas por nieve. Los resultados se expresarán como el procentaje de EO con huellas de zorros con respecto al total de estaciones operables (IEO).

Para detectar tendencias los IEO serán comparados por medio de la prueba de aleatorización de Fisher (Roughton y Sweeny, 1982) y con análisis de regresión (Sargeant y cols. 1998). Los resultados serán utilizados para evaluar las tendencias temporales en las densidades relativas de zorros y estimar las tasas de incremento poblacional. Se analizarán los cambios que se produzcan en las poblaciones en relación con los niveles de cacería, las densidades de presas (que también pueden ser afectadas por cacería como ocurre con la liebre europea, Lepus europaeus) y variables ambientales como precipitaciones y temperaturas que puedan afectar la productividad de presas y la mortalidad de zorros.

Componentes básicos del plan de manejo de zorros

Los conflictos de intereses y los diversos factores que afectan la presión de caza sobre los zorros hacen evidente la necesidad de contar con medidas integrales de manejo de las poblaciones (Funes y Novaro, 1992). Estas medidas deberán estar basadas en los resultados del plan de monitoreo propuesto, en el conocimiento existente sobre la biología de las poblaciones y en las necesidades de los distintos sectores económicos y sociales involucrados. La mayor parte de esta información y necesidades han sido analizadas en distintos talleres sobre manejo de poblaciones de zorros que se han realizado en la Patagonia en los últimos años (en Junín de los Andes en 1999 y en Trelew en 2002). En estos talleres se realizaron exhaustivas discusiones sobre los aspectos que debería contemplar un plan de manejo integral (Novaro y Funes, 2000; Actas del Taller de Trelew en elaboración).

Para atender las distintas necesidades, las medidas de manejo deberían incluir los siguientes aspectos principales:

1) Caza sustentable de zorros: Tomando como base los datos de campo a obtenerse del plan de monitoreo de tendencias poblacionales, los números de zorros cazados anualmente en los distintos sitios, los datos existentes sobre densidades poblacionales y distintos modelos de caza, se podrán estimar cupos de captura que puedan ser alcanzados en las diferentes regiones. Estas estimaciones deberán ser ajustadas a medida que se disponga de nueva información proveniente de aquellos estudios que todavía se encuentran en ejecución y a partir de la información que vaya proporcionando el monitoreo.

2) Reducción de la predación sobre el ganado: La información obtenida en los distintos estudios sobre dieta y presas de los zorros y sobre daño al ganado será utilizada para realizar recomendaciones vinculadas al manejo de la predación sobre ganado con un enfoque regional. Esta información deberá ser integrada con resultados de encuestas que se realizan periódicamente a productores en relación con sus estrategias para combatir la predación por zorros y su evaluación del daño producido por depredadores. Siempre que sea posible, deberá promoverse la utilización de métodos selectivos de control de depredadores.

3) Conservación de las poblaciones y ecosistemas: El uso de los zorros y otras especies nativas de fauna silvestre tiene lugar en un contexto caracterizado por la degradación rápida y extensiva del hábitat, al menos en la mayor parte de la región oeste y sur del país, debido al sobrepastoreo generado por el ganado. Una de las consecuencias de esta degradación del hábitat es la dramática reducción en las densidades de las presas nativas utilizadas por zorros y otros carnívoros. Por lo tanto, el uso sustentable de los zorros está íntimamente relacionado con la conservación de los ecosistemas semiáridos del oeste y sur de Argentina. Como parte del plan de manejo de zorros deberán hacerse recomendaciones a los organismos que corresponda para la conservación de estos ecosistemas.

4) Mejora de mecanismos de comercio de pieles: Deberán realizarse rondas de consulta con los comerciantes y curtidores de pieles, los cazadores de zorros y las agencias provinciales y nacionales de fauna, a fin de promover acuerdos y acciones que permitan generar mejoras en los mecanismos de comercialización y fiscalización.

El plan de manejo deberá ser elaborado simultáneamente con el inicio del programa de monitoreo. Para ser efectivo, debería ser consensuado entre las agencias de fauna provinciales, la Dirección Nacional de Fauna y Flora Silvestres, CITES, representantes de distintos grupos de interés e investigadores. Los grupos de interés deberían incluir representantes de usuarios del recurso peletero como cazadores, comerciantes y curtidores, de productores ganaderos y de ONGs conservacionistas. El plan de manejo de zorros deberá ser periódicamente actualizado a medida que se generen e incorporen nuevos datos de campo y que haya nueva información relacionada con la demanda de pieles o cualquier otro factor económico y social de importancia. Sería conveniente que el plan de manejo explicite los mecanismos más apropiados para mantener consultas periódicas con los distintos sectores de manera que el consenso alcanzado en la toma de decisiones perdure en el tiempo.

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