A principios del siglo XVIII, la prosperidad económica y el deseo de estimular la vida religiosa en el Río de la Plata impulsaron la construcción de conventos en Buenos Aires. En ese contexto, don Dionisio de Torres Briceño obtuvo de Felipe V la autorización para fundar un convento de monjas dominicas, y decidió emplazar la construcción en la esquina formada por las actuales calles Defensa y México (frente al Hospital del Rey). El gobernador Bruno Mauricio de Zabala, el obispo Juan de Arregui y Juan de Narbona –quien sería responsable de la obra– consideraron inadecuado el terreno elegido. Se discutió por largo tiempo el lugar de construcción. Al morir Briceño, Narbona compró la manzana donde hoy se asienta la iglesia, entonces conocida como “del Campanero”, e inició las obras en 1738 basándose en los planos originales de Andrés Blanqui; sin estar terminadas, se inauguraron en 1745.

Tanto la fachada de la iglesia como la del convento perdieron su austeridad original debido a una remodelación realizada en 1910 por el arquitecto Juan A. Buschiazzo. El acceso central del templo, con arco de medio punto enmarcado por pares de pilastras toscanas, está coronado por un frontis clasicista. El interior, con planta de cruz latina y una sola nave, está cubierto por una bóveda de cañón corrido con lunetas. El presbiterio tiene una cúpula baja rematada por un cupulín sobre tambor, mientras que el espacio existente entre éste y el coro bajo está decorado con antiguos azulejos portugueses del XVIII. Los altares datan de los siglos XVIII y principios del XIX, y el retablo mayor, de madera tallada, dorada y policromada (c.1776), es obra de Isidro Lorea.

El Monasterio de Santa Catalina de Siena –o de las Catalinas–, adosado al flanco izquierdo de la iglesia de igual nombre, fue el primero de Buenos Aires destinado a mujeres. Éstas pertenecían a la Segunda Orden Dominicana (siendo la Primera la de los padres dominicos o frailes predicadores, fundada por Santo Domingo de Guzmán a inicios del siglo XIII). El monasterio está dispuesto alrededor de un patio rodeado por galerías abovedadas, y fue íntegramente construido con ladrillo y cal. Compuesto por dos plantas dominadas por dos claustros –uno alto y otro bajo–, con celdas para alojar hasta 40 monjas. Aparte de éstas, en la planta alta se encuentra una habitación cuadrada cubierta con una cúpula con linterna, comunicada visual- mente con el presbiterio de la iglesia, la que era conocida como capilla del noviciado.
Durante la Segunda Invasión inglesa al Río de la Plata el convento fue ocupado por las tropas británicas el 5 de julio de 1807, hasta su rendición dos días más tarde. En 1964 la Orden emprendió la restauración del edificio procurando devolverle la apariencia del siglo XVIII, y diez años después, tras más de dos siglos de permanencia, la congregación se trasladó a una nueva sede y donó las instalaciones históricas al Arzobispado de Buenos Aires. A partir del año 2000 se encararon nuevos trabajos de restauración a cargo del arquitecto Eduardo Ellis, que apuntaron a la recuperación del estado original. En el patio central, que conserva centenarios palos borrachos, se ha instalado un atractivo restaurante, y desde 2001 el antiguo convento posee un Centro de Atención Espiritual para las personas que trabajan en la City.
Ubicación:
Provincia: Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Dirección: San Martín y Viamonte
Declaratoria: Decreto N° 369/1975
Categoría: Monumento Histórico Nacional