Las invasiones británicas
1806 y 1807

Estas se sucedieron de manera consecutiva en los años 1806 y 1807 y formaban parte de un conflicto internacional de mayor alcance. El siglo XVIII estuvo atravesado por grandes luchas de poder entre las naciones europeas desencadenadas por el conflicto anglo español. Teniendo como principal preocupación jaquear el comercio español, la corona británica posó su mirada sobre el entonces Virreinato del Río de la Plata, mercado que buscó sumar.
En junio de 1806 unos mil quinientos hombres, liderados por William Beresford, desembarcaron en Buenos Aires y luego de varios enfrentamientos destrozaron la defensa y entraron a la ciudad. Ante esta situación el Virrey que se encontraba al mando de la ciudad, Rafael de Sobremonte, decidió tomar el tesoro real y refugiarse en Córdoba, sin embargo, las tropas británicas lograron incautar el tesoro y lo llevaron a Gran Bretaña. Una vez que los ingleses se asentaron en Buenos Aires decretaron la libertad de comercio y ofrecieron garantías a los sectores propietarios. Una parte de la élite apoyó a los invasores y reconoció su autoridad, pero otra se negó a aceptar ese dominio. Liderados por algunos grupos de la élite, comenzaron a organizarse fuerzas milicianas integradas por hombres de los sectores “populares” para reconquistar la ciudad. Martin de Álzaga y Juan Martin de Pueyrredón dirigieron a las milicias en Buenos Aires. Por otra parte, Santiago de Liniers, un oficial francés que servía a la corona española, organizó tropas con las que cruzó a este bando.
Finalmente, las fuerzas de Liniers entraron en Buenos Aires y el 12 de agosto lograron la rendición británica y recuperaron la ciudad. En 1807 una junta de guerra convocada por el Cabildo exigió al Virrey que dejará su puesto: Sobremonte se refugió entonces en Montevideo y en su reemplazo se nombró a Liniers (mediante Cabildo abierto) como Virrey. El Cabildo se erigía así como un órgano eficaz para influir en las decisiones políticas que hacían a la vida del Virreinato.
A comienzos de 1807, los ingleses enviaron una segunda expedición militar, acompañada por cien barcos cargados de telas y otras mercaderías que desembarcó en Montevideo, desde allí partió un ejército al mando del general John Whitelocke con el objetivo de ocupar Buenos Aires. Whitelocke desembarcó en junio de 1807 en la Ensenada de Barragán (cerca de la actual ciudad de La Plata), desde ahí iniciaron el avance de las tropas, pero las milicias porteñas rechazaron ese nuevo intento de conquista. La defensa fue exitosa y ello dio pie para la conformación de los primeros grupos revolucionarios a partir de 1808.