El piano de Mariquita Sánchez de Thompson vuelve a sonar en el Museo Histórico Nacional
El prestigioso músico uruguayo, Javier Toledo, brindará un concierto con piezas musicales del siglo XVIII y ejecutará, además, aquel antiguo instrumento con el que Blas Parera habría ensayado la Marcha patriótica: los inicios del futuro Himno Nacional Argentino.
El sábado 16 de noviembre a las 16 h, se realizará el concierto "El pianoforte a fines del siglo XVIII" en el Museo Histórico Nacional, con la participación especial de Javier Toledo. El músico uruguayo interpretará obras de J. C. Bach y C. P. E. Bach en el pianoforte Stodart, posesión de Mariquita Sánchez de Thompson. Este instrumento fue restaurado para una función musical de 2005 y, desde entonces, se lo utiliza para interpretar repertorio de época en conciertos públicos.
Javier Toledo nació en Montevideo y es un músico con una ecléctica formación que va desde la interpretación de la música del siglo XVIII, en instrumentos de época, hasta nuestra música ciudadana. Ha tenido una intensa actividad tanto como solista y en conjuntos de cámara: se presentó en las salas más importantes del Uruguay, así como en la Argentina, Brasil, Alemania, Bélgica y Dubai. Actualmente se desempeña como pianista del Conjunto Nacional de Música de Cámara del Sodre e integra el Ensamble del Río de la Plata. Es director, arreglador y compositor del quinteto de tango Malbaraje e integra el dúo Mira La Rama.
Para conocer algunos detalles de este concierto, conversamos con el experimentado concertista internacional quien, entre otras cuestiones, nos adelantó el repertorio del concierto y habló respecto a su conocimiento especializado en instrumentos de época.

-¿Cuál será el repertorio elegido para el concierto?
-Este concierto plantea una excelente oportunidad para descubrir el pianoforte Stodart del Museo, con un repertorio contemporáneo a instrumento. Idealmente pensado y adaptado a este tipo de piano, estaré ejecutando obras de la segunda mitad del siglo XVIII, enmarcado en los festejos de aniversario de Bach, con músicas de dos de sus hijos compositores más importantes: Johan Christian Bach y Carl Phillip Emmanuel Bach. Ambos cumplieron un rol fundamental en el impulso y desarrollo del entonces nuevo instrumento: el piano. C. P. E. Bach incluyó por primera vez al fortepiano en su tratado Ensayo sobre la verdadera manera de tocar el teclado, mientras que J. C. Bach, en Inglaterra, fue de los primeros en dar conciertos públicos con este instrumento. Los hermanos Bach contribuyeron al desarrollo de la sonata en sentido moderno: fueron precursores, en este punto, de la obra de Haydn, Mozart y Beethoven.
El programa completo es el siguiente:
C. P. E. Bach
"Sonata en si m wq. 55/3. Cantabile Sonata en la m wq. 49/1"
J. C. Bach
"Sonata op 17 n 5 La Mayor"
"Allegro"
"Presto"
C. P. E. Bach
"Fantasia en fa # m wq 67"
J. C. Bach
"Sonata op 17 n 2 en do m Allegro"
"Allegro"
"Andante"
"Prestissimo"
-¿Qué diferencia hay entre la técnica musical utilizada para ejecutar los instrumentos convencionales en comparación con los instrumentos de época?
-Si bien varía mucho de un tipo de fortepiano a otro (un instrumento inglés tiene una mecánica bien distinta a la vienesa), todos tienen en común la propiedad de un mecanismo mucho más simple y directo comparado al piano moderno. La relación que se produce entre el dedo en la tecla y el sonido es mucho más directa. Estos instrumentos tienen la dificultad extra que si no se ejecutan bien, no suenan bien, se percibe. Se necesita de una técnica sin rigidez, sana, eficaz y, sobre todo, que esté al servicio del instrumento, que pueda adaptarse a sus posibilidades, características y potencialidades. A nivel técnico y biomecánico podríamos decir que para tocar en fortepiano los movimientos usados son más pequeños, delicados y están más concentrados en el punto de contacto de las yemas y falanges, nudillos, las muñecas y no mucho más que los antebrazos. En el piano moderno, además, son fundamentales los ataques y movimientos que involucren todo el peso del brazo. En el pianoforte todo es más chico: el tamaño del instrumento, el calado de la tecla, el peso, su mecánica completa. También el registro y la potencia del sonido son mas chicos. No así sus posibilidades expresivas, dinámicas, de articulación y por sobre todo de dicción. Me gusta pensar que el piano moderno funciona mucho más en su capacidad de cantar y el fortepiano es más para decir, para hablar. Esto es ideal para el repertorio del clasicismo donde lo discursivo y lo retórico son parte esencial de esa música.
-¿Cómo contribuyó su especialización en fortepiano adquirida en Europa en su profesión como músico y docente?
-En principio entiendo que todos estos años dedicados al fortepiano me permitieron desarrollar una escucha atenta y receptiva. Una manera de tocar que no imponga, que por el contrario, intente adaptarse en un diálogo que potencie las cualidades del instrumento. Los pianistas lidiamos con el desafío de que casi nunca tocamos con “nuestro instrumento”, sino que siempre nos debemos adaptar al piano que esté en la sala, en el teatro o en el lugar al que vamos. Nuestra relación es bien distinta a la proximidad que tienen otros colegas que literalmente lo agarran, lo sostienen, llevan consigo sus instrumentos y, por lo tanto, entienden las particularidades íntimas de su funcionamiento. Creo que los instrumentos antiguos son grandes maestros en sí mismos que evidencian la calidad de su ejecución. Por suerte, tuve la posibilidad de formarme en Bélgica que, junto con Países Bajos, son países referentes con respecto a la interpretación histórica. Estuve en contacto con instrumentos originales, increìbles, también replicas de grandes constructores actuales. Visitando colecciones y colaborando con museos referentes como el Museo de Instrumentos Musicales (MIM) de Bruselas. De mi formación devino un tipo de técnica muy dúctil que hace que la adaptación al instrumento sea más afinada y rápida, y que obviamente me sirve para todo tipo de instrumento de teclado, sean antiguos o modernos. También pude aprender mucho más sobre la historia y evolución del piano. Comprender el funcionamiento de su mecanismo me permite afinarlo yo mismo, por ejemplo. En mi formación fortalecí también conocimientos relacionados con la práctica bajo continuo, la improvisación, composición de cadencias o fermatas que lamentablemente no es muy corriente entre los pianistas modernos. En definitiva, mi relación con el piano hoy es mucho más estrecha, más íntima, con mayor complicidad y ductilidad. Eso se lo debo en gran medida al desarrollo de la técnica y la calidad de escucha fruto de los aprendizajes de mi formación en fortepiano.

-¿Existen limitaciones en cuanto a la antigüedad del instrumento a la hora de los ensayos previos y a la hora de realizar el concierto?
-Tanto los instrumentos originales o las réplicas, por ser fabricados casi en su totalidad en madera, reaccionan a variables relacionadas con el ambiente, la humedad o los cambios de temperatura, las luces del escenario. Esto afecta directamente en su mecanismo y afinación. Necesitan ser afinados con mayor frecuencia. Se hace necesario que los pianistas que nos dedicamos al trabajo con este tipo de instrumento podamos nosotros mismos afinarlo y estar atentos al comportamiento del instrumento en sí durante una presentación con público, además de la concentración que implica por supuesto afrontar los desafíos propios de las piezas a interpretar.
-¿Alguna consideración que quiera agregar?
-Quizás aclarar que "fortepiano" o "pianoforte" en español son sinónimos y son los términos que se usan para distinguir los pianos del siglo XVIII y fines del siglo XIX. A partir de ahí ya podemos hablar de piano moderno. El término proviene del nombre original con el cual se conoció al piano: “gravicembalo col piano e forte” (clave con piano y forte). La novedad del piano con respecto a otros instrumentos de tecla fue la posibilidad de hacer cambios dinámicos dependiendo de la presión ejercida sobre las teclas: si se toca fuerte, el sonido será de mayor intensidad (forte) y si el contacto es más suave, el sonido será de menor intensidad (piano). Hay una gran variedad de fortepianos con mecánicas, formas y registros distintos, dependiendo de la época, el país o la escuela de construcción. Hay algunos que son bien prototípicos y, hoy en día, se hacen muchas réplicas como por ejemplo los fortepiano vieneses de la época de Haydn, Mozart y comienzos de Beethoven; constructores como Stein, Walter, Graf. En Montevideo tengo un fortepiano que fue construido por la luthier argentina Marianne Lilián Pérez Robledo en 2017 y es una réplica de un modelo de Anton Walter (c. 1795). Un fortepiano hecho a mano y construido completamente en madera. Siempre leemos en los libros de historia de la música que el piano de la época de Mozart o de Chopin era diferente al piano tal como lo conocemos hoy en día y nos formamos como pianistas sabiendo eso, pero no mucho más. No es hasta que uno vive la experiencia de escuchar o ver un fortepiano que realmente
podemos dimensionar hasta qué punto esas diferencias son tan elocuentes.
En 2009, por casualidad, me topé con una versión de un concierto de Haydn con instrumentos de época y, al escucharlos, me empezaron a surgir toda clase de interrogantes. Era el gran Andrea Staier al fortepiano con la Freiburg Baroque Orchestra. Yo creo que a partir de ahí hubo un quiebre en mi interés, en formación y en mi manera de relacionarme con el instrumento. Fue un camino de ida. Los compositores del pasado obviamente concebían sus obras en función de los instrumentos y sonoridades de su tiempo. Yo creo que, si vamos a “revivir” e interpretar este repertorio hoy, nos debemos nuestro mayor esfuerzo por tratar de indagar y descubrir cuáles y cómo eran aquellas sonoridades e instrumentos, tener una visión más profunda y completa de la música. Por supuesto no es imprescindible utilizar instrumentos de época, pero sí entiendo fundamental redescubrirlos, indagarlos, entrar en diálogo para enriquecer nuestras versiones en el presente. En nuestra región la interpretación del repertorio pianístico con una visión historicista es algo muy específico que sigue siendo bastante novedoso y “raro”. Yo los invito a que no se pierdan la oportunidad de conocer este maravilloso instrumento el próximo 16 de noviembre en el Museo Histórico Nacional.
Por otra parte, conversamos también con María Paula Olabarrieta, integrante de área de conservación del Museo Histórico Nacional, con el fin de saber más acerca de esta joya histórica que todavía permanece en óptimas condiciones a pesar de su longevidad.
-¿Qué características distintivas tiene el pianoforte Stodart que perteneció a Mariquita Sánchez de Thompson?
-El pianoforte atribuido a Mariquita Sánchez de Thompson forma parte de la colección de pianofortes del Museo Histórico Nacional. Es un pianoforte cuadrado, construido por William Stodart en Londres, en el primer cuarto del siglo XIX. Su caja externa está revestida en madera de caoba con detalles en palisandro y moldura de bronce perimetral. Posee seis patas torneadas que rematan con regatones y ruedas de bronce siguiendo un estilo Regencia. El pianoforte cuadrado fue el instrumento de teclado doméstico preferido desde finales del siglo XVIII a mediados del siglo XIX, momento en que fue reemplazado por el piano vertical. Entre algunas de sus características, se destacan que su estructura en esa época estaba construida exclusivamente con madera, sin ningún refuerzo metálico y las cabezas de los martillos estaban recubiertos con cuero en lugar del fieltro como es usual en el piano moderno. Tiene una extensión de 68 notas y presenta una mecánica de acción conocida como: “doble inglesa” la cual fue patentada en 1786 y fue muy utilizada en pianofortes cuadrados de buena categoría a comienzos del siglo XIX, sustituyendo a la acción “simple inglesa”. William Stodart, su constructor, fue uno de los principales constructores de pianofortes de la época. Stodart distribuía sus pianos en Buenos Aires a través de la firma Matthew y Adam Stodart. Matthew se radicó en Buenos Aires y estableció un negocio de música en el que vendían partituras, cuerdas e instrumentos entre otras cosas.
-¿Cómo se realiza la tarea de conservación de las cuerdas y su afinación para que continúen sonando hasta hoy?
-El instrumento tiene doble encordado por nota. Hay que considerar que las cuerdas que se utilizaban en los pianofortes de principio del siglo XIX eran mucho más delgadas que las que se utilizan en el piano moderno. El encordado posee cuerdas de bronce y de acero. Las cuerdas más graves eran fabricadas originalmente con un alma de acero o de bronce, recubierto con un alambre de cobre en forma helicoidal. El riesgo de deterioro de las cuerdas metálicas está relacionado con la posibilidad de daños por corrosión, cambios en la afinación por cambios de tensión y la posibilidad de quiebres por fatiga mecánica ante cambios dimensionales generados por sucesivos cambios en la temperatura y la humedad del ambiente. Para conservar las cuerdas y mantener la afinación de un piano histórico de principios del siglo XIX, se deben realizar afinaciones periódicas y mantener condiciones ambientales estables para evitar fluctuaciones en la tensión y en el tono. También se recomienda limpiar regularmente las cuerdas con un paño seco para eliminar el polvo ya que la acumulación de este sumado a una humedad alta puede desencadenar reacciones químicas adversas para la conservación de las cuerdas.

-¿Qué otro tipo de cuidados se deben considerar para que el pianoforte esté en óptimas condiciones, teniendo en cuenta el paso del tiempo?
-Los instrumentos de teclado están conformados por una gran variedad de materiales orgánicos e inorgánicos. Están construidos por varias especies de madera, metal, cuero, hueso, marfil, textiles, papel, entre otras posibles materialidades. El potencial de deterioro por la interacción entre los distintos componentes es alto. Por ejemplo, el hierro en contacto con la madera se corroe mucho más rápidamente que si estuviera aislado. A mismo tiempo, la madera también se verá afectada por el contacto con el hierro. Esta heterogeneidad de materiales, sumada a la complejidad de un instrumento de teclado en lo que respecta a su rendimiento acústico y a los requerimientos de funcionamiento mecánico constituyen un verdadero desafío a la hora de conservarlo. Los factores que pueden llegar a crear condiciones que pueden poner en riesgo los instrumentos son las fluctuaciones de temperatura y humedad, el exceso de radiación, la presencia de contaminantes y pestes. El modo en el que el instrumento es manipulado y las actividades que se realicen en el ambiente en el que se encuentra, también resultan determinantes. Debe ser mantenido en un ambiente equilibrado para prevenir deformaciones, desencolados, corrosión de partes metálicas, proliferación de hongos, entre otros riesgos. Es importante realizar inspecciones periódicas de la estructura del piano para asegurar que la caja de resonancia y otros componentes estén en buen estado. Implementar mantenimientos periódicos de limpieza, regulación y afinación constituyen una práctica fundamental para su preservación.
-¿Cómo ha sido el proceso de restauración que logró la posibilidad de su uso, luego de llegar como donación al MHN?
-Este instrumento fue restaurado en su función musical de 2005. El entonces director del Museo Histórico Nacional, Juan José Cresto, nos convocó a Jorge González, especialista en instrumentos de teclado antiguos, y a mí para considerar la posibilidad de realizar una intervención que devolviera la función musical al instrumento. A partir de la evaluación profunda del instrumento, surgió la determinación de que se encontraba en condiciones de ser restaurado. La intervención fue realizada con la intención de rescatar sus valores históricos, simbólicos y musicales, considerándolo un documento y el soporte de la cultura musical de nuestros antepasados. Tomando como criterio un balance entre preservación, acceso y uso, se evaluaron una combinación de condiciones. Se intervino sobre aspectos estructurales, acústicos y mecánicos. Algunas de las intervenciones realizadas fueron, por ejemplo: la fabricación de martillos faltantes. Para ello se respetó la especie de la madera original y el peso final del martillo. Con respecto a la reintegración del cuero que reviste la cabeza de los nuevos martillos, se encargó el tratamiento de un cuero de cordero según la receta del curtido de la época. Al momento de reponer las cuerdas más graves, según el entorchado helicoidal original, se fabricó una máquina especial para confeccionarlas. Se decidió hacer evidentes las reintegraciones del atril y del pedal que estaban faltantes para que se reconozcan como no originales. El atril se replicó a partir de un instrumento del mismo constructor con el número de serie anterior que el piano de Mariquita. Desde su restauración a la actualidad, el pianoforte se conserva bajo la implementación de protocolos de mantenimiento y uso. Se llevan a cabo tareas de regulación de la mecánica y afinaciones periódicas. Se han realizado múltiples conciertos presenciales y grabaciones en los que se revaloriza el repertorio de compositores nacionales e iberoamericanos de la época.
-¿Quisiera agregar algo más?
-En las primeras décadas del siglo XIX el pianoforte fue un instrumento muy utilizado en los salones de los hogares porteños; solo o junto a guitarra o canto, acompañaba las danzas de la época en las tertulias. Este pianoforte está atribuido a Mariquita Sánchez de Thompson, una personalidad que se destacó en el ámbito cultural de la época. En su salón se desarrollaban tertulias a las que asistían desde personalidades de la vida política e intelectual, a viajeros de paso por Buenos Aires, médicos, físicos, botánicos, economistas, pintores y músicos. Según relatos tradicionales se presume que el maestro Blas Parera, como profesor de música de Mariquita Sánchez de Thompson y asiduo asistente a las tertulias que en su salón se celebraban, pudo haber ensayado la Marcha patriótica en el piano del salón de Mariquita, lo que le confiere al instrumento un alto significado histórico y simbólico.
El concierto plantea una excelente oportunidad para descubrir el pianoforte Stodart del Museo Histórico Nacional que perteneciera a Mariquita Sánchez de Thompson, en un repertorio de la segunda mitad del siglo XVIII idealmente pensado y adaptado a este instrumento. La entrada es gratuita, en Defensa 1600, CABA.
El Museo Histórico Nacional depende de la Secretaría de Cultura del Ministerio de Capital Humano.