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Soldi, maestro de la pintura y el muralismo

A 120 años de su nacimiento, la Secretaría de Cultura de la Nación recuerda a este gran artista argentino, quien legó una destacadísima obra entre la que se encuentran los frescos pintados en la Iglesia de Santa Ana de la localidad bonaerense de Glew y la restauración de la cúpula del Teatro Colón.

Raúl Soldi nació el 27 de marzo de 1905 en un caserón en la calle Sarmiento, en la Ciudad de Buenos Aires, que lindaba con el Teatro Politeama, en una familia con tradición musical. El nombre con el que lo bautizaron sus padres está inspirado en la ópera “Los Hugonotes”, de Giacomo Meyerbeer.

El padre, de nombre Ángel, actuaba en compañías líricas de la época y se destacaba como violonchelista y como intérprete de pequeños papeles en algunas óperas, que por entonces estaban en un momento de mucho auge. Ángel había nacido en la ciudad italiana de Cremona, famosa por ser la cuna de los violines Stradivarius. Raúl tenía un tío luthier y la madre, Celestina Guglielmino, también tenía un gran talento musical.

El artista en su infancia.
El artista en su infancia.

Me hice pintor porque no pude ser cantante. Si supieran la envidia que les tengo a las personas que cantan o tocan un instrumento. Cuando tenía cuatro años, mi padre me llevaba a los ensayos; retengo esa imagen del escenario, de esa luz especial que provoca un tipo de tonos y sombras particulares.

Raúl Soldi.

Unos años después, durante la primaria, el niño Soldi empezó a fabricar teatritos de títeres. Escribía obras de teatro, hacía de titiritero y cobraba un centavo por función. A los quince años, la familia se fue a vivir al barrio porteño de Villa Crespo, donde el padre había comprado un terreno y construido una casa. Allí fue donde empezó a pintar. La primera copia que hizo fue sobre un cuadro del pintor Benito Quinquela Martín, del que había salido una reproducción en la revista Caras y Caretas. Como curiosidad, tenía en su cuarto un espacio donde hacía experimentos. “Llegué a inventar un teleobjetivo rudimentario”, contó.

Al año siguiente viajó a Europa por primera vez. Llegó a Hamburgo, luego estuvo en varias ciudades, entre ellas Berlín y Austria, hasta que entró a Italia por Venecia.

La Plaza de San Marcos, los mosaicos, las iglesias, las calles, los edificios públicos me impactaron; Venecia me hizo pintor.

Raúl Soldi.

Soldi restauró la cúpula del Teatro Colón en 1966.
Soldi restauró la cúpula del Teatro Colón en 1966.

De regreso en Argentina cursó durante tres meses en la Academia Nacional de Bellas Artes, hasta que la familia decidió volver a Italia. Allí continuó su formación en la Academia Brera de Milán, sobre la que Soldi contó: “Camilo Rapetti, mi profesor de dibujo, me reprobó el primer año. Quise dejar. Quería pintar, no quería dibujar, pero elegí el camino del esfuerzo. Con los años me di cuenta de que Rapetti fue mi gran maestro”. Al terminar los estudios, Soldi expuso su obra en Trieste y ganó el primer premio para pintores jóvenes con su “Retrato de un pintor armenio”.

Regresó a Buenos Aires en 1933 y al poco tiempo presentó un cuadro en el Salón Nacional, pero quedó fuera. Al poco tiempo, empezó a trabajar para Argentina Sono Film pintando los decorados de las películas de Mario Soffici, Luis César Amadori y Daniel Tinayre, entre otros. Trabajaba doce horas por día y hacía hasta tres escenografías por vez. “Es lo que los críticos llamaron 'período amarillo' pero que debería haberse denominado período de las vacas flacas. La luz artificial tapaba el amarillo, entonces había que cargar mucho la paleta de ese color”, contó el artista. Lograba vender algunos pocos cuadros, pero que solo le significaban un pequeño ingreso extra; no podía vivir de las pinturas.

Interior de la iglesia Santa Ana de la localidad bonaerense de Glew.
Interior de la iglesia Santa Ana de la localidad bonaerense de Glew.

Igual seguía pintando y se sentía contento. Y una cosa que disfrutaba mucho era cuando lo invitaban a hacer vidrieras de la tienda Harrods, donde se reunía con sus colegas y se divertía mucho .

En 1940 le otorgaron una beca para estudiar escenografía en Estados Unidos. Le encargaron que llevara a Hollywood una reproducción de un cuadro del artista Atilio Rossi. Debía buscarla por editorial Losada. La mujer que se la entregó fue Estela Gaitán, quien cinco años después se convertiría en su esposa y luego en la madre de sus hijos y quien finalmente lo llevó a dejar el cine y vivir de su propia obra. En Nueva York hizo una exposición que fue muy bien recibida.

Cúpula del Teatro Colón.
Cúpula del Teatro Colón.

En su vuelta a Buenos Aires envió obras a salones nacionales y provinciales y obtuvo muy buenas críticas. En 1945 trabajó en la realización de escenografías y los trajes de una de sus grandes pasiones: el teatro, más precisamente en el Teatro Colón en algunas óperas, como por ejemplo, “La bohème” de Puccini. Ese fue el año que se casó con Estela y que, además, presentó una exposición individual en la que vendió varios cuadros a muy buen precio. “Fue ahí que sentí, por primera vez en mi vida, que el éxito me llegaba, que arrancaba mi tiempo de cosecha”, dijo Soldi.

Fue entonces que Estela me hizo comprender dónde estaba mi destino, me comprometió todo su apoyo ante previsibles contratiempos económicos, y (...) me dijo: basta de cine, a pintar todo el día.

Raúl Soldi

Detalle del trabajo de Soldi en la Galería Santa Fe.
Detalle del trabajo de Soldi en la Galería Santa Fe.

Obras destacadas

En 1953 decoró la cúpula de la Galería Santa Fe: la espiral consta de sesenta y tres figuras, reunidas en catorce escenas.

En 1968, Soldi pintó al fresco un mural en Israel. Fue invitado por la Casa Argentina en Israel Tierra Santa. Se trata de un fresco de seis metros de alto por dos y medio de ancho junto a uno de los seis altares de la cúpula de la Basílica de la Anunciación en la ciudad de Nazaret, erigida sobre la ruta en que vivió la Sagrada Familia y donde transcurrió la infancia de Jesucristo. El trabajo le tomó sesenta días.

Exterior de la iglesia Santa Ana de la localidad bonaerense de Glew.
Exterior de la iglesia Santa Ana de la localidad bonaerense de Glew.

Al conocer la localidad bonaerense de Glew, Soldi se interesó particularmente por la Capilla de Santa Ana y dedicó veintitrés veranos a pintar murales al fresco de la misma. En total son trece murales que relatan episodios de la historia de Santa Ana, madre de la Virgen María. En todos ellos utiliza el procedimiento renacentista al fresco (pared húmeda y mezcla de color y caseína), exceptuando Los trabajos domésticos de Santa Ana, que utilizó el procedimiento al seco.

En 1979, junto a Estela, Soldi constituyó la Fundación Santa Ana de Glew, a la que donó gran parte de su obra, y que actualmente es la Fundación Soldi. Allí se encuentra la colección privada del artista.

“Es una Fundación que también es Biblioteca Popular y centro de alfabetización para adultos. Nada de lo que he pintado, me ha dado tanta alegría como el ver a una señora de setenta años que, en una de las clases de alfabetización, escribió su primera carta a la familia radicada en Santiago del Estero. Pienso que es un poco la obra de mi vida y gracias a mi mujer, que fue la de la idea, la hemos llevado a cabo”, dijo el pintor.

En 1971 realizó un mosaico en la iglesia de San Isidro Labrador. Dos años más tarde, su obra Santa Ana y la Virgen ingresó a la galería de Arte Sagrado del Vaticano. En 1976, Soldi pintó veintiún paisajes en el campo y murales en la Plaza San Martín de la localidad bonaerense de Tres Arroyos. Además realizó múltiples exposiciones en Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, La Plata, Tucumán y Rosario; y exhibió sus obras en México, Paraguay, Francia y Rumania, entre otros lugares.

Cúpula del Teatro Colón

Manuel Mujica Lainez, escritor amigo de Soldi, fue quien lo recomendó para restaurar la cúpula del Teatro Colón, trabajo que el pintor empezó en 1966. Allí representó la vida teatral: músicos con sus instrumentos y actores intercambiándose las máscaras de la tragedia y la comedia. El mural mide veintidós metros y son cincuenta y tres figuras en cuatrocientos metros cuadrados. Fue pintado en dos meses.

Raúl Soldi falleció el 21 de abril de 1994 en Buenos Aires, a los 89 años.

Fundación Soldi.
Fundación Soldi.

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