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Leopoldo Marechal, el gran simbolista argentino

Recordamos a 55 años de su fallecimiento al poeta, dramaturgo y novelista, autor de una de las obras fundamentales de nuestra narrativa.

Leopoldo Marechal nació en Buenos Aires el 11 de junio de 1900. A los 12 años comenzó a escribir y antes de cumplir los veinte ya se había recibido de maestro.

Escritor, poeta, dramaturgo, novelista y ensayista integró el grupo Florida, junto a otros escritores y pintores como Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Macedonio Fernández y Xul Solar, importantes renovadores de las letras y las arte de nuestro país.

En los inicios, su carrera estuvo más orientada hacia la poesía y las vanguardias de los comienzos del siglo XX. Marechal irrumpió como un poeta anclado en lo terrenal y descriptivo. Pero con el paso del tiempo, su lenguaje se hizo marcadamente simbólico e indirecto. Se acercó a la novela y al teatro con un estilo más clásico hasta que en la madurez su instinto poético abarcó más horizontes temáticos y sus poemas se volvieron más universales.

La poesía

En 1922, Leopoldo Marechal escribió Los Aguiluchos, cuatro años más tarde publicó Días como flechas y en 1929 Odas para el hombre y la mujer, que lo hizo merecedor del Primer Premio Municipal de Poesía. Luego de Laberinto de amor en 1936, al que le siguieron Cinco poemas australes, El Centauro y Sonetos a Sophia. Ya desde sus primeros poemas se dejó la influencia y su admiración por el poeta nicaragüense Rubén Darío.

En 1950 estrenó el Canto a San Martín, compuesto para conmemorar el centésimo aniversario de la muerte del prócer de la independencia argentina y sudamericana.

Con el El poema de Robot, publicado en 1966, mostró su resistencia de aceptar una tecnología que condena al hombre a ser un engranaje más de una inmensa maquinaria sin alma. Ese mismo año publicó Heptamerón un extenso poema de siete cantos dedicados a algunos de sus grandes amigos Jose María Castiñeira de Dios, Fernando Demaría y Rafael Squirru.

Adán Buenosayres

Leopoldo Marechal escribió tres novelas con una fuerte connotación autobiográfica y profunda religiosidad.

La primera es ya uno de los grandes clásicos de la literatura argentina Adán Buenosayres. Se trata de una novela en clave, desarrollada bajo el simbolismo de un viaje, en la que se puede ver la influencia de Homero y Dante Alighieri. Fue escrita a lo largo de 18 años. Fue comenzada en París en 1930 y, luego de ser abandonada y retomarla en varias ocasiones fue finalizada en 1947.

"Al escribir mi Adán Buenosayres no entendí salirme de la poesía. Desde muy temprano, y basándome en la Poética de Aristóteles, me pareció que todos los géneros literarios eran y deben ser géneros de la poesía, tanto en lo épico, lo dramático y lo lírico...", recordó Marechal en una entrevistad de 1973.

Adán Buenosayres es un relato con tinte autobiográfico en el que el protagonista es acompañado en sus aventuras por amigos y compañeros de Marechal de los años 20: Pereda es Jorge Luis Borges, Samuel Tesler es Jacobo Fijman, Schultze es Xul Solar, el petiso Bernini es Raúl Scalabrini Ortiz.

En su primera edición, la novela recibió escasas críticas de la prensa y fue Julio Cortázar una de las pocas voces que la elogiaron.

Luego de Adán Buenosayres, Marechal daría a conocer El Banquete de Severo Arcángelo y Megafón o la guerra, ambas también cargadas de profundo simbolismo.

Como autor teatral, Leopoldo Marechal dejaría importantes obras de la drmaturgia nacional como Antígona Vélez y Don Juan.

Leopoldo Marechal falleció en su ciudad natal el 26 de junio de 1970, dejando como legado una de las obras más representativas de nuestra literatura.

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