Presidencia de la Nación

Traducciones de la Independencia

En este artículo te explicamos una faceta poco conocida del proceso independentista: la traducción de los documentos oficiales a las lenguas nativas



Escuchá el artículo


El camino hacia la independencia en Sudamérica revela una faceta a menudo desatendida: la elaboración estratégica de documentos políticos en lenguas originarias como el quechua, el aimara y el guaraní. Esta iniciativa, adoptada por facciones tanto independentistas como realistas, buscó fundamentalmente asegurar el respaldo de los pueblos nativos.

La redacción de escritos políticos en quechua y aimara marcó un hito sin precedentes desde la evangelización en el siglo XVI. Para que los mensajes resonaran, los traductores debieron interactuar profundamente con los conceptos indígenas, lo que a menudo resultó en transformaciones significativas de los textos originales en español. Este renovado uso de lenguas nativas en la comunicación oficial fue el fruto de una necesidad urgente y pragmática en el ámbito militar y político. Que esta práctica cesara tras la independencia, revela su carácter utilitario y transitorio.

Las conflagraciones de la independencia (1810-1823) impulsaron una "contienda propagandística" liderada por la Junta de Buenos Aires, con el fin de despojar a Paraguay y Charcas del control realista. Para ello, se difundieron textos en idiomas locales con el propósito de ganarse la lealtad indígena. La rápida asimilación de estas traducciones se debió a la imperiosa necesidad de movilizar a poblaciones predominantemente monolingües en territorios en disputa y al valor simbólico de reconocer su identidad cultural. Figuras como Juan José Castelli mostraron una particular sensibilidad lingüística. Esta propaganda resultó ser muy influyente, desencadenando levantamientos como el de Huánuco en Perú en 1812.

El Acta de Independencia de 1816 y su alcance lingüístico

Un momento definitorio en esta estrategia comunicativa fue la traducción del Acta de Independencia, proclamada por el Congreso de las Provincias Unidas en Sudamérica en 1816. Este texto cardinal fue adaptado en versiones parafrásticas al quechua y al aimara, además de su versión original en español. Este hecho pone de manifiesto la relevancia que el Congreso de Tucumán atribuyó a la divulgación de la independencia entre las poblaciones andinas.

Es pertinente destacar que, si bien el guaraní fue empleado en otras comunicaciones importantes –como las misivas y proclamas de Manuel Belgrano en 1810 dirigidas a Paraguay, y el decreto de 1813 que abolía el tributo y la mita (publicado en castellano, guaraní, quechua y aimara)–, no hubo una traducción específica del Acta de Independencia de 1816 a esta lengua. Esto podría explicarse por la geografía y las prioridades del Congreso de Tucumán, cuya influencia directa se concentraba más en las poblaciones andinas del Alto Perú, donde el quechua y el aimara eran predominantes. La ausencia de una traducción del Acta de 1816 al guaraní, a pesar de su uso en otros contextos, también puede explicarse por la fuerte influencia artiguista en estas poblaciones, que en aquel momento, estaba en disputa con el Directorio porteño.

Adaptaciones conceptuales

El mayor reto para los traductores fue la adaptación de conceptos europeos como "libertad" y "opresión" a los sistemas lingüísticos indígenas, lo que conllevó a "profundas reconfiguraciones". Por ejemplo, la "libertad" se articulaba en quechua y aimara mediante expresiones complejas, tales como "no someterse a nadie" (mana ullpuykuspa) o "ser desatado" (paskasqaña), vinculándose al cese de la explotación (samari-). La raíz qispi- ("salvarse/librarse") cobró centralidad, fusionando la emancipación política con la redención espiritual; así, los líderes independentistas eran identificados como qispichiq ("salvador"), evocando una figura mesiánica.

El vocablo awqa ("usurpador/demonio") se utilizó para designar al "enemigo", enmarcando la lucha por la independencia como una cruzada contra el mal. El discurso de liberación adoptó a menudo un esquema de salvación religiosa, aspirando a una "felicidad" (kusi-kawsay) ligada a una inversión del orden social y al advenimiento de una nueva era, un milenarismo no presente en los textos originales en español. La noción de autoridad también fue redefinida: mientras el quechua empleaba apu ("señor") con implicaciones de señorío, el aimara prefería términos como hach’a hilaqata ("gran hilaqata"), que denotaban un liderazgo más electivo y comunitario, reflejando distintas aspiraciones políticas entre los grupos indígenas*.

Traducción utilitaria

A pesar de su importancia estratégica y las significativas adaptaciones conceptuales, estos empeños lingüísticos resultaron ser efímeros. Una vez consolidada la independencia, las nuevas repúblicas abandonaron en gran medida la comunicación oficial en lenguas indígenas, optando por el español. Esta interrupción resalta la naturaleza utilitaria, no ideológica, de su inclusión durante el periodo revolucionario.

Las actas de la Independencia en el Archivo General de la Nación

El Archivo General de la Nación conserva la documentación producida por el Congreso de Tucumán. Estos documentos llegaron al AGN desde la Secretaría de los Congresos y se incorporaron al agrupamiento documental denominado "Gobierno Nacional".

Sin embargo, en esa entrega no llegó toda la documentación del Congreso. A principios del siglo XX el diputado provincial Monseñor Agustín Piaggio pidió autorización a la Legislatura par retirar algunos documentos con el propósito de reconstruir el archivo y escribir la historia de ese período. Cuando Piaggio falleció, sus pertenencias pasaron a Monseñor Dionisio Napal y posteriormente, en 1941, sus documentos y libros fueron entregados al Colegio Pío IX. El 4 de mayo de 1966, el Padre José Clemente Silva, en nombre del Provincial Salesiano, entregó al Presidente de la República Dr. Arturo Umberto Illia, ocho legajos empaquetados que contenían aproximadamente tres mil fojas de documentos del Congreso.

Estos dos agrupamientos nos permiten acceder a las actas originales escritas en los tres idiomas (que el lector puede descargar desde esta página) y al mismo tiempo poder ver el oficio que dispone la impresión de los ejemplares del Acta de la Independencia “en castellano, quichua y aymará”.

Links de interés
  • Descripción general del Congreso Soberano de 1816
    Ver descripción

  • Descripción general de la Colección Congreso General Constituyente
    Ver descripción

  • Oficio de Pueyrredón sobre impresión de actas de la independencia en Quichua y Aymara
    Ver descripción

El lector puede profundizar en el tema leyendo el artículo de César Itier, “Las independencias vistas desde las fuentes en lenguas indígenas”, publicado en RIRA, vol. 8, n° 1 (mayo 2023) pp. 171-212.

Descargas

Activar: 
0
Scroll hacia arriba