Presidencia de la Nación

Roberto M. Ortiz y el interregno reformista

(1938-1942)


Imagen digitalizada de una fotografía del expresidente Roberto S. Ortiz. La foto es en blanco y negro. Ortiz mira de frente y lleva frac con la banda presidencial sobre el pecho.

La figura del presidente Roberto Marcelino Ortiz (1938 – 1942) se destaca dentro de los gobiernos que se desarrollaron durante el período 1932 a 1946. Su llegada al gobierno es expresión del acuerdo logrado entre el radicalismo antipersonalista y las fuerzas conservadoras agrupadas en torno al Partido Demócrata Nacional (PDN) que se dio a llamar “Concordancia”.

Previo a su llegada a la primera magistratura, se desempeñó como Diputado Nacional por la Capital Federal (1920 – 1924) y luego como Ministro de Hacienda durante la presidencia de Marcelo T. De Alvear.

Su presidencia se puede interpretar como un intento de corrección política dentro de un régimen caracterizado por el fraude electoral y un estado intervencionista, pero distante de la sociedad y, por tanto, de escasa legitimidad. Frente a este panorama, dedicó parte de su gobierno (1939 – 1942) a impulsar proyectos de ley que significaron un intento de apertura política. como la ley “orgánica de partidos políticos”. Allí los presentaba como “resortes esenciales de la vida política argentina”, por lo que la normativa buscaba regularlos con el fin de constituirlos como estructuras estables que permitieran superar el personalismo político de la época.

En ese tono, progresivamente y con la consolidación de su figura, el presidente impulsó una apertura política. A la sazón de intervenciones federales y un discurso cada vez más combativo en defensa de la “pureza del sufragio” busco un mayor acercamiento a la sociedad. Ello le permitió mayor popularidad, aunque también conflictos dentro de la alianza gobernante que bloquearon este intento.

Este proceso se vio interrumpido por su enfermedad. Ortiz padecía de una diabetes severa que lo dejó prácticamente ciego. Debido a ello tuvo que pedir licencia y delegar el mando en el vicepresidente Ramón S. Castillo en 1940. Los conflictos con este y luego su muerte el 15 de julio de 1942 dieron por finalizado su “interregno reformista”.

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